Martes, 16 de enero de 2007
POES?A ESPA?OLA CONTEMPOR?NEA

?Viaje al lugar donde nacen las palabras de Nieves Salvador?


?ngela Serna
Vitoria-Gasteiz (Espa?a)


?Las ciudades, como los sue?os, est?n construidas de deseos y de temores, aunque el hilo de su discurrir sea secreto, sus normas absurdas, sus perspectivas enga?osas, y cada cosa esconda otra?. Italo Calvino

El dolor entre dos paredes ya no es dolor. Ponemos el d?a y la noche entre nosotros. Todo nos une y nos separa. Tanto olvido es otra vez descubrirse, evitarse, girar en redondo. Estrella invisible fuera de ?rbita. ?rbita que fue o es la memoria..? Blanca Varela


Tras una pausa, reiniciamos nuestro recorrido por la poes?a espa?ola contempor?nea que, en esta ocasi?n, nos lleva a Benicarl? (Castell?n): tierra de luz ba?ada por el Mediterr?neo y cuna de no pocos poetas.

Benicarl? nos abre sus puertas para que podamos descubrir a una poeta, Nieves Salvador, nacida en Alcal? de Xivert en 1959, con una trayectoria po?tica salpicada de premios y reconocimientos a su obra po?tica discursiva y visual.1

Nieves escribe desde casi siempre todo aquello que instintivamente brota de su mente. Escritora infatigable plasma en la p?gina cuantas sensaciones ocupan su pensamiento. Hoy nos adentramos en la obra de esta poeta, deteni?ndonos especialmente en ese lugar donde nacen las palabras, t?tulo de su ?ltimo poemario publicado. M?s que nunca, hoy nos planteamos la lectura como un viaje.

Viaje a ?la ciudad de mi cuerpo?

Lector, lectora, no esperes encontrar en estas l?neas recetas, remedios, p?cimas u otros derivados que aligeren el viaje que vas a emprender. S?lo encontrar?s palabras, impresiones que el hilo de la lectura ha ido hilvanando; emociones que otorga la exploraci?n de territorios desconocidos. ?Sugerencias de viajera! Pero ning?n viaje puede sustituir a otro y ?ste es el tuyo. No tengas prisa. D?jate atrapar por las voces de Nieves Salvador, as?mate a sus m?ltiples espejos y no olvides anotar en tu Diario las incidencias de la ruta.

***

Tras los a?os sin luz (1995)2 y Viaje sin retorno (1998)3 son la antesala de Donde nacen las palabras4: tercera tablilla de un tr?ptico po?tico iniciado a comienzos de los a?os noventa y clausura necesaria de una etapa a fin de abrir la poes?a a otros horizontes, seg?n palabras de la autora.

Al llegar al lugar ?donde nacen las palabras?, la lectora, convertida en viajera, tiene la impresi?n de adentrarse en Valdrada, esa ciudad situada a orillas de un lago que existe en s? misma y en su reflejo invertido: dos ciudades mir?ndose mutuamente a los ojos, vigilantes, cuyos habitantes saben que todos sus actos son a la vez esos actos y su imagen especular (Italo Calvino, Ciudades invisibles).

Y es que los poemarios de Nieves Salvador (incluido Anillos de voz5, publicado como separata en 1993), trazan un itinerario, m?s o menos laber?ntico, que conduce a ese lugar no nombrado en el que son convocados los deseos, los recuerdos, la memoria, el lenguaje: ?Me ba?? en tus ojos... y en el espejo de la luna escrib? tu nombre en mi nombre?; ese lugar que contiene ?la creaci?n, el agua, el ox?geno, el beso...?; ese lugar-ciudad de intercambio, donde realidad e imaginaci?n se encuentran y se reconcilian: ?la ciudad de mis besos, la ciudad de mi cuerpo, la ciudad sin nombre, la ciudad de mis l?grimas, la ciudad de sangre, la ciudad de ceniza, la ciudad de sus ojos...?; ese lugar, en fin, que es la escritura (cuerpo) inscrita en el blanco de la p?gina (te?ida aqu? intencionadamente de negro para que los signos blancos de la escritura, las letras, dibujen constelaciones :

?Soy la amante fiel de la palabra,
y mi rostro inclino sobre la hoja en blanco?.

Donde nacen las palabras recupera la ?voz?, la ?luz? y el ?viaje? en poemas como ?c?lido encuentro? y ?caen lentas las horas?; Donde nacen las palabras multiplica el sentido de ?la voz?, de ?la luz? y ?del viaje?, y desvela algunas de las claves po?ticas de la autora tan bien representadas en las citas de Vicente Huidobro y de Jordi Doce que dan entrada a este libro dedicado en su conjunto a Crystian-Mar, su hijo, y transversalmente a poetas y amigos que vienen a colmar ?la sonora soledad de ?su- nombre?.

Situados fundamentalmente del lado de la abstracci?n, los t?tulos que introducen los poemas abren cada verso a universos complejos de voces, sentidos, met?foras..., una suerte de caja de Pandora que impide observar a primera vista la estructura del poemario: ese edificio en construcci?n en el que vamos apreciando, no sin dificultad, c?mo se ponen cimientos, se alzan plantas, se diversifican habitaciones, se van a?adiendo cables, tubos, desag?es... hasta obtener la casa, y tras la casa la ciudad (quise esa ciudad reposada): la ?nica ?visible? en el libro: ?Pe??scola?: agua y piedra, ISLA, imagen de todos los posibles castillos interiores que dan forma al yo po?tico?con la rebeld?a de este idioma de papel que me ata las manos en su seno?. Isla-yo, isla-t?, isla-nosotros reflejada en poemas como ?Una isla?, ?Pe??scola?, ?A esta isla blanca?, ?Estirpe de pasi?n? y otros muchos.

Compendio de los poemarios anteriores, Donde nacen las palabras retoma temas, tonos y construcci?n, sin embargo la escritura de Nieves Salvador no gira en c?rculo, va trazando espirales por las que, en un vaiv?n constante (?balanc?n del tiempo? ), se abre paso la PALABRA, barro primigenio, ?primera carne / primer pensamiento / primera pasi?n.? M?s que de reiteraci?n, habr?a que hablar de variaciones cuando de Nieves Salvador se trata, pues, en ese ir y venir de elementos intra y extratextuales, su poes?a desarrolla isotop?as que van conformando, de libro a libro, un espacio po?tico singular auxiliado por un timonel dispuesto a surcar todos los mares avistados desde la cubierta del poema.

La poeta que en Viaje sin retorno hab?a conseguido liberarse de todo elemento exterior al verso, comprendidos los t?tulos, retoma aqu? las dedicatorias, presentes en el primer poemario, y la divisi?n en partes. Tal vez porque, a pesar de la traves?a realizada hasta ahora, el yo po?tico se tambalea, duda, y necesita la presencia de otras voces y de otras luces, de otro viaje. Necesidades cubiertas en el plano de la escritura por la intertextualidad, pilar del universo po?tico ?figurativo-abstracto? de Nieves Salvador, borde de ese abismo inesperado en el que se sit?a tambi?n el lector y desde el que asiste ora a un soliloquio, ora a un di?logo de voces, calladas (?ya no canta el silencio?) o sonoras (?todas las voces de mi reino...?), siempre desgarradas (?la herida del silencio?, ?palabra que quema?...).

Un abismo que abre la expresi?n multiplic?ndola, poniendo en pie las palabras y estableciendo un viaje alrededor de un planeta lunar desde el que infatigable, n?ufrago, el sujeto po?tico navega de ?Norte a Sur, de Este a Oeste, sin br?jula, sin papeles, ahog?ndose en el placer de la escritura, sinti?ndose r?o (de la palabra) que me arrastra y me lleva a la isla de los cinco continentes?, cinco sentidos con los que calzarse la existencia (?me he calzado con la piel de este poema?) y, a lomos de la m?sica, por las escaleras de la noche, en el coraz?n del alba o en nombre de tu olvido, sentir la ?palpitaci?n de las horas?.

Si el primer poemario establece ya los l?mites del imaginario ?geopo?tico? de la autora: el mar, la luz, la voz, el tiempo...; si el segundo, liberado el verso de referentes externos, se concentra, sobre todo, en un mundo interior donde la ?poeta es el sacerdote de lo invisible? (Wallace Stevens); en Donde nacen las palabras la poes?a, transfigurada ya en ?metapoes?a?, se resuelve en la com?n-uni?n del cuerpo y del alma, fusi?n de un espacio-tiempo (?s?bana blanca?, ?escalera blanca?) donde la p?gina es el recept?culo propicio para acoger los signos de la escritura; tiempo-espacio en el que se concretan y se desvanecen las contradicciones: ?Hay que saber encontrar los jardines en Oto?o...?

Donde nacen las palabras reparte los poemas en dos zonas: ?Donde nacen las palabras (1998-2002)?, que da t?tulo al libro, y ?Palpitaci?n de las horas6 (1995-1997)?, poemario con entidad propia, premiado por el Colegio de Mediadores de Seguros de Valencia en 1999. Un d?ptico que invierte el orden de sus elementos toda vez que, cual mu?eca rusa, manifiesta la mise en ab?me de su estructura.

Flash back que sorprende al lector al tiempo que le proporciona claves iluminadoras para la comprensi?n de los poemas y de la po?tica de la autora: ?vivir para ser vivida y revivida por el tiempo, no para matarlo?, matizando los l?mites de su espacio.

Analepsis que, lejos de ser mera intuici?n, es un exponente m?s de la capacidad de Nieves Salvador para elevar la poes?a hacia esas otras ?regiones de la mente?, como se?alara ya Ricardo Llopesa en el pr?logo de Tras los a?os sin luz. Otros espacios y otros tiempos, ?no importan siglos o minutos, tambi?n el tiempo de la estrella es tiempo, gota de sangre o fuego: parpadeo.? (Octavio Paz)

Dos partes estrechamente relacionadas: la primera (pasado inmediato) m?s expansiva, etapa de cambios y decisiones; la segunda (pasado remoto) concentrada en 29 poemas que configuran la espera y el deseo de olvidar ?el idioma del invierno?. Dos partes en las que pasado y futuro se confunden en un intento de ser agotado, clausurado el primero, y ?p?gina de libros sin dise?ar? el segundo; lugar donde ambos coinciden en ?esa l?nea donde todo comienza?: ?el presente?, sutil ?caracol? que se muestra o se desvanece en funci?n de las metamorfosis de la luna y de los colores del horizonte.

Los poemas de ambas partes no responden por tanto a necesidades cronol?gicas, sino anal?gicas. Fundamentalmente abstractas, cuando no escasas o inexistentes, como afirmara ya Tom?s Camacho en Un viaje sin retorno, las referencias son inmediatamente desalojadas, transformadas o negadas en favor de sus opuestas. As?, Oto?o e Invierno existen porque son tambi?n Primavera, renacer de sentidos, de escrituras. O la noche, porque, cargada de verdes y azules, abre la mirada a un m?s all? poblado por ?duendes?, ?sonrisas?, ?espuma blanca? o ?campos amarillos?. O Pe??scola, que adquiere una nueva dimensi?n al convertirse en el exponente de todas las posibles ciudades visibles e invisibles: sutiles ciudades acu?ticas, a?reas o tel?ricas que contienen en sus entra?as un volc?n a punto de explotar.

Dos coordenadas, espacio-tiempo, que se al?an poniendo al descubierto la fragilidad de la existencia y la inestabilidad de la escritura en un poemario como ?ste, que s?lo puede resolverse all? donde confluyen sensaci?n y percepci?n: Aleph. Pues son los sentidos, todos, incluido el tacto ?expulsado? de la segunda parte, quienes tienden puentes y dinamitan fronteras. Tal vez por eso, los recursos utilizados por Nieves Salvador para dise?ar la arquitectura de su poemario sean precisamente aquellos que permiten dar consistencia a una materia tan inconsistente como el sue?o: escorpi?n, mariposa sin alas, pu?aladas de la noche...

Por un lado, la poes?a de Nieves Salvador es un puro encabalgamiento: las palabras saltan de un lado a otro de la l?nea del verso rompiendo sus l?mites, diversificando ritmos, obligando a pasar de la taquicardia a la arritmia..., creando, en definitiva, efectos de una intensa emoci?n. Por otro lado, incapaces de decir todo cuanto la poeta quisiera que dijeran, las palabras urden alianzas de relaci?n, de orden, de repetici?n o supresi?n: morfosint?cticas, sem?nticas u otras, que multiplican planos e ideas y desembocan en un territorio on?rico en el sentido m?s plural del t?rmino.

Cabr?a mencionar, aunque s?lo fuera de paso, la extrema importancia de la personificaci?n, de la sinestesia y de la met?fora:

Y era el mar el o?do de tu alma, la lengua
salada ofreci?ndote el poblado olimpo
de la ciudad de mis besos. (?los p?rpados del sue?o?)

La obsesiva recurrencia al polis?ndeton, la anadiplosis o la an?fora... :

Once de la ma?ana, Octubre.
La casa tiene una nueva cara,
y dentro de la cara una piedra tallada,
y dentro de esta piedra un pecho abierto
alimentando silencios. (?como piedra tallada en voz?)

Por no mencionar polisemias, gradaciones, pleonasmo/elipsis, ox?moron... entres otras, que merecer?an un detenido estudio impensable en estas p?ginas:

Y all? abrazo mis dedos,
subiendo a la barca de mis deseos,
y con la vela de mis sue?os
y la tinta negra de mi mar blanco,
navego ...
y la br?jula toma alas,
y yo pierdo los papeles,
y me ahogo en el placer de la escritura (?me nace el r?o en la palabra?).

Es precisamente en este terreno (arquitectura) donde la poeta afianza sus convicciones y muestra sus andamiajes: los propios y los ajenos: Neruda, San Juan de la Cruz, Octavio Paz, Alejandra Pizarnik... y tantas otras voces, unas conocidas, otras ni siquiera intuidas, parte fundamental todas ellas de ese libro de barro ?donde el mar se ha detenido y el reloj vuelve a dar las horas perdidas? (Blanca Varela). Pues la poes?a de Nieves Salvador puede mostrarse rom?ntica ?frente al mar?, surrealista ?paloma verde?, e incluso m?stica ?hermana del silencio?..., tal es el nivel de transcodificaci?n que ofrece.

Puede mostrarse cuadro (?azul diana?), escultura de ?piedra tallada en voz?, o m?sica..., tal es la fuerza de sus ritmos, formas y colores. Ciudad en constante cambio, sue?o a?n por definir, morada que superar, tramos de un viaje en cuyo diario de bit?cora se van anotando las incidencias del sujeto po?tico y de las otredades que le habitan; una biograf?a escrita siguiendo los latidos del mar (escalas-espacio) y las mareas (tiempo), s?stole y di?stole de un coraz?n que mira al cielo cada noche, en todas las estaciones.

Donde nacen las palabras es un viaje necesario. ?Sin retorno? Tal vez s?: el tiempo nunca vuelve con las mismas manos. Tal vez no: en la habitaci?n de agua ?descubro- secretos recuerdos... y una historia que me hiere hasta la cima de mi existencia.

?C?mo saberlo si el otro lado es un espejo?.

***

?Pulida ya la piedra? y ?liberada de nostalgias?, la viajera ha realizado un paseo por la Memoria no exento de renuncias que otro tiempo y otro espacio rescatar?n. La lectora se encamina ya hacia otros lugares donde las sombras ser?n nuestros paraguas.

Otros puntos de partida hubieran sido posibles; la exploraci?n de territorios sugeridos en estas p?ginas permitir?a otros destinos, pero aqu? tenemos s?lo espacio para esbozar sensaciones y tiempo para abrir puertas que tal vez t?, lector/a, quieras un d?a traspasar.

La poes?a, la de verdad, no agota nunca sus posibilidades en una lectura, sino que se multiplica con cada nuevo encuentro. As? es la poes?a de Nieves Salvador.

Mi cometido finaliza en este punto donde empieza tu aventura. Aqu? debes abandonarme. Es ahora cuando, ?despidiendo olvidos?, debes realizar tu propio viaje. Por mi parte:

Me voy porque te busco,
y todas las calles tienen
el nombre de tu olvido.
Edifica la calle, la casa, y con la llave de este poema
abre la escritura y hazme el amor.


Notas

1 Premios: ?Ciutat de Xivert 1982?, ?Ciudad de Segorbe 1994?, ?C. A. y C. de seguros de Valencia 1999?, Acc?sit al premio ?Reina Amalia de poes?a, Palma de Mallorca 1998?...Su obra ha sido recogida en numerosas Antolog?as: Primera Antolog?a de poetas castellonenses (1984), Pe??scola y los poetas (1995), De varia Espa?a (M?jico 1997), Castell?n poes?a hoy (1997), Voces nuevas (1998), La torre de papel (1998), Poetas valencianos de los 90 (2000), etc. Tambi?n aparece en numerosas revistas Norte, Alamo, Manxa, Texturas, Zurgai, Cuadernos del matem?tico, Phayum, ? literaria, etc. Como poeta visual tambi?n aparece en diversas antolog?as entre las que cabe destacar Poes?a visual ante el nuevo milenio (1999), Antolog?a consultada de la poes?a visual espa?ola (2001), Poes?a experimental espa?ola 1963-2004 (2004), etc.
2 Tras los a?os sin luz, Col. La torre de papel, Valencia, 1995.
3 Viaje sin retorno, Col. Espinela, Benicarl?, 1999.
4 Donde nacen las palabras, Col. Candela de poes?a, Benicarl?, 2003. C/ Hermanos, 28, 12580- Benicarl?, Catell?n (Espa?a)
5 Anillos de voz, Ateneo de Castell?n, Castell?n, 1993.
6 Palpitaci?n de las horas, Colegio de mediadores de seguros, Valencia, 2000
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Tags: ÁNGELA SERNA

Publicado por gala2 @ 21:25  | POETAS
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