Lunes, 03 de septiembre de 2007

MUJERES PARA EL DI?LOGO
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Mar?a Mu?oz entrevista a Mar?a Antonia Ricas


Estamos ante una escritora singular?sima. Recorre toda su obra una carga de misterio. Instalada en un extra?o confort imaginista, entiende la palabra como el sustrato de emociones emergentes. Poes?a liberada, cuajada de presencias radiantes y evocadoras? deber?amos tener muy presente a Artemisa, su lado salvaje, dice. Creadora y editora en una doble faceta, primero privada, desde el Consejo Editorial de la revista HERMES y la colecci?n Ulises y, ?ltimamente institucional hasta el 2005, desde la responsabilidad del Servicio de Publicaciones de la Consejer?a de Cultura de Castilla-La Mancha al frente del cual ha impulsado los que son, probablemente, los libros m?s representativos editados en los ?ltimos a?os en la regi?n (las antolog?as Mar Interior, con pr?logo y selecci?n de Miguel Casado y A cielo abierto, al cuidado de Francisco G?mez-Porro, que ha elaborado tambi?n el diccionario de autores La tierra iluminada), Mar?a Antonia Ricas siente, ante todo, una saludable pasi?n por escribir. Alejada del resentimiento, optimista, sabe que el futuro no nace de la renuncia sino de la pr?ctica de la felicidad. En esta conversaci?n intentaremos repasar sus numerosos libros y sus opiniones literarias.

?C?mo puedes ser tan voluntariosa y activa, tan leal a la escritura?



Me inquieta adivinar, reconocer, nombrar por primera vez; podr?amos decir que todo est? escrito ya, pero mira, he le?do hace poco un ensayo sobre el arte, de Jos? ?ngel Valente, El Elogio del Cal?grafo, y ha sido un hallazgo total. En cierto modo, creo que he adquirido un compromiso.


Ventana, publicado en 1975 fue tu primer libro y Mueren los dioses, hace ahora 25 a?os, un encuentro con el olvido, ?mover, una b?squeda?


S?. Me comentaba un amigo c?mo a los humanos nos rodea, de una manera constante, el elemento m?gico de la vida, y c?mo nos hemos olvidado de lo que quiere decir; existe, ll?malo mito o de cualquier otra manera. Yo no pretendo hacer arqueolog?a con las palabras pero s? escribir -?escribir bien!- sobre ese olvido del olvido.

Pues sigamos un hilo conductor que nos desvele algo de tu obra ?podr?as hablarme de otros t?tulos?

Y tambi?n de preferencias de lectura, si quieres; es que necesito citar a Virginia Woolf, que fue un referente y toda una inspiraci?n para m?. Ver?s, en El gato sobre el ?rbol empiezo a ordenar, a elaborar. Despu?s aparece mi inclinaci?n por otras culturas: la India, Oriente, el Mediterr?neo? El Libro de Zaynab es mi especial homenaje de amor a Toledo. Esencialmente narrativo, la historia la sit?o en la ?poca musulmana, un tiempo bullicioso, fecundo y rico en matices muy favorables al hecho po?tico. Y en Fuera de s? la rosa, que recibi? el premio Rabindranath Tagore, comienzo el rastro del deseo, descubro la er?tica del movimiento y, por supuesto, a Bataille.


Me gust? mucho el Diario Secreto de M.H., un libro formal, de cuidada edici?n, con dibujos originales de Pablo Sanguino y un pr?logo nada desde?able de Juli?n Santos. De g?nero fant?stico, entronizaba al lector en ese laberinto de la verdad oscura, carnal y sugestiva. He conocido un p?lpito violeta, dices, es cierto el lado oculto de mi vida lunar,? donde un monstruo de niebla desova me encamino, ?alerta est? la noche agazapada?

Bueno, pongamos que marc? un punto de inflexi?n; es la fascinaci?n de lo misterioso asimilado en el ansia de lo irracional, conjurando, sin perder de vista la herencia de los dioses, vampirizando con la sem?ntica. Despu?s de ese libro tuve que escribir Alice, otro cambio lleno de complicidades que mostraba el espejo fragmentado en m?ltiples registros; era la transformaci?n de una ni?a violada por el mundo.


Fui testigo del nacimiento de Alice. Recuerdo esas ediciones artesanales amablemente preparadas por el poeta Jes?s Pino -agotadas, imposibles- y, activando la memoria, recuerdo tambi?n otros nombres: Joaqu?n Copeiro y Juan Carlos Pantoja -excelente investigador de po?ticas medievales-, luego unidos como Grupo Editorial Hermes4 ?Pero a?n nos quedan??


Idolatr?as, la aceptaci?n de las cosas, una toma de decisiones, lo que supone la madurez; ya sabemos que la literatura no nos inmuniza, pero nos ayuda a vivir. Y Sexto sentido, vegetal, exuberante, donde aprend? a capturar lo impl?cito de las cosas; representa la conformidad -un grado-, un lugar del jard?n feliz. Despu?s escrib? La m?sica del fuego, un libro con el que disfrut? inventando al amado, sosteni?ndolo; ah? aparece lo poli?drico de las relaciones humanas tratado desde el ?ngulo de lo sentido.

Yo dir?a m?s de ese aire amoroso: que es muy vital, encierra una constante de ritmo de resistencia al vac?o, y sigue la veta investigadora que caracteriza todos tus libros; en ellos encontramos datos y mucha, mucha emoci?n?

Pero la poes?a no es el ?ltimo reducto. A veces el poema es una conmoci?n, en diferentes sentidos, claro. Fantasmas y C?lamos fue salir de una tristeza. Para la primera parte hice una especie de lectura visual de La Villa de los Misterios de Pompeya y a?or? la belleza del tiempo, me fascin? el ritual del erotismo de la vida y la muerte en el arte. Escrib? los c?lamos influenciada por la pintura china antigua, mientras la contemplaba en la pantalla de mi ordenador, frente a Los Montes Azules, en Los Navalmorales, lugar de los veranos de mi infancia. Fue la afirmaci?n y la ratificaci?n del poder vivir sola con una misma; un deleite, esos poemas representan la melancol?a, la placidez?Y aunque ya hab?a escrito Jard?n al mar ?que incluye otra visi?n, esta vez junto a la obra de Mark Rothko-, libro por el que acababa de recibir un premio, Fantasmas y C?lamos encubre algo m?s.


Jard?n al mar es el nombre que aloja tu blog; en ?l nos muestras una personalidad literaria bastante ecl?ctica.


Pues empez? como el juego de lo oculto, pero se fue convirtiendo en un acto de amor al poema, en un ejercicio de autoafirmaci?n muy v?lido, y tambi?n de voluntad.


En mayor o menor grado, todos nos hemos visto influenciados por las tecnolog?as, ?qu? opinas de su aplicaci?n a nuevos m?todos de escritura y lectura? Y, en la medida que han desplazado otras cuestiones, ?crees que han cambiado, incluso, las estructuras sociales?


Lo que han cambiado ha sido el concepto de cultura. Gran parte de lo que escribo ahora -esto es lo que llamamos una vanidad-, se lo debo a la red; sabemos que no puede sustituir la realidad, pero la sustituye, lo equivocado es pensar que es un simulacro, Internet ha alcanzado una dimensi?n pr?ctica como canal de intercambio, un canal transversal, que est? derivando, de manera muy r?pida, hacia lo audiovisual. Mis amigos cibernautas -?virtuales?- me dicen que deber?a haber sido pintora, por mi pasi?n por las im?genes. Siempre la tuve? Vermeer, Correggio, me gusta much?simo Canaletto, y las sensaciones intensas de la llamada ?pintura de acci?n? de contempor?neos como Pollock o Rothko, esa especie de vitalidad sin l?mites, pasando por Henri Matisse, al que le he dedicado un libro que aparecer? pr?ximamente, espero. De alguna manera, he establecido una relaci?n con el arte que antes no ten?a, pero siempre regreso al poema, que contiene un rasgo o la exaltaci?n de mis propios anhelos.



Tu obra est? llena de referencias aunque eres muy intuitiva y eso se puede ver en la naturaleza de los versos. ?Hay influencias que te hayan marcado el camino estos ?ltimos a?os?


S?. La lectura compulsiva de la poes?a de la escritora canadiense Anne Michaels a partir de El peso de las naranjas y el descubrir los dibujos y la teor?a est?tica de John Berger, esa mirada potente que merece un espacio propio. Sus libros han marcado un antes y un despu?s sobre mis conocimientos en general y sobre el arte en particular. Berger nos hace reflexionar a varios niveles, no s?lo est? el car?cter simb?lico o ilustrativo, cuenta lo antropol?gico, lo pol?tico, lo cultural? y la cr?tica frente a la obra, que yo creo esencial.

Escribes sin complejos, sin ning?n tipo de dramatismo, una poes?a muy sensual. Entre tanta expresi?n alta, tu propia voz de mujer enfrentada al lenguaje. Admiro tu determinaci?n. No se puede luchar continuamente frente a los impactos que nos sit?an como caballo de Troya del enemigo porque a continuaci?n nos tachan de panfletarias -esto sigue siendo un s?ntoma-, pero es evidente que la ocupaci?n hoy del espacio literario por las mujeres ha renovado el decir y revela, adem?s, todo un hallazgo.


No he puesto mi empe?o en esa cuesti?n. Posicionarse no est? mal, yo defiendo la palabra, la palabra diferenciadora, no neutral. El poema es una peque?a entidad en conflicto que intentamos resolver desde un punto de vista personal, algo as? como nuestra conciencia creadora? escribir es modificar, trazar perspectivas. Mi libro Los Cielos de Toledo es un encuentro afortunado entre fotograf?a y poes?a. Estoy muy satisfecha con esa publicaci?n que apuesta por La Belleza, el equilibro y la bondad de la vida. ?Y adem?s es una joya editorial!

La poes?a alberga muchos cielos, por empat?a, supongo, y a pesar de que ya no hay nada inocente, ?ser?a ?sta una met?fora irresoluble?


Bajemos el tono de solemnidad; el ansia emocional se convierte en audacia en el poema, como todas las impresiones profundas incluido el arte, que ha dejado de ser un posicionamiento intelectual para llenar otros espacios. Podemos ir m?s all? de la ret?rica, hacia la necesidad de comunicarnos, de reflejarnos en el otro, y esto es muy primitivo, totalmente consustancial al ser humano. Todo es cuesti?n de forma, el signo es algo pragm?tico. No nos equivoquemos, yo lo que quiero es que me lean.

En mi intenci?n no est? el an?lisis, si un ejercicio de reflexi?n cr?tico al que no puedo sustraerme ya que conozco bien tu po?tica, que es solvente y bulliciosa. Al escribir, dialogamos para establecer un v?nculo con el lector, que construye, que no necesita interpretaci?n.



As? es; las resonancias del lenguaje, como experiencias grabadas en el coraz?n, pueden servir para dar cuenta del poema que, por supuesto, siempre ser? subjetivo. Pero hay un punto donde transformar el tiempo forma parte de lo posible. En lo ?ltimo que he publicado, Poemas desde el puente, lanzo una mirada, tal vez incisiva, hacia un entorno art?stico cercano pero tambi?n subyace una trama sobre la amistad y lo perdurable esencial del hombre, etc?tera, etc?tera. Aunque estoy convencida de que la poes?a es un regalo que nos hacemos a nosotros mismos.


Podr?a ser un fin, sin m?s; no obstante, te he o?do hablar de abolir el sentido, de la pesadez del silencio -esto se lo debemos a Blanchot-, de una conducta, del asombro, del v?rtigo, de la pulsi?n, de reflejar nuestras verdades, de un horizonte irresistible... Incluyamos -?sta ser?a una presencia integradora- esa teor?a abierta sobre la felicidad: su apropiaci?n ling??stica. ?Cu?nto, del blanco y fresco misterio que ci?e a un mundo / surgiendo de improviso, / dice mi nombre y me desviste de las ropas crudas / y me da una ra?z / y me inaugura?




Originalmente en Revista A?il n? 26
www.editorialalmudclm.es



Esta entrevista est? recogida en la web de la autora:

http://www.mariantoniaricas.com

a la que se puede acceder desde la Categor?a ENLACES.

Tags: Ricas Mª Antonia

Publicado por gala2 @ 9:24  | ENTREVISTAS
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