Jueves, 22 de marzo de 2007
F?lix Morales Prado

Buenos d?as. La raz?n por la que estoy aqu? es que en los a?os 2003-2004 elabor?, por encargo de Santos Sanz Villanueva, una antolog?a de ?Poes?a Experimental? que se public? en la Editorial Marenostrum de Madrid, lo que me ha valido en ciertos medios la calificaci?n de experto o investigador de esta vertiente literaria. Permitidme que ironice un poco y que ejerza mi m?s antiguo y rom?ntico vicio: la sinceridad. A finales de los a?os noventa destap? una leyenda de B?cquer que hab?a pasado desapercibida hasta entonces y no figuraba en ninguna de las compilaciones de la obra del escritor. Excuso decir que se arm? un revuelo tremendo y me pusieron al pie de los caballos. Ya est? olvidado. Menos mal. A ra?z de aquello me endosaron el t?tulo de becquerista, especialista en B?cquer. Yo no soy especialista en nada. Soy, eso s?, un amateur, o amante, de la literatura en casi todas sus formas. Lo que aclara, creo, la cosa. No hay nada m?s.
Pues bien, abordemos el asunto. Cuando comenc? a trabajar en la antolog?a a la que me he referido, en mi b?squeda de poetas experimentales espa?oles de los a?os sesenta y setenta, en los que se inaugura el g?nero, constat? una notable ausencia de mujeres con s?lo dos excepciones: Elena Asins y Mari Carmen de Celis. A?n as?, supe que su implicaci?n en la Poes?a Visual no fue ni intensa ni extensa. Elena Asins, pintora, participa en una sola exposici?n de PV en los a?os setenta. Mari Carmen de Celis, integrante del grupo Base-6, parece que hizo una labor de dinamizaci?n m?s que de creaci?n, si bien en aquellos a?os en los que el anti-individualismo constitu?a un punto importante del programa ideol?gico progresista, no hab?a un rol m?s importante que otro y los animadores (recu?rdese a Julio Campal) estaban a la par con los creadores, cuando no eran m?s considerados, como en el caso del poeta uruguayo. Incluso hay que tener en cuenta que el mismo concepto de creaci?n consagrado por la literatura burguesa estaba en entredicho. No hay m?s que fijarse en la t?cnica de la apropiaci?n creativa.
Exceptuando a estas dos loables pioneras, no encontr? ninguna otra poeta visual. Aunque Antonio G?mez, m?s tarde, me da noticia de que en los a?os setenta operaban Victoria Civera Redondo, Amelia Coloma, Teresa Mialet o Marta Cuende.
En las antolog?as de aquellos a?os y en las revistas que estuvieron a mi alcance, no figura obra de ninguna mujer espa?ola. S? la hay, sin embargo, por ejemplo en la compilaci?n m?s difundida, La escritura en libertad, de Fernando Mill?n, de mujeres extranjeras. Al plantearme esta ponencia he reflexionado sobre el tema, he querido explicarme o al menos hacer una primera aproximaci?n a las causas de ausencia tan palmaria. Ser?a f?cil atribuirla a la, por otra parte cierta, secular marginaci?n social de la mujer. Y as? podr?a explicarse si simplemente estuvi?semos ante una menor participaci?n femenina, como ocurre en los otros g?neros: poes?a discursiva o novela. Pero es que, lejos de esto, nos encontramos ante una ausencia casi absoluta. T?ngase en cuenta que las pocas mujeres que he nombrado no han quedado para la historia, como es el caso de Joan Brossa, Fernando Mill?n, Antonio G?mez, Julio Campal o Felipe Boso. A ninguna se la puede localizar en antolog?as o revistas de entonces ni posteriores y a casi ninguna la nombran en ning?n estudio del fen?meno. Yo he sabido de ellas por contactos personales. Es decir, que si un investigador, pasados cuarenta a?os, intenta analizar la ?poca ni se entera de estos nombres.
Entre los poetas experimentales o investigadores cuya opini?n he consultado, unos explican la cuesti?n por el machismo imperante, sin paliativos; otros, la atribuyen a un mayor conservadurismo est?tico en las mujeres en un pa?s en el que los hombres tampoco han sido demasiado vanguardistas; otros, al fin, a la falta de informaci?n y a que la poes?a visual se present? como una alternativa demasiado radical y extrema, muy alejada del estereotipo intimista que se atribuye a la poes?a femenina.
Cuando hace dos a?os comenc? a preparar la antolog?a, mi intenci?n fue siempre construir un libro en el que, cumplido el criterio inexcusable de la calidad, primase un equilibrio relativo en cuanto a la procedencia de los seleccionados, as? la generacional como la territorial y tambi?n la de sexos. Pero, si bien creo que las diferentes edades y geograf?as espa?olas han quedado m?s o menos representadas, la descompensaci?n entre hombres y mujeres es mucho m?s que notable. De hecho, s?lo figuran cinco mujeres frente a cuarenta y siete hombres. Me tranquiliza poder afirmar que, si bien no escatim? esfuerzos en la b?squeda de mujeres poetas que se dedicasen a la poes?a visual o g?neros paralelos, no me fue posible encontrar muchas m?s de las que figuran en el libro que, seg?n mi criterio, naturalmente falible, reuniesen los m?nimos de calidad que me hab?a marcado. Atrib?yase a mi ignorancia. Posteriormente, gracias a la magn?fica antolog?a de Juli?n Alonso, [email protected] o casi [email protected]?, publicada en formato CD, he podido saber que hay otras. Nombres como los de Bel?n Juarez, Clara Jan?s, Almudena Mora, Laura Calvarro, Mar?a Cosmes, Mar?a Gallach, Mar?a S?nchez, Marta Vega, Mertxe Manso, Olga Susana L?pez Portela, Pilar Fern?ndez, Pura Mart?nez Llarena, Regina Balbastre, Rosa Maroto, Roxana Popelka o Sara Tovar y as? hasta cuarenta desfilan ante nuestros ojos con una obra notable. Dir? en mi descargo, si sirve, que muy pocas de ellas tienen obra publicada en los medios que un ant?logo cuyo objetivo es la divulgaci?n masiva de un g?nero muy minoritario, est? obligado a consultar. As? y todo, algunas de todas aquellas a las que me dirig? no me respondieron. Otras no lo hicieron adecuadamente. Sus materiales no eran t?cnicamente reproducibles.
No creo necesario extenderme m?s para poder afirmar que las poetas que seleccion? constituyen una magn?fica y la mejor representaci?n que pude encontrar, sin menosprecio de las ausentes, de lo que es la Poes?a Visual Femenina en Espa?a. Son, por orden alfab?tico del primer apellido, Isabel Jover, Julia Otxoa, Carmen Peralto, Nieves Salvador y ?ngela Serna.
En lo que se refiere a las t?cnicas empleadas, encontramos la misma diversidad que en los operadores masculinos y la misma tendencia al sincretismo propia de las ?ltimas generaciones. A?n guardando cada una su propio estilo, ninguna recala en una escuela espec?fica, sea esta el letrismo, el concretismo o la poes?a semi?tica. Se da una mezcla de todo, aunque en algunas individualidades podemos ver una mayor utilizaci?n de la letra, como en ?ngela Serna, o de objetos de la vida cotidiana, como en Julia Otxoa o un peso mayor de la formaci?n pict?rica, caso de Isabel Jover, o el uso del collage, como en Nieves Salvador o Carmen Peralto. Los temas de la incomunicaci?n, el erotismo o la cr?tica social, entre otros, se dan la mano dentro de los poemas de nuestras autoras. Ve?moslas ahora, una a una.
?ngela Serna nace en Salamanca en 1957. Reside actualmente en Vitoria-Gasteiz. Es profesora titular de la Universidad del Pa?s Vasco, directora y editora de la revista Texturas y autora de los libros Po?trica visualizable (poes?a visual), Alfahar (poes?a visual), Del otro lado del espejo, Fases de Tumiluna (poes?a) y ha colaborado en libros colectivos como Esferas l?quidas, Poemas abiertos o Textos para un milenio. Forma parte de varias antolog?as de poes?a visual y ha colaborado en numerosas publicaciones nacionales y extranjeras. Participante de buen n?mero de exposiciones colectivas de poes?a visual y mail-art, su labor creativa se extiende a la traducci?n, en la que ha vertido al castellano libros como Description de san Marco de Michel Butor y textos po?ticos de Martine Broda, Jean-Michel Maulpoix, Andr? Laude, Amina Sa?d o Marie-Claire Bancquart. Es miembro del grupo po?tico Xuxurlak con quien organiza recitales, coorganizadora de cuatro Congresos sobre Escritura Creativa y coeditora de libros sobre el mismo tema.
En la obra visual de ?ngela, el uso de letras predomina sobre el de otro tipo de im?genes (aunque no falten ?stas en composiciones como ?Paisaje interior?, ?Frida Kahlo homenaje 2?. [email protected]?, ?Retrato? o ?Je est un autre?). Deudores del caligrama son poemas como ?Ra?ces?, una po?tica, ?La ?ltima cruzada? o ?Fonotema tim?n-temor?, entre otros. El erotismo, como en el ?ltimo citado, la reivindicaci?n de los derechos de la mujer (?D?a de la mujer trabajadora?) u otros temas de cr?tica social (?El sur tambi?n existe?, ?Pesadilla?) o la poes?a (?Ceci n?est pas un po?me?) son asuntos presentes en su obra. Deteng?monos en alguno de estos textos. En ?Ceci n?est pas un po?me? la autora hace uso de la intertextualidad en un gui?o de car?cter culturalista al cuadro ?Ceci n'est pas une pipe?, de Ren? Magritte, en el que el pintor surrealista belga indica lo que aparentemente es una paradoja pero no lo es. Efectivamente, eso no es una pipa sino la representaci?n de una pipa. Glos?ndolo, ?ngela Serna nos viene a decir que ni hablar de poes?a ni investigar la poes?a (en la composici?n figuran la lupa y la cachimba de investigador) es poes?a ni debe suplantarla. La iron?a vertebra el poema ?D?a de la mujer trabajadora?, donde el n?mero 365 en el centro del c?rculo del s?mbolo femenino pregona que son 365 los d?as de trabajo para la mujer. ?Pesadilla?, collage compuesto con recortes de la secci?n de anuncios por palabras de un peri?dico y trazos que recuerdan letras caligrafiadas, nos remite al cuadro ?La gran ola? de Katsushika Hokusai, aludiendo as? al maremoto de la actualidad y las malas noticias que nos envuelve.
En otra l?nea est? Isabel Jover, nacida en Barcelona en 1951, m?s influida por su formaci?n pict?rica. Estudi? Bellas Artes en su ciudad natal, estudios que interrumpi? para desplazarse a diversas localidades europeas, estableci?ndose finalmente en Bruselas durante un periodo de seis a?os, donde curs? y concluy? estudios de pintura, dibujo y grabado. Se desplaz? entonces a Taipei donde profundiza en las t?cnicas de la pintura china y de la pintura zen. Despu?s, acaba en Barcelona sus estudios en la Facultad de Bellas Artes. Huellas evidentes de su trabajo en la pintura oriental pueden rastrearse en su poes?a visiva. Tambi?n su afici?n por la m?sica y la est?tica de las partituras juegan un papel importante en este sentido. Su poes?a visual ha sido expuesta en muestras individuales y colectivas dentro y fuera de Espa?a. Entre sus publicaciones de poes?a visual se pueden citar Laboratorio di Cromograf?a de Mil?n ?Omaggio a Enrico Baj?, Laboratorio di Cromograf?a de Mil?n 3er. Simposio Internacional de Arte Contempor?neo de Verbania), Antolog?a de la Poes?a Visual espa?ola ante el nuevo milenio, as? como sus colaboraciones en la revista Texturas o en Phayum.
En su obra, los grafemas, de los que aprovecha al mismo tiempo la vertiente ling??stica y pl?stica, como ocurre en el haiku japon?s, bailan dentro de un espacio compuesto a base de texturas en las que predomina un hermoso color ?ndigo, variante del azul, lleno de connotaciones simb?licas espirituales, a veces complementado con ocres, amarillos, color solar, s?mbolo del intelecto. La tem?tica abarca desde la m?sica, que participa tanto en poemas en los que las letras de la palabra, terciadas por pentagramas, se ordenan componiendo una sinfon?a visual, como en los de un erotismo altamente expresivo, en los poemas ??Ah!, ?Sii?, ?M?s?, pasando por la soledad, la angustia o el asombro, as? en el texto ?Jaque Mate?, en el que una mancha, la muerte, disuelve, destruye el terreno de juego, el espacio existencial. No faltan aqu? tampoco las referencias culturalistas. Por ejemplo, en ?Antes de Cristo?, donde se hace uso de la imagen de la Venus de Milo o las deudas con los m?s antiguos recursos de la poes?a visual, como el caligrama, en el poema ?Ala?.
Carmen Peralto es de M?laga, donde nace en 1967. Impresora, dise?adora gr?fica y poeta experimental, ha participado en diversas revistas especializadas (Phayum, Texturas, Anfora Nova, Hilos..), homenajes, antolog?as y exposiciones de poes?a visual nacionales e internacionales. Ha publicado Mar de Tanis, Torre G?lata, Concierto de Navidad y los tr?pticos Cr?nica de Tebas y Fragmentos de Hier?polis. Actualmente dirige la mayor?a de las publicaciones de Corona del Sur.
La m?s joven de nuestras autoras es probablemente tambi?n la m?s ecl?ctica. Su obra transita desde el caligrama, que trabaja con acierto en poemas como los de ?Tr?ada de Hier?polis?, probable cr?nica de viaje en la que reconstruye la antigua ciudad helen?stica a partir de sus ruinas, hasta el letrismo de ?A may?scula? donde juega tipogr?ficamente con la paradoja, pasando por la poes?a semi?tica que trabaja a base de collages. En esta ?ltima est? muy presente la est?tica del c?mic. Pero para nuestra sorpresa su referente no es el c?mic actual, con iconos como los personajes de ?Sin City?, de Frank Miller, ?El cond?n asesino?, de Ralf K?ning o las tiras de Maitena, sino los c?mics de la ?poca de sus padres. Los personajes de ?El Cachorro? o de ?Haza?as del Oeste? son utilizados para la cr?tica social, tema preferido por la autora as? en estos textos como en otros. Por ejemplo, en ?Propuesta de una nueva bandera?, en el que las cincuenta estrellas de la bandera estadounidense quedan reducidas a una. Debajo puede verse Mount Rushmore con las cabezas esculpidas de los cuatro presidentes norteamericanos Washington, Jefferson, Lincoln y Theodore Roosevelt. A la derecha leemos, en direcci?n descendente ?One Way? (?Un camino?). Hermosa y fr?a cr?tica al pensamiento ?nico. ?Belleza codificada?, donde la Afrodita de Boticcelli aparece tachada por el c?digo de barras tan habitual en nuestra sociedad de consumo, es un sarcasmo sobre el culto al cuerpo y la imposici?n de un canon de belleza.
Julia Otxoa, de San Sebasti?n, 1953, poeta y narradora, adem?s de ejercer su labor como escritora, extiende su creaci?n al campo de la poes?a experimental y las artes pl?sticas en general. Es autora, entre otros, de los poemarios La Edad de los b?rbaros, La Nieve en los manzanos, Al Calor de un l?piz o Taxus baccata. Y de los libros de relatos K?skili-K?skala, Un le?n en la cocina o Variaciones sobre un cuadro de Paul Klee.
Dentro de su trayectoria pl?stica, desde los a?os 80 expone y colabora en revistas, libros y otras publicaciones. Seleccionada en la Muestra Internacional de Poes?a Experimental Gerardo Diego, particip? en una exposici?n homenaje a las V?ctimas del Franquismo en el Museo de San Telmo en San Sebasti?n, participa en la Muestra Internacional de Poes?a Experimental en Olerti Etxea o en la exposici?n colectiva de Poes?a experimental Poes?a visual hoy, celebrada en el Arenal Bilba?no con motivo de la Feria del Libro de 2003. Colabora en la revistas Zurgai, Texturas, Veneno o El Fantasma de la Glorieta entre otras. Un monogr?fico de la revista V?rtex ha sido dedicado a su poes?a experimental.
Las composiciones de Julia Otxoa combinan casi siempre texto con im?genes manipuladas que producen un resultado parecido al de los antiguos calotipos, efecto utilizado para subrayar o reforzar la funci?n po?tica en el sentido que la entiende Jakobson, es decir aquella que centra la atenci?n sobre el mensaje, junto a lo que nos transmiten una idea de inversi?n de la realidad con las connotaciones pesimistas del color negro. Las im?genes suelen ser de objetos cotidianos o de elementos m?s o menos triviales que, conjugados con el texto que los acompa?a, cumplen un papel metaf?rico o simb?lico al servicio de mensajes con un fuerte contenido de cr?tica social por lo general. En ?Di?logo?, por ejemplo, las siluetas de dos abrelatas colocados de determinada manera, con un texto como fondo que es una especie de diccionario euskera-castellano, nos recuerdan a ciertos personajes y el conjunto constituye una denuncia de la incomunicaci?n entre otras cosas. ?Piedad F?rrea? muestra a un sacacorchos y una llave inglesa que por su disposici?n sobre el plano sugieren el tema de la ?Piet?, secular en el arte, de lo que resulta un sarcasmo de la sociedad industrial actual. En ?Filosof?a contempor?nea?, la parte superior del poema est? ocupada por un texto que simula un informe policial en el que se habla de los cuatro agujeros producidos en una v?ctima por los balazos. Debajo, un bot?n de cuatro agujeros. Los botones sirven para cerrar, igual que el informe policial cierra fr?amente el caso.
Nieves Salvador nacida en Alcal? de Chivert en 1959 ha publicado cinco libros de poes?a discursiva. Su obra visual est? incluida en antolog?as como Poes?a visual espa?ola ante el nuevo milenio, Phayum, po?ticas visuales, Antolog?a consultada de la poes?a visual espa?ola, Poes?a visual valenciana, La imagen de la palabra, Poes?a para ver y La mirada llegida. Ha publicado en revistas como Texturas, Veneno, Cuadernos del Matem?tico, Hermes, El Para?so, Phayum, etc? Adem?s de en dos exposiciones individuales, ?6temas para so?ar? y ?Momentos?, ha mostrado su obra en diversas colectivas en Espa?a y fuera de ella.
La t?cnica de Nieves Salvador es el collage elaborado a base de recortes de revistas y asistido en alg?n caso por herramientas inform?ticas. Aunque tambi?n en la obra de esta autora conviven letras e im?genes podemos afirmar que en este caso la imagen tiene mayor importancia que las graf?as y las palabras, como podemos ver en ?Medida de mujer?, ?Fantas?a espa?ola? o ?Venenos?, composiciones en las que a trav?s del uso de la met?fora, la iron?a o la comparaci?n, se tratan temas como la objetualizaci?n de la mujer en nuestra sociedad, los t?picos sobre Espa?a o la misma creaci?n literaria. ?La fuente del verso? es una po?tica en la que se equilibran letra e imagen, ?Jaque al rey?, un grito de rebeld?a femenina; ?El pan nuestro?, una glosa de la m?xima latina ?Panem et circenses? con la que se denuncia la alienaci?n y la ausencia de sentido cr?tico.
Tras esta somera lectura de la obra de nuestras autoras, debo matizar que se trata de una interpretaci?n personal y, por tanto, de no m?s que un dedo que indica en medio de una compleja y riqu?sima selva de posibilidades. Pues yo creo que en la poes?a, y mucho m?s en la poes?a visual, siempre nos enfrentamos a obras abiertas cuya lectura es el resultado de la interacci?n entre emisor y receptor, proceso en el que ambos aportan datos configurando as? el resultado final.
Espero que mi intervenci?n no haya desagradado. Y creo que de ella podemos extraer una ense?anza. Es tiempo de que alguien se ocupe de significar el papel de las mujeres en la Poes?a Experimental espa?ola. La publicaci?n de una antolog?a dedicada s?lo a esto ser?a muy bienvenida. Muchas gracias por escucharme.


(Texto recogido en las ACTAS DEL VIII ENCUENTRO INTERNACIONAL DE MUJERES POETAS, "Voces y formas po?ticas", Ed. Diputaci?n Foral de Alava, 2006)
Publicado por dali1 @ 4:01  | poesia visual
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Comentarios
Publicado por toniprat
Domingo, 30 de noviembre de 2008 | 14:49
Hola buenos dias, te comunico que recientemente he publicado un libro
de poesia visual que se llama "Eloq??ncies" con Tabelaria Edicions y
pr?logo en Castellano, Catal?n e Ingl?s del profesor Miquel Toneu
adjunto al rectorado de la Universidad de Vic. Me dirijo a ti porque
me gustaria figurar ens tus p?ginas como autor de esta materia.
Si deseas ver parte de los poemas puedes consultar a poemesvisuals.com y a poemesobjectetoniprat.blogspot.com
.
No se si es posible pero en el caso que si, me encantaria que me
abrieras un enlace en tu p?gina.
Muchas gracias por tu atenci?n.

toni prat
[email protected]