Lunes, 03 de septiembre de 2007

OCASO DE UN SEMBRADOR

Por tus manos tan cansadas
salpicadas con inviernos,
por los pasos amagados
de esa tarde que no fueron,
y el cansancio de semillas
distra?das por el viento,
por su cuerpo casi heroico,
con su sonrisa celeste,
a muerto de algodones,
de aradas y de secas,
sin nuevos amaneceres ya,
y sin tiempo
con ese olor acostumbrado a tierra abierta.
Su coraz?n seco de brotes y de nostalgias,
dejo caer en el surco,
el ?ltimo sue?o de la cosecha temprana.-


A LA MEMORIA DE JUAN PABLO II

Estoy callado y hay m?sica en mi llanto
como una gama de silencios,
como una acuarela envejecida por el l?tigo del tiempo,
y abriendo surcos de alas, de lluvias y de sue?os,
con el grito de las charcas y los caminos,
el caminante a muerto.
Hoy no ha vuelto el caminante,
la tristeza es una m?gica serpiente que devora,
es un lago de cristal,
es una llaga viva
y una huella perdida que se borra.
Se ha enmudecidos los ecos de tus pasos,
llora tu amigo tosco y polvoriento,
se ha guardado tus recuerdos en su infinita distancia
tiene un poco de tu alma escondido en el cuerpo.
Tu que saliste s amar los climas,
un invierno,
un oto?o
y la primavera voraz que abrazo un verano
y lo dejo caer marchito
como lagrimas de p?talos sobre tus manos.
Hoy se perdi? tu sombra entre las tumbas,
se resignara la noche tristemente enamorada
y dejara que la lluvia cuando el ocaso se duerma
sienta tus manos fr?as y p?lidas.-


MELANCOLIA DE JUAN

Lo sorprendi? la tarde iluminada y m?gica,
entre la brisa y el r?o con murmullos de remos
te sorprendieron los a?os,
las arrugas de tu rostro,
el cansancio,
y el cansancio de las redes.
Se sorprendieron las aves entre aleteos de seda,
verte tan triste y callado
mirando el agua sin verla,
igual sintieron los peces extra?ando tu presencia;
toda la costa esta triste,
ya no se oye tu canto
suave murmullo de tu alma suspirando en la maleza,
y el crujido de las tablas
largo lamento de arena y de esas canoas muerta.
De que vivir? don Juan al que llamaran ?proeza?,
el tiempo llevo sus a?os
ya no le quedan fuerzas,
su vida fue un manantial que se seco entre las piedras,
esta cansado,
esta solo,
su futuro es de nostalgias,
de desaz?n,
de tristeza,
lo sorprendi? la miseria,
mira hacia el cielo implorando
y abraza fuerte esa Biblia,
que nunca supo leerla.-






Roberto Attias
Fontana-Chaco-Argentina
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Publicado por gala2 @ 4:32
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