Lunes, 18 de junio de 2007

Con el sugerente t?tulo de ?La amapola galesa? aparece una rese?a de El ?ngel de la celda de Menna Elfyn, en ABCD de las Artes y las Letras de esta semana, firmada por Jaime Siles.

Dos ideas subrayan del libro: ?El idioma de la carne, que se expresa aqu? libre y sin censura alguna y la posici?n pol?tica de su autora?.


LA AMAPOLA GALESA

Hay poetas que sufren lo que los formalistas rusos llamaron ?la c?rcel del lenguaje?, y otros que, sin dejar de vivir dentro de ella, sufren, adem?s, otra prisi?n: la de su propia lengua.
El ?ngel de Menna Elfyn (1951) no es el de los beatos medievales ni el de ?ngelus Silesius, ni los de Cervantes, Mira de Amescua y Lope, ni los de Rilke y Lasker-Sch?ller, ni el de Giorgio de Chirico. No: el ?ngel de la celda -al que expl?citamente se refiere su t?tulo- es el que condensa, m?s que desarrolla, su poema ?Preso n? 257863?, en el que,despu?s de describir la condici?n del habit?culo y dar las gracias por el jab?n y las toallas recibidas, la voz del protagonista de este mon?logo dram?tico expone las razones que le han llevado hasta all?: ?estoy aqu? -dice- por una causa / pero he encontrado causas nuevas?. Menna Elfyn sintetiza as? el car?cter pol?tico y social de la poes?a de no pocas de las llamadas ?lenguas minoritarias?, como el gal?s en que ella se expresa.

Eli Tolaretxipi hace una presentaci?n de esta escritura que ha vertido no directamente sino por mediaci?n y a trav?s del ingl?s, que -como en tantos otros casos- funciona aqu? como lengua franca. Lo que no impide que -si no ella en s?- al menos nos llegue diferida en una versi?n respetuosa con las propiedades r?tmicas del verso m?s que con las de la
puntuaci?n, cuyos desv?os afectan, sobre todo, a la fonosintaxis. Pero esto no resta m?ritos a una labor que merece la calificaci?n de virtuosa.

Iron?a y humor negro. Menna Elfyn se mueve mejor en el poema breve que en el largo, en el que los excursos desv?an el sentido del texto, en vez de objetivarlo, y en el que, como consecuencia de ello, la emoci?n pierde intensidad. Pero su autora lo sabe y, por eso, recurre o a la divisi?n del poema en partes, o a la articulaci?n de varios poemas como si fueran distintos movimientos de uno solo. No siempre sale airosa, pero hay veces en que lo consigue, sin que pueda saberse si el poema se salva como todo o si es precisamente su naturaleza de momento lo que hace profunda su instantaneidad. El ejemplo mejor son las seis aproximaciones l?ricas que hace a las relaciones de una mujer con su propio cabello: todas ellas tienen en com?n la memoria y la an?cdota de la que parten, pero s?lo la pen?ltima, subtitulada ?Dos mujeres?, logra la m?s absoluta calidad que puede alcanzar un texto, precisamente porque funciona sobre pocos versos y porque el di?logo en el que se sustenta lo convierte en situaci?n dram?tica. Est? tan bien construido que la iron?a inicial queda anulada por el humor negro en que termina, sin que, por ello, pierda un ?pice ni de lirismo ni de afectividad.

La econom?a ling??stica es la misma -aunque no la t?cnica- que la empleada en ?Ambas? y en ?Palomas en Ebbw Vale?, dos poemas de los mejores suyos, en los que el verso parece surgir de las estrofas y no ?stas de aquel. Son poemas-escultura que remiten tanto al ?arte povera? como al minimalismo y a la abstracci?n conceptual, que aqu?, sin embargo, se figurativiza en un proceso reductor que ci?e el objeto a su forma, pero conservando los referentes que permiten comprender los mecanismos y las fases de su reducci?n. Algunas de ellas son cristalizaciones pl?sticas,
ideaciones del paisaje, en las que su autora objetiva tanto su sentir como su pensar. Y eso le da una rara agilidad al texto, que parece fijo y m?vil a la vez.

Drama interior. Pero esta escritura es algo m?s que sus procedimientos, y los muy sofisticados de Menna Elfyn no deben desviarnos de lo que constituye la verdadera trama de su drama interior. Dentro de ?ste hay dos notas que destacan: el idioma de la carne, que se expresa aqu? libre y
sin censura alguna; y el de la posici?n pol?tica de su autora, que opta por el espacio intermedio que Henri Bardon se?al? como frontera entre la eleg?a y la s?tira, separadas la una de la otra s?lo por una leve diferencia tonal que aqu?, en el ambicioso ?Poema en memoria de Gwyn A.
Williams?, tambi?n y tan bien se advierte. No es f?cil encontrarle posibles paralelos entre nosotros: en catal?n, algunas partes del segundo Espr?u; y, en espa?ol, los poemas cr?ticos del pen?ltimo Gamoneda o los pol?ticos del antepen?ltimo Valente.

?La amapola galesa? -como, por uno de sus m?s conocidos poemas, la podr?amos llamar- es un ejemplo de la resistencia cultural que puede oponer la poes?a y, en grado no menor, de la fuerza l?rica de un compromiso pol?tico contra?do no s?lo con la lengua sino tambi?n con la originalidad.



El ?ngel de la celda de Menna Elfyn. Traducci?n de Eli Tolaretxipi.Bassarai Ediciones
78 p?ginas ? 11 euros



Jaime Siles
ABCD Las Artes y Las Letras
16 de junio de 2007

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Publicado por gala2 @ 13:25  | RESE?AS
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