Viernes, 09 de marzo de 2007
V?CLAV HRABE, Pfiibrami 1940-1965 (muere en accidente). Fund? una banda donde tocaba clarinete y saxof?n con la que actuaba en los clubs de Praga. Estudi? Historia y Lengua checa. La completa recopilacion de sus poemas se public? con el t?tulo de Blues (1995)


T?

Esto no es una alameda de casta?os en flor
no es una procesi?n de ?ngeles con mirto
es una noche
Azul y blanca
En el Moldava se han congelado los barcos y los ramos de novia

Tienes los ojos como el tabaco
Y los ?rboles en el cementerio de Podol?
son cipreses y lucios plateados
Una vez dijiste: ?Te encontrar?
Es de noche
Azul y blanca
El humo en los tejados se estremece como tus manos
En el piso de arriba alguien escucha a Haendel
oyes
?M?sica acu?tica?
rosa empolvada
en el fr?o
vaya insensatez, ?no?
Tienes los ojos como el tabaco
Temo estropearlo todo
con alg?n hermoso gesto

Cuando me dejes ma?ana
te encontrar?s a la portera que vuelve
con carne para el domingo
se extra?ar? de que seas tan joven
y ya andes deambulando por las noches
Luego dir? que la culpa la tienen igualmente
los comunistas
?Podol? no es Montmartre? me advertir? suavemente
el ingeniero del primer piso
Una dama en el tranv?a har? una mueca
porque oler?s terriblemente a humo
Ser? una ma?ana
sobria
gris y sabia como los cabellos de mi padre
Pocos se dar?n cuenta
de que tienes los ojos
como el tabaco.


Septiembre patilargo

Septiembre patilargo septiembre
manzanas blancas bajo las piernas de los lansquenetes
que regresan
en el cielo cisnes de terileno
CHICA M?A VAMOS TRAS LOS SOLDADOS
tantos trenes
tantos largos trenes
y no me veo bajar de ninguno.
Si por casualidad me vieras
vagar sin rumbo por el and?n
hazme un uniforme urgentemente
y trata de no mentir
porque
ni el tranv?a m?s lento
viaja eternamente
adem?s siempre he sido de la opini?n
de que como en otras catedrales
tambi?n en las estaciones
tendr?an que haber ?rganos instalados

De Blues (Traducci?n: Elena Buixaderas)


ELENA BUIXADERAS, Murcia 1969. Es Doctora en Ciencias F?sicas. Poeta y traductora. Desde 1996 reside en Praga, Premio Manuel Siurot de Narrativa Breve, Menci?n Honor?fica en el Premio Ciudad de Miranda de Poes?a, Premio de Poes?a Gregorio Parra. Publicaciones: ?Desconcierto para peregrinos?, ?A trav?s de los senderos infinitos? (1996). Colabora en revistas de poes?a como Amilamia, Cervantes, Luzdeg?s; y en proyectos de difusi?n de la literatura en espa?ol: Proyecto Sherezade, Revista Ariadna, El Perro Andaluz y Cuentos Globales. Colaboradora habitual del espacio virtual Luke. Desde 2004 prepara los recitales Luces de Bohemia en Praga.

Qui?n sabe en realidad
lo que son las figuras geom?tricas,
la belleza espiral de la caracola,
la exactitud hexagonal de un panal,
el firme trazado de una mu?eca,
la gelidez parsimoniosa de una f?rmula.
Lo desconozco
pero reconozco la sim?trica verdad de todas ellas
ahora que, mientras medito,
imagino las hebras helicoidales
de tu cabello.

De ?Desconcierto para peregrinos? ( 2005)

Esta manera de ocupar el tiempo
no es m?s que otro enga?o.
Me lo susurra el andar r?tmico de los segundos
el cansino baile de luz y sombra.
Cada varios minutos tiembla el armaz?n del frigor?fico
que se regula con precisi?n astron?mica
y el t? que me esperaba humeante
se ha abandonado a un fr?o aburrimiento.
Ya hay dos colillas en el cenicero,
mudas acusaciones de mi propia flaqueza.
Deber?a estar divirti?ndome entre desconocidos
con un vaso en la mano y sonrisas danzarinas en mi boca,
como una mariposa en el c?rculo polar.
Pero es que me he cansado de buscar y ahora
me he parado un rato,
por si me encuentras.


El tiempo no existe.
Ignoro c?mo lo adivinaste.
Pero lo dicen tus ojos tristes
cuando prometo
cada tarde
recogerte a las cinco.
A veces se abre una grieta silenciosa
por la que escapa el aire hacia el vac?o
por la que se evade la luz hacia la noche
una grieta en la que habita
la penumbra de diciembre
y ese temor a perderse en el silencio


Con los ojos vendados
el fr?o atraviesa la noche
y la noche el invierno
de la mano
sin hacer ruido
sin mirarse
igual que nosotros
p?jaros de hielo
que traspasan el tiempo
con los pies descalzos


De Las estrellas de Cop?rnico, in?dito


VIOLA FISCHEROV? (Brno, 1935) pertenece a la c?spide de la poes?a contempor?nea checa. Pertenec?a extraoficialmente al grupo literario del Treinta y seis (?estatřic?tn?ků), que en 1952 fundaron V?clav Havel y el poeta Jiř? Kuběna. Despu?s de estudiar filolog?a polaca trabaj? en la redacci?n literaria de la radio checoslovaca. En 1968 emigr? a Suiza, donde estudi? Historia y filolog?a alemana y despu?s trabajo de profesora y como asistente en el teatro de Basilea. Desde 1994 vive en Praga y ha publicado 8 poemarios.

La autora dice sobre su poes?a: ?creo que ese primer poema que escrib? con once a?os, y que ni siquiera s? por qu? y de d?nde sali?, anunciaba ya lo que iba a ser mi poes?a: escudo y protecci?n. Un escudo respecto a las cosas que me acosan y amenazan, y con las que puedo ? en otra dimensi?n ? hacer algo, precisamente escribir versos. Y protecci?n hacia esos momentos felices y ?nicos, que cobran su importancia en los poemas y que de otro modo se desvanecer?an y perder?an. Un poema tiene su veracidad interna propia, que adem?s vuelve a cada uno hacia su interior, hacia s? mismo. Hacia eso que sabe y no sabe, ya quiera saberlo o no.?



En un instante ya no caminar? bajo la sombra de los casta?os
y el canto de las aves
sino por una carretera caliente
con una colina tras la curva
desde donde ver?
c?mo me contemplo bajo la sombra de los casta?os
yendo con sombrero
por una carretera negra
desde donde ver?
c?mo tras la curva
me pierdo para siempre
de mi vista



Pero eso que buscamos toda la vida
lo que in?tilmente ansiamos
con l?grimas gritos y ternura
no lo encontramos en los vivos

S?lo cuando se nos mueren
y el destino se pierde en la tierra
en la lluvia del d?a de difuntos,
nos acercamos por una vez
a nosotros mismos en ellos



Una calle al mediod?a
bruscamente abierta
acaba
Los ni?os ya de otro planeta
las chicas extra?as de bellos rostros
el chico de la valla pudoroso
como en un camafeo
Para las mujeres
la vejez no es un honor
los hombres prefieren no mirar
Estoy de pie con mi tesoro conquistado
Invisible all? enmedio



Dios m?o
no tuvimos nunca la seguridad
de que la vida es obvia
y nos la merecemos
No fuimos indiferentes
Si fuimos los primeros
en desalojarla
no nos movi? el temor
sino la verg?enza
Es decir el orgullo
El pecado original
Publicado por gala2 @ 7:08  | TEXTOS DEL MISMO BARCO
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