Lunes, 14 de enero de 2008
Cuento 14 --- EL DUENDE DE LOS BROCHES

Todos tuvimos momentos de incertidumbre cuando fuimos sorprendidos por la falta del objeto que est?bamos manipulando y hubi?semos jurado haberlo dejado depositado frente a nosotros en el escritorio o la mesa y aun agotados todos los recursos no lo pudimos hallar. Pero si derrotados abandon?bamos su b?squeda, reaparec?a frente a nuestros ojos como por arte de magia al alcance de nuestras manos. Esto nos ocurre a menudo aun cuando no lo divulguemos y algunos justifican el momento como un estado de ansiedad que nubla el raciocinio, otros por distracci?n y hay quienes se definen como desordenados que al mezclar objetos similares, confunden luego con las formas y colores lo que ayuda a su mimetismo
Para m? que soy menos pr?ctico y mucho m?s so?ador esto es mucho m?s f?cil de explicar ya que es la inconfundible obra del p?caro Duende de las Cosas.
A?n cuando la mayor?a de las personas no reconoce su existencia e incluso se burlan de quienes comentan estas experiencias, en cada casa hay uno. Es casi invisible y se mueve con agilidad y gracia. El peque?o brib?n va cubriendo las cosas con un manto de olvido o las instala en lugar secreto, suspendidas bajo mesas y sillas, sobre roperos o en bolsillos de los sacos colgados en el. El peque?o duende es enigm?tico e inquieto y convive con un grupo de animalillos especiales, un gato, un ave y una peque?a nutria a los que no solo ver?s si miras como observando un estereograma, es decir mirar al infinito fijar la vista en un objeto distante y sin desenfocar tratar de mirar hacia el piso, podr?s tener la grata sorpresa en algunas ocasiones de ver pasar a alguno de ellos fugazmente y hasta podr?as asegurar que fuiste suavemente tocado. En muchos hogares hay ni?os que juegan y hablan con ellos formando verdaderas amistades, como mi hermana que cuando ni?ita ten?a dos amiguitas invisibles La T?nki y La Tinguit?.
Desde tiempos insondables los habitantes aut?ctonos del noreste argentino sumados a los criollos supersticiosos crearon leyendas macabras y absurdas sobre este tema, estas historias forma parte de la vida cotidiana de muchas regiones en las cuales participan un vasto n?mero de elementos propios del hogar y de las personas.
Esta ciudad posee un gran n?mero de lagunas de diferentes tama?os, eso hace que en algunos barrios perif?ricos la edificaci?n sea caprichosa pues se ci?e el contorno de estos reservorios naturales.
En ese tugurio, en el patio de una humilde casa resguardada con muros de ladrillos y construida a la margen de uno de estos espejos de agua.
En ella una anciana caminaba con dificultad a causa de la artritis instalada en sus rodillas entorpec?a su andar.
Viv?a pr?cticamente sola pues el entorno familiar aunque numeroso estaba ausente a sus problemas de salud, pero todos trataban de aprovecharse de su nobleza innata. Sus hijos ? hijas ganaron las calles desde corta edad y muchas veces recorrieron el camino del delito el cual en repetidas oportunidades los obligaba a regresar a ocultarse por breves periodos de la polic?a o de sus obligaciones familiares.
El frente del predio fue cambiando su aspecto a causa del peligro urbano. Abierto en el pasado, se pod?a ver el patio trasero desde el frente a trabes de un basto jard?n. Hoy tiene un entramado de tablas y un techo de chapas que forma una galer?a cubierta asegurada por una puerta y un candado.
Pero en este su peque?o espacio siempre se extraviaron los broches utilizados para colgar la ropa reci?n lavada en los tendales instalados en el patio y ella en reiteradas oportunidades culp? a los vecinos de la vereda del frente aun cuando el vallado era inexpugnable.
Cuando le dec?an que era el peque?o duende travieso que se los llevaba para jugar ella re?a incr?dula es que la vida hab?a golpeado con crueldad su ni?ez oblig?ndola a enfrentar la realidad cotidiana por lo que era reacia a aceptar explicaciones fant?sticas.
Su casa era un lugar l?gubre, h?medo y taciturno, las paredes ten?an rastros de viejas pintadas y en muchos lugares hab?an ca?do grandes trozos de revoque. En su habitaci?n hab?a peque?os rincones olvidados como su antiguo ropero que descansaba en la pared y estaba atiborrado de recuerdos, a la derecha de este el estante con mu?ecos y peluches, algunos grotescos y otros hermosos que le fueron regalado en el transcurso de su vida y sobre el respaldo de su cama la foto de su cumplea?os de quince resguardada en un dintel muy delicado.
La salud de do?a Carmen fue delicada en los ?ltimos meses y pasa largos momentos de reposo por dolores de sus piernas, esto hizo que disminuyera sus movimientos y tambi?n su alegr?a. La preocupaci?n fue a?n mayor por dificultarle cada vez m?s cumplir con su trabajo de lavandera que le da para vivir.
Esa ma?ana al levantarse se sinti? infinitamente m?s vieja y cansada.
Antes de salir con la ropa mojada al patio record? que no tenia mas broches para colgarla y expres? el deseo que algunos de los broches que se extraviaron en los ?ltimos a?os pudieran aparecer para que as? pudiera completar su tarea y sin encono regres? a su mullido sill?n frente a la cocina.
Apenas transcurrido un breve momento oy? un rumor cristalino que proven?a del patio y al llegar descubri? con gran asombro una infinidad de broches de todos los materiales, medidas y colores, dispersos en el suelo y sobre una silla una cajita antigua de madera adornada con oropel, con monedas viejas, broches para el cabello, juguetitos, y peque?as cositas perdidas (algunas olvidadas) desde que fuera una ni?a.
La alegr?a por ser o?da y correspondida fue tan inmensa que le devolvi? la alegr?a y las esperanzas. Un brote de juventud anid? en su rostro cansado.
Hoy tiene magia en la sonrisa y renovados deseos de vivir.
Desde ese d?a do?a Carmen tiene una huerta en el fondo del patio bajo los ?rboles donde cada tarde habla y r?e con su amiguito invisible.
Todos piensan que la mujer esta perdiendo la cordura, pero simplemente es que a recuperado la inocencia.- ------FIN.-











Roberto Attias
Fontana-Chaco-Argentina
http://robertoattias.galeon.com

Tags: ROBERTO ATTIAS

Publicado por gala2 @ 5:16  | RELATANDO
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Comentarios
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Jueves, 05 de agosto de 2010 | 19:51

lei tu cuento y me parece que es totalmente absurdo "duende de los broches";y no solo absurdo si no cruel y presumida tu forma de describir a esa mujer su entorno y familia es realmente lamentable nadie o al menos hablo por mi le agrada leer un cuento donde el autor desprestigia a su protagonista. no tengo idea de porque ganaste un premio:no me interesa que te importe mi opinion pero al parecer nadie ha dejado algun comentario positivo .jorje ojeda

Publicado por Roberto Attias
Jueves, 09 de diciembre de 2010 | 1:16

 Estimado Jorge, Agradezco tu comentario aunque parezca poco alentador, pero es solo un cuento. Los personajes no tienen que ser siempre amados y bellos, también pueden ser crueles, deprimentes y dignos de lastima. Son personajes solamente, no son personas. Me despido de ti con mi mayor afecto. Roberto Attias de Fontana, Chaco, Argentina

Publicado por robertoattias
Jueves, 09 de diciembre de 2010 | 1:20

Estimado Jorge, agradezco tu comentario aunque parezca poco alentador, pero es solo un cuento. Los personajes no tienen que ser siempre amados y bellos, también pueden ser crueles, deprimentes y dignos de lastima. Son personajes solamente, no son personas. Me despido de ti con mi mayor afecto. Roberto Attias de Fontana, Chaco, Argentina