Domingo, 10 de junio de 2007
DE "FUEGOS FATUOS" AL "CO?O AZUL"
LAS POETAS DE LA GENERACI?N REFRACTARIA




El mundo deber?a parar
y empezar a girar en otro sentido

Graffiti en el Campus de la
Universidad Aut?noma de Madrid
Mayo, 2004


La (nueva) historia de la poes?a espa?ola que aqu? propongo tiene como punto de partida la muerte en 1975 del dictador Francisco Franco. Relegadas a una posici?n de ciudadano de segunda, el papel de la mujer ?decente? ven?a a definirse durante el franquismo en t?rminos casi exclusivos de esposa obediente y madre abnegada, dentro de una configuraci?n judeocristiana que hab?a instrumentalizado con eficacia el r?gimen de Franco. La muerte del dictador, quien se hab?a presentado como ?Caudillo de Espa?a por la Gracia de Dios?, pone fin simb?lico a esa ret?rica del patriarcado, al tiempo que desactiva la configuraci?n triangular del metarrelato cat?lico en cuyo centro se hab?a impuesto el ojo inquisidor y omnipresente de Dios.
La ret?rica de la muerte tambi?n se hab?a expresado en t?rminos literarios. La llamada generaci?n ?nov?sima? de los a?os setenta alega la agon?a del Verbo, el sentimiento de agotamiento del signo po?tico e ineficacia del lenguaje para nombrar la realidad. Por su parte, el poeta visual Fernando Mill?n, fundador del grupo experimental N.O., publica en 1970 sus poemas-tachadura, en los que refrenda la ruptura con la literatura discursiva, la muerte-extirpaci?n de la palabra, aunque en un sentido m?s optimista y socialmente comprometido que el propuesto por los nov?simos.
La muerte del arte y el cuestionamiento del Verbo, promulgado por los nov?simos y referenciado por te?ricos del momento y fil?sofos del siglo, coincide entonces en Espa?a con la muerte del patriarcado en la figura del dictador, una muerte que se extiende a la construcci?n masculina que tradicionalmente hab?a determinado el canon socioliterario. En ese espacio de decadencia y vac?o se instalar? un nuevo centro, una nueva escritura que invierte la pir?mide convencional del discurso falologoc?ntrico. Se trata de una propuesta vaginal que refracta la ?ptica tradicional para establecer un nuevo ?ngulo de visi?n hist?rico-po?tica: el de la perspectiva de mujer.
En esta presentaci?n propongo un viaje panor?mico que se detendr? principalmente en los inicios de este proceso de construcci?n, un proceso que reitera conc?ntricamente los estadios de un nuevo tr?ptico: herencia-ruptura-celebraci?n. La variante m?s definitoria del nuevo milenio ser? aquella de las posibilidades ?ltimas de la propuesta cibern?tica en una era dominada por la tecnolog?a y el Internet.

Escler?tica del lenguaje: La generaci?n nov?sima y la muerte del Verbo.

?Todos eran unos marranos?, as? titul? mi primer libro.
Ten?a doce a?os y la vaga sensaci?n
de que alguien me hab?a estafado.

Ana Mar?a Moix
Nueve nov?simos poetas espa?oles (221)

La generaci?n nov?sima de los a?os setenta aparece auscultada caprichosamente por una antolog?a de culto: Nueve nov?simos poetas espa?oles. Publicada en 1970 por Jos? Mar?a Castellet, la celebrada antolog?a define una est?tica decadente, autorreflexiva y veneciana, que se distancia definitivamente del compromiso social que ven?a articul?ndose en la poes?a desde la postguerra. Los poetas del 70, tambi?n agrupados bajo la r?brica ?generaci?n del lenguaje?, y m?s artificiosamente como ?generaci?n marginada?, expresan en sus po?ticas el escepticismo ante las posibilidades del lenguaje po?tico de nombrar la realidad, de comunicar significados absolutos o trascendentes. La poes?a, en palabras de Manuel V?zquez Montalb?n, ?no sirve para nada? (Castellet 59). Entre el significado y el significante se impone el espacio del silencio, el pliegue del no discurso. Los recursos po?ticos se determinan entonces en funci?n de ese espacio esquivo en un lenguaje que se reconoce insuficiente: ?Yo suelo proceder por elipsis?, sentencia Pere Gimferrer (Castellet 157). Por su parte, Guillermo Carnero incide en la metapoes?a, ?nica ubicaci?n posible del poema, y lo hace a modo de esbozo, como se insin?a en el t?tulo de uno de sus principales poemarios: Dibujo de la muerte. En su poema ?Mira el breve minuto de la rosa?, del libro Variaciones y figuras sobre un tema de La Bruyere, compilado, como Dibujo de la muerte, en su Ensayo de una teor?a de la visi?n, Carnero informa de ese estadio final del discurso est?tico, en el que la rosa se presenta como objeto de exceso y referencia consabida, indicadora ?ltima de la esclerosis de la tradici?n est?tica: ?Mira el breve minuto de la rosa. / Antes de haberla visto sab?as ya su nombre? (179).
No obstante, esa presunta ?esclerosis?, que en t?rminos de ?ptica aparece definida como ?endurecimiento de un tejido u ?rgano? (Moliner), se est? refiriendo a un discurso de la tradici?n est?tica que ha agotado sus recursos de exploraci?n. ?ste no es el caso de la tradici?n est?tica de mujer en la que se impone no tanto la ?esclerosis? como la ?elasticidad?. Para la expresi?n est?tica de la experiencia y el lenguaje de la mujer no es cierto que ?todo est? dicho? sino que, por el contrario, todo o mucho est? por decir. La elasticidad vendr?a entonces a identificarse con la recurrida definici?n de Adrianne Rich del concepto de ?Re-visi?n?: ?the act of looking back, of seeing with fresh eyes, of entering an old text from a new critical direction? (35).
La revisi?n se impone entonces como forma de conocimiento para la escritora, como m?todo de supervivencia e indagaci?n de los recursos dados en los cuales la mujer apenas puede reconocerse. Se trata de una estrategia utilizada impl?cita o expl?citamente por muchas autoras que deben manejar un lenguaje que no les corresponde y en cuyo esquema de significados ellas se han mantenido como objeto y musa, -intermediarias de la experiencia trascendente del escritor-hombre- y no como sujeto susceptible de trascendencia. La revisi?n permite, por lo tanto, un modelo alternativo de enriquecimiento de la tradici?n socioliteraria, pero sigue limitada a una perspectiva de referencia un?voca que limita las posibilidades expresivas de la mujer.
Mar?a Victoria Atencia es un buen ejemplo de est?tica revisionista. Inserta en el tejido de la tradici?n tanto por voluntad propia como por incidencia de la cr?tica, sus poemas, al igual que la clasificaci?n de sus escritos, dicen y al mismo tiempo desciden esa misma tradici?n de imbricaci?n masculina que ha determinado sistem?ticamente el canon. Su poema ?La rosa? refleja ese contexto de apelaci?n revisada a la tradici?n hist?rico-po?tica. El tema contrasta asimismo, y de forma significativa, con el poema previamente mencionado del consagrado Guillermo Carnero, en el cual el autor estimaba el fin de la escritura. Escribe Atencia: ?Sab?a de una rosa que me iba poco a poco / tensando y distendiendo, cuerpo a cuerpo, hasta el alma / / La belleza no tiene ni l?mites ni aroma?.
Frente a la muerte del Verbo contenida en el agotamiento del s?mbolo de la rosa, seg?n afirmaba Carnero, Atencia contrapropone una efervescencia de significados de la palabra-s?mbolo. En Atencia, la rosa plantea una metaf?sica de elasticidad en el que la mujer tiene voz y nombra. Los elementos de revisi?n en el poema son m?ltiples. Inserto en el poemario Trances de Nuestra Se?ora, el poema ?La rosa? revisa la tradici?n est?tica y religiosa al reposicionar en el centro a la mujer pre?ada, a una virgen embarazada con voz y capacidad de univocidad trascendente, un planteamiento que se establece desde el cuerpo, desde la celebraci?n de la carne. Si en la experiencia m?stica el cuerpo se anula para acceder a la unidad con lo divino, en la po?tica revisionista de Atencia el cuerpo celebra esa unidad desde la condici?n de mujer que engendra la Palabra. La Virgen nombra, rescata de la tradici?n su funci?n gen?sica, se trasciende a s? misma por la Palabra que ella, como mujer, crea. La rosa, en el poema de Atencia, se asocia entonces a la construcci?n del g?nero: embarazo, parto, trascendencia del cuerpo desde el cuerpo. La rosa apunta, por lo tanto, a una multiplicidad de significados que desde?an la visi?n unilateral del canon po?tico que percibe la agon?a del verbo.
En este sentido podr?a aplicarse a la mujer escritora la propuesta de Iris Zavala de ?ojo anatr?pico? (?anatropic eye?) en relaci?n a la percepci?n invertida colonial y postcolonial (1). Al igual que la mujer ante el lenguaje monopolizado por el hombre, el sujeto post-colonial ?see the colonialist metropolitan space in an epistemologically inverted image? (1). Seg?n esto, lo que para el discurso masculino supone la extenuaci?n o muerte, para el ojo anatr?pico de la mujer escritora se implica lo opuesto, equipar?ndose as? los conceptos de objeto oprimido y sujeto dominador en los discursos tanto feministas como post-coloniales.

La ret?rica canonizada de la muerte del Verbo, re-visada por autoras como Atencia que hab?an mantenido una tradici?n hist?rica paralela incluida apenas en el canon socioliterario, se mantuvo en otras propuestas de los nov?simos. Tal es el caso de un verdadero marginado: Leopoldo Mar?a Panero. Hasta hace relativamente poco, Panero era el menos estudiado de los nov?simos. Su ubicaci?n marginal como escritor loco y poeta del excremento reinventa la conceptualizaci?n del ?no? y del ?fin? propios de la est?tica veneciana. As? aparece implicado en su po?tica para Nueve nov?simos: ?GARFIO: . . . Todas mis palabras son la misma que se inclina hacia muchos lados, la palabra FIN, la palabra que es el silencio, dicha de muchos modos. . . . Es un crep?sculo activo: un asesinato? (Castellet 239-240).
Una cabriola similar de juego po?tico que rompe la seriedad y entramado metarreflexivo de otros y m?s conocidos miembros nov?simos aparece planteada por la ?nica mujer en la antolog?a de Castellet: Ana Mar?a Moix. Ostensiblemente desatendida por la cr?tica del canon nov?simo, Ana Mar?a Moix ha sido ?acusada? de un intimismo que rechazan los encumbrados, sin que se aluda sin embargo a la burla que hace Moix en su est?tica, esa cabriola l?dica que tambi?n expresaba el marginado Panero. Ana Mar?a Moix, en su po?tica, afirma: ?Todos eran unos marranos?, t?tulo de un primer libro adolescente que expresa el sentimiento, seg?n la autora, ?de que alguien me hab?a estafado? (Castellet 221). En la afirmaci?n, Ana Mar?a Moix juega, personaliza y denuncia impl?citamente, rompe expectativas y liderazgos, y haci?ndolo, pone fin con Panero a la selecci?n de Castellet y a un momento hist?rico que proclama decadencia y fin. La muerte del arte y de la escritura se apunta entonces como construcci?n y artificio que en ?ltimo t?rmino facilitar? un nuevo estadio de referencia, una nueva mirada ante la est?tica y el arte desde la ?ptica mesi?nica de la mujer.

El big bang: la Movida madrile?a
La muerte me hace libre
Mar?a Antonia Ortega (Benegas y Mun?rriz 199)

El vac?o o muerte promulgado por el canon nov?simo coincide entonces hist?ricamente en Espa?a con la muerte del Padre en la figura del dictador Franco. En ese vac?o gen?sico o vaginal, en extremo fecundo desde una oscuridad genital asociable al sexo de la mujer, se produce una explosi?n inmediata o ?big bang? que podr?a identificarse simb?licamente con el fen?meno sociocultural de la Movida madrile?a.
La Movida supuso una catarsis de celebraci?n y euforia que reposiciona radicalmente los conceptos tradicionales de identidad tanto est?tica como sexual. Los l?mites que hab?an ordenado y jerarquizado definiciones se desdibujan, permitiendo la expansi?n de un universo de identidades sin precedente. El cineasta Pedro Almod?var y la poeta Ana Rossetti son dos representantes de la Movida que ilustran, al tiempo que definen, ese fen?meno de celebraci?n y desquicio que se produce tras la muerte del dictador.
Con frecuencia asociado, desde una presunta ?sensibilidad gay?, con la experiencia de la mujer, Pedro Almod?var reposiciona configuraciones de g?nero en pel?culas como La ley del deseo, en la que reconceptualiza el tr?ptico cat?lico de ?la Sagrada Familia?. Frente a un Madrid de gr?as y tramoyas se presenta en La ley del deseo una nueva propuesta: Tina, ?la virgen/madre?, es una mujer transexual, inspirada en la emblem?tica actriz Bib? Andersen. Pablo, ?el padre?, es el hermano gay de Tina, escritor y alter ego de Almod?var. Ada, ?el hijo?, se presenta en la pel?cula como una ni?a que es a su vez hija de la ex-novia de Tina, Pepa. Significativamente, Bib? Andersen es quien interpreta el personaje de Pepa, y aparece en actitud y pose que evocan las madonas renacentistas. Bib? Andersen, c?lebre transexual espa?ola que se dio a conocer durante el periodo de transici?n pol?tica en Espa?a, se posiciona entonces en el centro de esta nueva configuraci?n de g?nero en un Madrid en construcci?n, en una Espa?a en proceso de reinventarse a s? misma.
Bib? tambi?n inspira a la escritora gaditana asentada en Madrid, Ana Rossetti. En su poema ?De los pubis ang?licos?, que dedica ?A mi adorada Bib? Andersen?, Rossetti indaga l?dicamente en la ret?rica bizantina para determinar, como se indica en el ?ltimo verso: ?por fin, el sexo de los ?ngeles? (36). La estrategia que utiliza Ana Rossetti en sus poemas, como ha estudiado acertadamente Sharon Keefe Ugalde, es una estrategia principalmente subversiva. Ana Rossetti subvierte la tradici?n al utilizar el juego, el erotismo, y la experiencia de la mujer como forma de indagaci?n en el discurso de la tradici?n po?tico-religiosa. En el caso del poema ?De los pubis ang?licos?, la hablante se dispone a comprobar el sexo de los ?ngeles por medio del tacto y no de la palabra, como era lo propio en la ret?rica vac?a y autocontenida del Bizancio.
Otro de los poemas m?s emblem?ticos de Ana Rossetti es ?Calvin Klein, underdrawers [sic]? (Buenaventura 68). Este poema fue concebido originalmente bajo el t?tulo ?Fuera yo Calvin Klein?, a modo de poema-graffiti sobre un anuncio de calzoncillos. En el mismo, el trazo de la palabra y del dibujo progresa de forma compulsiva sobre el cuerpo del modelo del anuncio publicitario. La emoci?n er?tica se expresa en trazos crom?ticos y marcas de labios que acceden al cuerpo del joven e invitan a la recreaci?n sensual: caricia de cabellos; besos en rostro, labios, hombros, pezones, muslos; flechas que indican sentimientos y ubicaciones er?ticas. Paralelamente se despliegan los versos sobre el torso desnudo y las piernas de un muchacho transformado por la pluma de Rossetti en lienzo del deseo sexual, en objeto silenciado de las proyecciones er?ticas de la hablante, invirtiendo as? la tradici?n est?tica.
No obstante, en el graffiti que propone Rossetti una secci?n permanece impoluta e intocada: el tri?ngulo del blanco calzoncillo que se mantiene inmaculado frente a la ostentaci?n de accesos y penetraciones de la pluma multicolor de Rossetti en el resto del anuncio. El pene se diviniza y no se toca. La ret?rica se mantiene en subjuntivo: ?Fuera yo?, con lo que seguimos en un estadio de hip?tesis e indagaci?n, en ?puro deseo de posesi?n?, comenta Carmela Ferradans (187). Del mismo modo, la ret?rica del Bizancio, aunque en apariencia subvertida de forma festiva en ?De los pubis ang?licos?, no acaba de resolverse: el sexo de los ?ngeles sigue sin comprobarse, y el poema permanece en un estadio de autocontenci?n, de deseo, reflejando el vac?o ret?rico bizantino. Ana Rossetti permanece entonces en un estadio intermedio hacia la revoluci?n refractaria. La subversi?n se presenta en Rossetti como fen?meno de ruptura de una tradici?n a la que se sigue apelando, por subversi?n o reflejo invertido (la ret?rica del barroco), pero sin llegar a poseerse, permaneciendo en el estadio de juego o recreaci?n en el mismo que al fin refleja la est?tica tradicional.
El poema ?Calvin Klein, underdrawers [sic]? fue publicado por primera vez en una colecci?n tan pol?mica como emblem?tica: Las Diosas blancas (Madrid 1985). Ese libro apunt? a un fen?meno socioeditorial que se produce en los a?os ochenta: el llamado ?boom? de la literatura escrita por mujeres. En Las Diosas Blancas, subtitulada Antolog?a de la joven poes?a espa?ola escrita por mujeres?, el compilador, Ram?n Buenaventura, intercala la ocasional condescendencia con aciertos importantes: ?la situaci?n est? invirti?ndose en los ?ltimos a?os?, afirma en su ?Pr?logo dos? (19), y anota que el n?mero de autoras y la calidad de sus escritos est? a un nivel de revoluci?n que el canon persiste en no anotar (19-20). Junto a Ana Rossetti, otras autoras emblem?ticas de este momento de euforia se anuncian o propagan en la citada antolog?a, como Mar?a del Carmen Pallar?s, Andrea Luca, Blanca Andreu, etc.
Pero ser? Ana Rossetti otra vez la autora que quiz?s refleje mejor ese fen?meno de celebraci?n y desquicio asociado asimismo con la llamada ?postmodernidad?, y al mismo tiempo ponga fin al descontrol y multiplicidad que tambi?n identific? a la Movida madrile?a. En 1986 Ana Rossetti publica Devocionario. El ?ltimo poema de su peculiar ?devocionario? est? dedicado ?A Juan y Jos?, amigos de Rossetti muertos del SIDA. El poema, titulado ?Muerte de los primog?nitos?, alegoriza el devastador s?ndrome en la figura del ?ngel exterminador. La realidad de las consecuencias devastadoras del SIDA cuestiona el concepto metaf?rico principal que hab?a articulado la po?tica del erotismo en Ana Rossetti en conexi?n con la euforia creativa y vital de la despreocupada Movida. Ese punto final a la gran fiesta, que coincide con otros elementos que eventualmente acabaron con la Movida madrile?a como la institucionalizaci?n de un movimiento signado en sus principios por la rebeli?n y la creatividad no consumista, permitir? en ?ltimo t?rmino un nuevo rumbo y un asentamiento de identidades de ?otra? modernidad, aquella afirmada por el discurso de mujer.
Frente a la descentralizaci?n y multiplicidad postmodernas, apuntadas ya en el discurso nov?simo con las referencias a la cultura de masas y exaltadas en la Movida y Rossetti, se presenta una nueva centralizaci?n, esa modernidad ?otra? expresada por el tri?ngulo genital invertido en cuyo centro se ubica el ojo de la mujer.


Nuevo asentamiento planetario: La generaci?n refractaria

?Mi co?o alimentado por una boca f?sica tiene el
oficio azul de ser fr?gil y exacto?
?Terciopelo azul?, Isla Correyero

Un primer estadio de la nueva poes?a espa?ola viene determinado por una est?tica refractaria. En t?rminos de la ?ptica geom?trica, que uso como referencia en esta propuesta, refractar viene definido como ?hacer cambiar de direcci?n a una radiaci?n; ocurre al incidir la radiaci?n oblicuamente en la superficie de un medio de distinta densidad que el recorrido antes por ella? (Moliner). Asimismo, el t?rmino ?refractario? en la misma fuente remite a elementos ?que resisten la acci?n del fuego sin destruirse ni descomponerse?. Refractar tambi?n refiere a la negaci?n, una cualidad que se plantea sistem?ticamente en la nueva est?tica de escritura.
La negaci?n constituye una de las claves de la nueva poes?a, una poes?a que cambia la direcci?n de la tradici?n previa y se presenta como superviviente a la explosi?n de identidades que se hab?a producido en el periodo de alumbramiento y celebraci?n identificable con el ?big bang? de la movida madrile?a y la multiplicidad postmoderna. Una primera lectura de los poemas de las autoras que integran esta primera generaci?n permite apreciar esa continua utilizaci?n de la ret?rica del ?no? en sus escritos.
Pero este tipo de negaci?n forma parte de una negaci?n productiva, constructiva, visionaria, de afirmaci?n de una nueva identidad. Ya no es el caso frecuente de escritura de mujer en negaciones previas insertas a un tejido estrat?gico de subversi?n y revisionismo, como articula espl?ndidamente Sharon Keefe Ugalde y tambi?n la cr?tica feminista angloamericana como la propuesta por Alicia Ostriker. Las poetas no temen ahora afirmar su identidad ni sienten la necesidad de rebelarse contra un sistema que las hab?a enmudecido o reducido a imagen. Las poetas pronuncian ahora, crean por un verbo que se determina propio y un?voco, y un primer estadio de afirmaci?n de ese verbo se formula, como en la teor?a del proceso de crecimiento, precisamente por negaci?n.
Los elementos de la est?tica refractaria responden entonces a los siguientes criterios:

1. No hay ?reflejo? o el reflejo es m?nimo/inicial: En t?rminos de la ?ptica geom?trica, se produce el reflejo cuando los rayos incidente y reflejado hacen ?ngulos iguales con la superficie-espejo. Este tipo de planteamiento coincide con la estrategia empleada tradicionalmente por la mujer escritora seg?n la cual la mujer refleja, de forma compulsiva, angustiada o disidente, los c?digos masculinos de la tradici?n socio-hist?rica y literaria. Se trata de un principio fundamentalmente reproductivo, que no es el que caracteriza a la nueva generaci?n. Pero la ?ptica geom?trica tambi?n anota que en toda refracci?n se produce reflexi?n. Con frecuencia las poetas de la generaci?n refractaria apuntan asimismo cierto grado de reflexi?n de la est?tica previa, principalmente por negaci?n expl?cita de la misma, si bien este r?gimen de escritura del reflejo es por lo general secundario o se reduce a una posici?n de cr?tica inicial en el proceso de afirmaci?n creativa.
2. Hay ?refracci?n?: La forma de escritura que impera en esta generaci?n es la de la producci?n de un nuevo espacio, de un nuevo ?ngulo visual. Se trata, por lo tanto, de un principio productivo y no reproductivo.
3. Es una poes?a de re-conocimiento: La poeta se descubre por negaci?n en el poema. Se trata de una poes?a que ampl?a el proceso de conocimiento por el poema hacia el re-conocimiento, el reencuentro con su propia persona l?rica y creativa por la escritura.
4. La negaci?n es constructiva: La est?tica del ?no? es una est?tica de negaci?n constructiva, visionaria, de afirmaci?n de una nueva identidad susceptible de trascendencia.
5. Ya no hay ?b?squedas?, hay ?hallazgo?.
6. La poeta deja de ser OTRA para ser UNA.

Las integrantes de la generaci?n refractaria responden a las siguientes coordenadas:

? Constituyen una primera generaci?n de la nueva historia de la poes?a espa?ola.
? Nacen en la segunda mitad del siglo XX.
? Son j?venes o ni?as cuando muere el dictador Francisco Franco.
? Empiezan a publicar desde los a?os 80 a los 00.

Los niveles de refracci?n-reflejo son variados en la est?tica de estas primeras autoras, determinando distintos grados de distanciamiento de la est?tica previa o ??ndices de refracci?n?. Un elemento en com?n consiste en la reiteraci?n estructural conc?ntrica de un mismo tr?ptico: herencia-fractura-celebraci?n. Esta nueva estructuraci?n triangular, adem?s de organizar las variantes refractarias se?ala a la progresi?n del proceso de escritura de mujer en la nueva poes?a.
Los (meta)periodos de la est?tica del ?no? corresponden a la siguiente secuencia reiterada, si bien las autoras que se proponen suelen fluctuar entre los momentos diversos de cada periodo:

1. Herencia: lenguaje. Refracci?n del c?digo del lenguaje.
Un primer estadio consiste necesariamente en una rearticulaci?n del c?digo del lenguaje, un c?digo tradicional que resulta insuficiente para expresar la experiencia de la mujer.
1.1 Herencia/Reflejo: Sentimiento de insuficiencia del lenguaje, de la imposibilidad de nombrar. Reflexi?n sobre el hueco (Esther Zarraluki)
1.2 Fractura del lenguaje: Ruptura con la palabra heredada (Concha Garc?a)
1.3 Celebraci?n: Encuentro con la palabra po?tica (Pilar Gonz?lez Espa?a)

2. Fractura: ontolog?a. Refracci?n como afirmaci?n trascendente.
Vinculada a la reconstrucci?n del lenguaje falologoc?ntrico se plantea una reconfiguaci?n de la conciencia ontol?gica.
2.1 Herencia: Negaci?n del reflejo. Poes?a que disiente (Carmen Jodra Dav?)
2.2 Fractura ontol?gica:
2.2.1 Negaci?n ontol?gica/Soledad gen?sica (Mar?a Antonia Ortega)
2.2.2 Negaci?n de los l?mites fronterizos: Geogr?ficos (Ana Merino); de g?nero sexual (Andrea Luca)
2.3 Celebraci?n y alumbramiento: Nacimiento vaginal en el poema (Isla
Correyero)

3. Celebraci?n: Cyborg: Refracci?n del verbo en favor de opciones multimedi?ticas.
Nuevas alternativas paraling??sticas se plantean o replantean como la poes?a visual, pero desde un c?digo decididamente de mujer. Entre las mismas destacan opciones principalmente vocales o preformativas, y en particular las variantes multimedi?ticas e hipertextuales facilitadas por la teconolog?a y el Internet:
3.1 Herencia/Disidencia: Poes?a visual (?ngela Serna, Julia Otxoa)
3.2 Fractura:? Polipoes?a (F?tima Miranda); performance (Rosa Grau)
3.3 Celebraci?n: Ciberpoes?a: Escritura tecnetoesquel?tica e hipertexto
(Ainize Txopitea, [email protected] P?rez)

Una estupenda compilaci?n de algunas de las voces de la generaci?n refractaria se puede encontrar en la antolog?a de Noni Benegas y Jes?s Mun?rriz: Ellas tienen la palabra. Dos d?cadas de poes?a espa?ola (Madrid 1997). Pero ser? con la experimentaci?n multimedi?tica donde estas nuevas voces alcancen grados imprecedentes de expresi?n y de fertilidad.
Las integrantes de la generaci?n refractaria logran, en definitiva, enriquecer y ampliar dram?ticamente las posibilidades del lenguaje po?tico en el nuevo milenio. Su perspectiva arbitrada por un lenguaje y sensibilidad de mujer permite la afirmaci?n de una nueva historia de la poes?a espa?ola escrita en castellano.


Notas

Una primera version de este trabajo fue presentado en el Congreso ?G?nero y g?neros? celebrado en Madrid en mayo de 2004, bajo el t?tulo ?Refractando l?mites cr?ticos: Hacia una nueva historia de la poes?a espa?ola.? Ese trabajo est? en proceso de publicaci?n en las Actas del citado congreso.
La publicaci?n en que aparecen los poemas-tachaduras de Fernando Mill?n es Textos y antitextos (Madrid: El anillo del cocodrilo, 1970). Para una aproximaci?n panor?mica al trabajo de Mill?n, v?ase la entrevista y muestra aparecida en la revista digital Esp?culo, 6 (Julio 1997).

Me estoy refiriendo a las conocidas teor?as de la muerte del arte, de base en Hegel, y los cuestionamientos del sujeto creador, registrados por autores como Roland Barthes y Michael Foucault, que tuvieron extraordinario impacto en el pensamiento postmoderno del ?ltimo tercio del siglo XX.
V?ase, entre otros, el trabajo de Amparo Amor?s.
Para un an?lisis de ?Muerte de los primog?nitos? en relaci?n con el SIDA, v?ase Tina Escaja, ??Muerte de los primog?nitos?: Ana Rossetti y la est?tica del SIDA?.
V?ase al respecto Virgilio Beltr?n, ?Reflexi?n y refracci?n de la luz?

V?ase Tina Escaja, "Refracci?n del c?digo del lenguaje: Herencia, ruptura y celebraci?n en poetas espa?olas contempor?neas"
V?ase Tina Escaja, ?Hacia una nueva historia de la poes?a hisp?nica: Escritura tecnetoesquel?tica e hipertexto en poetas contempor?


OBRAS CITADAS

ALMOD?VAR, Pedro, La ley del deseo, El Deseo S.A., 1987.
AMOR?S, Amparo, ?La ret?rica del silencio?, Los Cuadernos del Norte, 16 (1982), 18-27.
ATENCIA, Mar?a Victoria, ?8 poemas de Mar?a Victoria Atencia?, ?Las separatas de Zurgai,? I, Zurgai (Junio 1993).
BENEGAS, Noni y MUN?RRIZ, Jes?s, Ellas tienen la palabra. Dos d?cadas de poes?a espa?ola, Madrid, Hiperi?n, 1997.
BUENAVENTURA, Ram?n, Las Diosas Blancas. Antolog?a de la joven poes?a espa?ola escrita por mujeres, Madrid, Hiperi?n, 1985.
CASTELLET, Jos? Mar?a, Nueve nov?simos poetas espa?oles, Barcelona, Barral Editores, 1970.
CARNERO, Guillermo, Ensayo de una teor?a de la visi?n (Poes?a 1966-1977), Madrid, Hiperi?n, 1983.
CORREYERO, Isla, ?Terciopelo azul?, Antolog?a de la poes?a hispanoamericana,

ESCAJA, Tina, ?Hacia una nueva historia de la poes?a hisp?nica: Escritura tecnetoesquel?tica e hipertexto en poetas contempor?neas en la red?, Esp?culo (Universidad Complutense de Madrid), 24 (Julio-Octubre 2003),
---. ??Muerte de los primog?nitos?: Ana Rossetti y la est?tica del SIDA?, Revista Hisp?nica Moderna, 53 (Junio 2000), 229-41.
---. "Refracci?n del c?digo del lenguaje: Herencia, ruptura y celebraci?n en poetas espa?olas contempor?neas" Esp?culo (Universidad Complutense de Madrid). 24 (Marzo-Junio 2005)

FERRADANS, Carmela, ?La [re]velaci?n del significante: er?tica textual y ret?rica barroca en ?Calvin Klein, Underdrawers? de Ana Rossetti?, en Monographic Review/Revista Monogr?fica, VI (1990), 183-191.
KEEFE-UGALDE, Sharon, "Subversi?n y revisionismo en la poes?a de Ana Rossetti, Concha Garc?a, Juana Castro y Andrea Luca?, en Nov?simos, postnov?smos, cl?sicos: La poes?a de los a?os 80 en Espa?a, Ed. Birut? Ciplijauskait?, Madrid, Or?genes, 1991, 117-39.
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Tina Escaja
The University of Vermont


(Texto recogido en las actas del VIII Encuentro Internacional de Mujeres Poetas, publicado por Diputaci?n Foral de Alava en 2006)

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Publicado por gala2 @ 5:02  | POETAS
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