Viernes, 23 de febrero de 2007
Jorge Teillier
El poeta infiltrado entre el espacio y el tiempo.


Naci? en Lautaro, (La Araucan?a, Chile), en 1935 y muri? en 1996.

?El sujeto de la poes?a de Teillier es un desterrado que vive en la ciudad moderna y que fantasmalmente vuelve una y otra vez al espacio de la infancia, de la frontera, del l?mite, para reencontrarse con algo que ya no existe?.

Obra: Para ?ngeles y gorriones (1956. El ?rbol de la memoria (1961). Poema del pa?s de nunca jam?s (1963). Cr?nica del forastero (1968) Muertes y maravillas (1971). Los dominios perdidos (1992)

Jorge Teillier revisa la tradici?n, las vanguardias y el rupturismo de la antipoes?a. Su propuesta po?tica busca la experiencia guardando memoria de la pureza ancestral; encarna la polaridad entre la felicidad del tiempo recordado y el dolor de su desintegraci?n.

ANDENES

Te gusta llegar a la estaci?n
cuando el reloj de pared tictaquea
tictaquea en la oficina del jefe-estaci?n.
Cuando la tarde cierra sus p?rpados
de viajera fatigada
y los rieles ya se pierden
bajo el holl?n de la oscuridad.
Te gusta quedarte en la estaci?n desierta
cuando no puedes abolir la memoria,
como las nubes de vapor
los contornos de las locomotoras,
y te gusta ver pasar el viento
que silba como un vagabundo
aburrido de caminar sobre los rieles.
Tictaqueo del reloj. Ves de nuevo
los pueblos cuyos nombres nunca aprendiste,
el pueblo donde quer?as llegar
como el ni?o el d?a de su cumplea?os
y los viajes de vuelta de vacaciones
cuando eras -para los parientes que te esperaban-
s?lo un alumno fracasado con olor a cerveza.
Tictaqueo del reloj. El jefe-estaci?n
juega un solitario.El reloj sigue diciendo
que la noche es el ?nico tren
que puede llegar a este pueblo,
y a ti te gusta estar inm?vil escuch?ndolo
mientras el holl?n de la oscuridad
hace desaparecer los durmientes de la v?a.

("El ?rbol de la memoria")


RETRATO DE MI PADRE, MILITANTE COMUNISTA

En las tardes de invierno
cuando un sol equivocado busca a tientas
los aromos de primaveras perdidas
va mi padre en su Dodge 30
por los caminos ripiados de la Frontera
hacia aldeas que parecen guijarros o perdices echadas.
O llega a trav?s de barriales
a las reducciones de sus amigos mapuches
cuyas tierras se achican d?a a d?a,
para hablarles del tiempo en que la tierra
se multiplicar? como los panes y los peces
y ser? de verdad para todos.
Desde hace treinta a?os
grita "Viva la Reforma Agraria"
o canta "La Internacional"
con su voz desafinada
en planicies barridas por el puelche,
en sindicatos o locales clandestinos,
rodeado de campesinos y obreros,
maestros primarios y estudiantes,
apenas un pu?ado de semillas
para que crezcan los ?rboles de mundos nuevos.
Honrado como una manta de Castilla
lo recuerdo defendiendo al Partido y a la Revoluci?n
sin esperar ninguna recompensa
as? como Eddie Polo -su h?roe de infancia-
luchaba por Perla White.
Porque su esperanza ha sido hermosa
como cieruelos florecidos para siempre
a orillas de un camino,
pido que llegue a vivir en el tiempo
que siempre ha esperado,
cuando las calles cambien de nombre
y se llamen Luis Emilio Recabarren o El?as Lafferte
(a quien conoci? una lluviosa ma?ana de 1931 en Temuco,
cuando al Partido s?lo entraban los h?roes).
Que pueda cuidar siempre
los patos y las gallinas,
y vea crecer los manzanos
que ha destinado a sus nietos.
Que siga por muchos a?os
cantando la Marsellesa el 14 de julio
en homenaje a sus padres que llegaron de Burdeos.
Que sus d?as lleguen a ser tranquilos
como una laguna cuando no hay viento,
y se pueda reunir siempre con sus amigos
de cuyas bromas se r?e m?s que nadie,
a jugar tejo, y comer asado al palo
en el silencio interminable de los campos.
En las tardes de invierno
cuando un sol convaleciente
se asoma entre el humo de la ciudad
veo a mi padre que va por los caminos ripiados de la Frontera
a hablar de la Revoluci?n y el para?so sobre la tierra
en pueblos que parecen guijarros o perdices echadas.

( "Muertes y Maravillas")


A RENE-GUY CADOU (1920-1951)

Poeta de nombre claro como un guijarro en medio de la corriente,
reun?as palabras que eran pedernales
de donde nace un fuego que no es olvidado.
Ren?-Guy Cadou, amigo del tonelero, el cartero, el aduanero y el contrabandista,
viv?as en una aldea de seiscientos habitantes.
All? eras profesor rural,
el peso del olor del jard?n vecino sofocaba la sala de clases
como a la sala de clases donde tu padre hab?a sido maestro.
Te gustaba hablar con la gente de cara parecida a ollas de greda,
caminar descalzo,
ver jugar a las cartas en la taberna.
En la noche a la luz de un fuego de espino
abr?as un libro mientras Helena cos?a
("Helena como una gota de roc?o en tu vaso").
Ten?as un poeta preferido para cada estaci?n:
en oto?o era Verlaine, la primavera te tra?a todas las rosas de Ronsard,
el invierno llegaba con el chirriar del carruaje del Grand Meaulnes
y la estaci?n violenta
el ruido de espadas entrechoc?ndose en una posada de Alejandro Dumas.
T? nunca estabas solo,
te iluminaba el recuerdo de tu padre volviendo de caza en el invierno.
Y mientras tus amigos iban al Caf?,
a la Brasseire Lipp o al Deux Magots,
t? sub?as a tu cuarto
y te enfrentabas al Rostro radiante.
En la proa de tu barco
te asomabas a ver los caminos de tu pa?s de hadas y pantanos,
caminos trazados como las l?neas de un cuaderno de copia.
Tus palabras llegaban
como p?jaros que saben que siempre hay una ventana abierta
al fin del mundo.
Y los poemas se encend?an como girasoles
nacidos de tu coraz?n profundo y secreto,
rescatados de la nostalgia,
la ?nica realidad.
T? sab?as que la poes?a debe ser usual como el cielo que nos desborda,
que no significa nada sino permite a los hombres acercarse y conocerse.
La poes?a debe ser una moneda cotidiana
y debe estar sobre todas las mesas
como el canto de la jarra de vino que ilumina los caminos del domingo.
Sab?as que las ciudades son accidentes que no prevalecer?n frente a los ?rboles,
que la poes?a no se pregona en las plazas ni se va a vender a los mercados a la moda,
que no se escribe con saliva, con bencina, con muecas,
ni el pobre humor de los quieren llamar la atenci?n
con bromas de payasos pretenciosos
y que de nada sirven
los grandes discursos tartamudos de los que no tienen nada que decir.
La poes?a es un respirar en paz
para que los dem?s respiren,
un poema
es un pan fresco,
un cesto de mimbre.
Un poema
debe ser le?do por amigos desconocidos
en trenes que siempre se atrasan,
o bajo los casta?os de las plazas aldeanas.
Pocos saben aqu? lo que es un poema,
pocos han puesto su cara al viento en medio de un trigal;
pocos saben lo que es un poeta
y c?mo debe morir un poeta.
T? moriste en un cuarto en donde se congregaba toda la primavera
mirando un cesto con manzanas.
"He visto morir a un pr?ncipe"
dijo uno de tus amigos.
Y este Primero de Noviembre
cuando me rodean los muertos que siempre est?n conmigo
y pienso en tu serena y ruda fe
que se puede comprender
como a una peque?a iglesia azul de pueblo
donde hay un p?rroco que no pide sino compartir su pan.
T? hablabas con tu Dios
como al pobre hijo de un carpintero,
pues sab?as que tambi?n se crucifica todos los d?as a un poeta
(Jes?s ten?a treinta y tres a?os,
Jean Arthur tambi?n era Cristo
crucificado a los treinta y siete).
Pero a ti no te importaba que te escupieran la cara o te olvidaran
porque como t? lo dec?as, nadie puede impedir a un p?jaro
que cante en la m?s alta cima,
y el poeta derribado
es s?lo el ?rbol rojo que se?ala el comienzo del bosque.

("Muertes y Maravillas")
Publicado por gala2 @ 21:21  | TEXTOS DEL MISMO BARCO
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Gala2
Viernes, 23 de febrero de 2007 | 21:45
AMIGOS Y AMIGAS, CON ESTE "BARCO LLEGADO DE CHILE CARGADITO DE... que hoy patronea la poeta Angela Mall?n, iniciamos una nueva secci?n y os invitamos a participar en ella. QUEDAMOS A LA ESPERA DE NUEVOS BARCOS... Pod?is enviarlos a [email protected] se?alando "barco cargadito de..." en asunto. Nada m?s recibirlos ser?n descargados en el blog correspondiente para disfrute de todos. GRACIAS