Lunes, 23 de abril de 2007
Textos leídos en el acto de presentación del libro "Luego será mañana (en otra habitación" de Angela Serna. Junio 2006.

“Luego será mañana (en otra habitación)”


Roberto Luis Lastre


Luego será mañana (en otra habitación) es el título del poemario recientemente publicado de Ángela Serna, pero también es en sí un poema. Y cuando abrimos las páginas impresas comprobamos que es cierto, que se trata de un gran poema convenientemente rodeado de silencios agujereados por versos del poeta homenajeado post-mortem.

Este gran poema lírico no es un Réquiem. Más bien es una elegía, pero no a una persona, sino a un mundo compartido en “la música callada, la soledad sonora”, en esa habitación donde también estuvo el autor de este verso, San Juan de la Cruz, buscando en la presencia del vacío el útero materno de todas las formas y energías.

Ángela Serna parte de esta visión taoísta del vacío, que en nuestro contexto demostró Oteiza, y construye desde un escenario cerrado o apenas semiabierto la visión circular de la existencia.

El escenario cerrado se remarca con intención: una habitación, los muros y tabiques, la ventana húmeda que opaca la vida exterior, la memoria. Y allí el vacío muestra el círculo: espejos, la mesa donde escribe, el camino andado y desandado, el final y la espera, la nada, el polvo desde el polvo, la náusea, el vértigo. Es decir, el círculo es una espiral, y por eso asoma la libertad posible “en el jardín de ayer” y en el de mañana, en la puerta “ahora entreabierta”.

Palabra a palabra, desde la única
habitación sostenida por la luz
de múltiples luciérnagas, cada
frase verá florecer los versos
escritos antes y después
de la pérdida del habla.

En este poema Ángela nos revela otro punto de contacto con la más remota postura frente al vacío positivo. Los taoístas chinos decían, hace veintitrés siglos, que lo importante era retener las palabras cuando las palabras no están, puesto que entonces quedan las ideas, quedan el pensamiento, el sufrimiento y la dicha más allá de las palabras, “de la pérdida del habla”.

Y no sólo hay esta coincidencia con la más exquisita poesía antigua, pues todo el gran poema viene también a reafirmar tesis taoístas:

La armonía estética, ya que el universo es un sistema armónico de resonancias. Luego será mañana (en otra habitación) produce una conmoción, como si nos indicara que hay una dimensión invisible en el presente que, sin embargo, no es invisible porque allí se elevan nuestras emociones, nuestros recuerdos e ilusiones a un nivel superior. Es como si descubriéramos que la belleza, la poesía, sólo se materializa cuando ya no hay distancia entre “mí” y las cosas porque, sobre todo, yo me he integrado en las cosas y las cosas están en mí:

“En tu cuerpo está el jardín florido. Siéntate en los mil pétalos del loto y contempla desde allí la belleza infinita”, cantaba el místico Kabir.

El ritmo vital: es sorprendente cómo el gran poema de Ángela Serna consigue resumir el ritmo vital de siete días en un ritmo armonioso y sólido que da al poema un aliento vital que superará ya los días y los años. Por eso, la poeta ha elegido o le ha sucedido que el escenario esté cerrado. Hay, entonces, una concentración de vida que contrasta con la muerte y la vence, la ha vencido.

La sugestión: con un lenguaje poético de recursos precisos, el poema sugiere más que dice, dice más allá de las palabras. Y entonces es una opera aperta. He ahí la magia: desde un escenario cerrado crea una obra abierta. Así, da la razón a otro poeta remoto, el taoísta Chuang-Tzu:

Si nada en tu interior está rígido
las cosas exteriores se abrirán por sí solas.

Luego será mañana (en otra habitación):

Estamos hablando de un libro de madurez, en el que la expresión de un mundo propio tuvo un parto fácil en apariencia, si olvidamos que un poema como éste únicamente es la cabeza de un témpano de hielo que tiene por debajo años de formación, años de paciencia en la apropiación de un espacio propio.
Estaremos hablando durante mucho tiempo de este gran poema, incluso más allá “de la pérdida del habla”.


“Luego será mañana de Ángela Serna”

Pilar Corcuera


Conocí a Ángela Serna a principios de los años 90 en un Encuentro de Jóvenes Escritores. Apareció al final de una de las Jornadas con la revista Texturas bajo el brazo. La presentó con un lenguaje propio, seguro, que a mí se me antojó bastante afrancesado.

No la conocía de nada, pero pronto coincidimos en otros eventos culturales de la ciudad y entonces ella me conoció a mí. En el año 1997 comenzamos a recitar juntas y enseguida formamos el Grupo Poético Xuxurlak.

Conocer a Ángela ha sido fundamental para mí. Es la persona con quien hablo y discuto de teorías y experiencias literarias, de propuestas artísticas, de alternativas poéticas y de poses personales. Y hoy tengo el honor de presentar su último poemario Luego será mañana (en otra habitación) escrito en homenaje al poeta francés Claude Esteban.

En la obra de Ángela Serna, el tiempo y el silencio siempre han sido una constante. El poemario Del otro lado del espejo, publicado en el año 2000, es un tríptico en tres tiempos donde no sólo resuena el silencio sino que también se escucha. En Fases de Tumiluna, de 2002, el espacio es lo consistente dentro del espacio inconsistente de la luna, fragmentado entre lo que somos y lo que podíamos haber sido.

En Luego será mañana (en otra habitación) nos ofrece la fusión de todos estos elementos desde el punto de vista de la experiencia, de la serenidad y de la madurez de haber logrado construir una obra a conciencia. Es un libro escrito de un solo latido, pues lo escribió “el día 16 de abril de 2006, casi siete días después de la muerte de Claude Esteban y tres días antes de su cremación”.

El homenaje que Ángela Serna rinde al poeta francés a través de este poemario es un eco del poemario de Claude Esteban Alguien empieza a hablar en una habitación (Quelqu´un commence à parler dans une champbre). Un homenaje que le brinda desde este lado de la orilla.

En este poemario la palabra es una palabra “desnuda”, sencilla, sin artificios pero “ebria de emociones”, donde los guarismos adquieren visos de inspiración, casualidad o magia. Los marcadores temporales del título, el espacio entre paréntesis y el silencio componen la portada del poemario.
Tres elementos: tiempo, espacio, silencio.
Tres partes: Luego, Será, Mañana. Tres días antes de la cremación de Claude Esteban.
Siete poemas en cada parte: escrito 7 días después de la desaparición del poeta.

El 3 representa la materia física, el 7, el ciclo perfecto en el mundo físico, es el símbolo de la dimensión espiritual que envuelve la materia, el contenido interior.

En el poemario el 7 simboliza la fuerza vital, la séptima dimensión; la de la creatividad pura, la de la luz pura, la de la geometría pura y la de la expresión pura. Aquélla que sin ser vista posibilita la existencia. El 7, un ángulo, un posicionamiento singular para aprehender lo que una palabra quiere revelar desde los accidentados bordes de la angustia a que nos somete el tiempo, la muerte.

Podría decirse que desde un lugar inicial y concreto arranca la fuerza del Yo poético inspirado por los versos de Claude Esteban:

En una habitación
alguien reúne palabras sin forma
precipitándose hacia la luz

[…]
mientras alguien
empieza a hablar
en otra habitación

[…]
la luz del sol
se instala en los rincones

[…]
en esta habitación
sin puertas ni relojes

Y los versos de Claude Esteban se hacen amigos de la poeta, echan raíces y no se quieren ir. Quizás porque el hombre escribe para sobrevivir y busca el refugio contra la desaparición, y por eso se asila contra el olvido de la palabra. Y la poesía bombea el líquido que nos mantiene vivos: la palabra. Una palabra en sucesiva alternancia de contracción y relajación. Una palabra en constante diálogo con la poeta.

En las horas
previas
al alba

-sístole- (contracción)

[…]
en el vertiginoso
discurrir
de una mano sobre la mesa

-diástole- (relajación)
[…]

esa voz…
[…]

esa voz
también es mi voz…


Es entonces cuando la poeta mira desde una profundidad inalcanzable y levanta un muro de silencio, y se tiene la sensación de que lo único posible es el instante. Un instante que perdurará en el mañana con su canto:

Tu silencio

[…]

Mi silencio

[…]

Ser pájaro cantor

“Intramuros, extramuros / sombra, luz / voz, silencio / allí, acá / hoy, mañana / ver, no ver / ser, no ser…Y la poesía, el ser causal, vencerá a la muerte:

Surgirá
desnuda y sin pudor
aquélla que ajena a las edades
decidió por mí
dentro y fuera de mí

Y de nuevo la importancia del siete, la fuerza espiritual, la fuerza vital. Siete veces siete, toda una vida:

Sólo siete días desde tu partida
y me parecen siete veces siete.

Y el proceso poético va tejiendo la trama entre presencia y ausencia, reaccionando ante el excitante externo de Claude Esteban, en una instancia agónica entre la palabra y el silencio.

Alguien
a quien conozco aunque
desconozco me llama
desde la sombra

[…]

alguien
sin voz sin cuerpo

Y palabra a palabra, Ángela Serna va haciendo eco del poeta, fusionando fondo y forma, tiempo, espacio y memoria. Perdurando el recuerdo del poeta.

Tags: ANGELA SERNA

Publicado por gala2 @ 6:32  | RESE?AS
Comentarios (3)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Jesslin
Lunes, 23 de abril de 2007 | 18:54
Estupendo art?culo. Me maravilla la magnificencia de esta poetisa. Quiero leerla. Absorber sus letras. Gracias mil por ponerme a su encuentro!!!

http://gogljlg.blogspot.com/
Publicado por autora
Martes, 24 de abril de 2007 | 18:07
Hola amiga. Gracias por tus palabras. Espero volver a encontrarte en este espacio dedicado a la poes?a. Hasta pronto.
Publicado por nombre
S?bado, 28 de abril de 2007 | 20:47
Sigo leyendolo, con gusto e inter?s creciente.
Gracias, ?ngela
Mariano Ibeas