Martes, 16 de enero de 2007
Mariano I?igo: poeta amargamente vital1


Angela Serna

Del autor:


Mariano I?igo nace en Villarramiel, Palencia, el 10 de julio de 1948. Con 7 a?os sale de su pueblo para dirigirse a Santander, al Sanatorio de Santa Clotilde, aquejado de una enfermedad en las piernas que le mantiene un tiempo en silla de ruedas. Una vez superada la enfermedad, debido a su ya entonces gran fuerza de voluntad, se dirige a Lodosa (Navarra) donde inicia sus estudios para sacerdote. All? permanece hasta 1964. Con 17 a?os decide ir a Madrid, donde trabaja por las ma?anas en una pescader?a, dedicando las tardes al estudio. En Madrid entra en contacto con bohemios y con todo tipo de gentes relacionadas con las artes y la literatura. Comparte piso con Mario Rodr?guez, un poeta cubano exiliado, quien le influye en sus primeros escritos. Tambi?n tiene contacto con los que m?s tarde ser?an componentes del famoso grupo de teatro independiente "T?bano"... Oye m?sica en abundancia: Beatles, Serrat, Aznavour, y Luis Eduardo Aute, cuyas letras marcan sus primeros poemas, que lee en bares y tabernas. Pero, dado su car?cter nervioso, Madrid termina asfixi?ndole y decide marcharse. Su deseo de trasladarse al norte le conduce hasta Vitoria-Gasteiz, en la ?poca peque?a ciudad muy provinciana. Mariano I?igo mantiene intacto en su memoria el recuerdo de su llegada a Vitoria un 19 de enero de 1968, una noche fr?a y con nieve. Es una ?poca poco productiva literariamente hablando: apenas escribe, y lee muy poco.
En 1970 pasa casi todo el a?o en Alemania. En 1974 vuelve a su tierra y, consciente de la vida algo "abandonada" que lleva, decide comprar a un amigo la "Colecci?n de joyas literarias" publicadas por la editorial Bruguera: Dostoyevski, Tolstoi, Hemingway, B?cquer... y dedica buena parte de su tiempo a la lectura de estas obras; el a?o 1977 ser? el a?o de la lectura de Kafka, Hesse, el surrealismo y el simbolismo franc?s, la generaci?n del 27 espa?ol, sobre todo Luis Cernuda, etc. Estas lecturas van forjando un talante personal, pero ser? sin duda 1979 el a?o que marque su inicio como poeta, pues aunque comienza muy joven a escribir poes?a, influido sobre todo por Gustavo Adolfo B?cquer, ser? entonces cuando adquiera conciencia de poeta con estilo propio; en 1979 posee ya un bagaje personal e intelectual de considerable peso y busca "crear s?mbolos que encierren la profundidad de la experiencia vital que se escapa a la palabra"2
Desde 1979 Mariano I?igo sigue viviendo y escribiendo en la ciudad que le acogi? hace 33 a?os: Vitoria, que sigue siendo una ciudad algo provinciana y conservadora, hecho ?ste que nunca le impidi? escribir una poes?a social en la que la pobreza, las relaciones humanas, los marginales... se convierten en los temas y personajes que pueblan sus poemas, as? como algunos de sus relatos.
Mariano I?igo, un hombre con ra?ces castellanas, a las que no renuncia, y con una trayectoria po?tica forjada en el Pa?s Vasco, es una persona menuda, de aspecto en ocasiones desali?ado, amante de la literatura en general y de la poes?a en particular. Puede v?rsele en la plaza de Vitoria-Gasteiz, los domingos, vendiendo libros y otros enseres en el rastro, o en el "Caf? Arte" dibujando "mo?o?os": esos seres sin forma definida y con un color chill?n que se ensamblan unos a otros en un conglomerado dif?cil de interpretar a veces, pero de un gran efectismo gr?fico.
Ha pasado mucho tiempo desde sus comienzos como aprendiz de poeta y Mariano I?igo, heredero de la poes?a del XIX franc?s y pr?ximo a los poetas malditos por naturaleza, sigue escribiendo sin miramientos ni concesiones. Precisamente ese acercamiento y descubrimiento de los malditos franceses, as? como de cantautores como Bob Dylan, Brassens, Brel, Aute o Serrat... ha marcado para siempre su forma de escribir: lo que le lleva a hacer una poes?a del desgarro muy a su pesar; le hubiera encantado hacer una poes?a m?s light, pero es la poes?a quien elige al poeta, no al rev?s, y ?l se limita a escribir lo que siente, pues "si uno se considera poeta s?lo puede escribir lo que realmente siente".
Por fin, un hecho que le marcar? definitivamente ser? su encuentro con el poeta Leopoldo Mar?a Panero. Aunque antes de conocerle, en 1990, Mariano I?igo ya ten?a su propio estilo po?tico "radical", este encuentro le permite reafirmarse en este camino elegido por ?l desde 1979, momento en el que encuentra una voz propia, a pesar de las numerosas influencias y referencias que nunca oculta.
Nos encontramos con un hombre, en cierto modo, al margen; un hombre que ha decidido mostrar el lado oculto de la sociedad; un poeta al que su vida y sus gustos po?ticos le llevaron, en su d?a, a cuestionar su papel en esta sociedad hasta el punto de caer en una baja autoestima que le tuvo al borde del suicidio. Como muchos otros poetas, s?lo encontr? una salida para salvarse de "su infierno" particular: escribir. Una vez m?s, el ser humano puede salvarse por la escritura, ?nico reducto que le permite vomitar todo lo que lleva dentro aunque no sea pol?ticamente correcto. Es precisamente esto, "la biens?ance", lo que Mariano I?igo achaca a la poes?a actual, espacio en el que, en general, no encuentra nada que le guste.
Hoy la ciudad ha cambiado: se publican numerosos libros de poes?a, hay varias revistas literarias, m?ltiples recitales po?ticos... y, entre los poetas locales, Mariano I?igo sigue escudri?ando la realidad con un ojo cr?tico certero, sosteniendo en todo momento la m?xima de Cioran: " que nadie tema a la tristeza porque en la tristeza todo se vuelve alma".
Mariano I?igo es hoy una de las voces po?ticas mejor consideradas en su ciudad, a pesar de no haber conseguido el reconocimiento necesario para poder vivir de su pasi?n, tal vez porque sigue siendo un habitante de la periferia, lugar desde el que, como tantos otros, se permite alzar su voz.

De su obra

Nuestro poeta tard? bastante en advertir que aquello que ?l escrib?a por necesidad podr?a ser publicado y presentado ante los lectores. Fue en 1978, tras un recital po?tico en el Ateneo de la ciudad, cuando intuy? que su poes?a podr?a interesar a los dem?s. Su primer libro se public? por iniciativa de un amigo. Los dem?s libros fueron surgiendo, y su publicaci?n se hizo ya necesaria.
Aunque ha escrito mucho, tan s?lo ha publicado 5 libros: Bohemia interior, Poemas existenciales, Amargamente vital, En una fosa de anhelos azules, El desorden de la mano que mata. 3
En Bohemia interior, su primer libro publicado (1983), se centra en situaciones cotidianas, incluso vulgares. "En la taberna", "obreros durmiendo", "en Vitoria mientras transcurre la tarde", "materiales de construcci?n", etc. son algunos de los t?tulos que pueblan este poemario. Pero lo cotidiano en la poes?a de Mariano I?igo no se queda nunca en la mera cr?nica, pues muestra siempre ese otro lado de la existencia que resulta m?s molesto.
En "Poemas existenciales", poemario recogido en Cartapacios de Lucerna, el poeta sigue manteniendo esa tonalidad oscura y pesimista, aunque siempre con los pies en la tierra, consciente de la fuerza de su palabra. En este poemario se recogen algunos poemas breves de corte afor?stico, y el autor se permite una carga ir?nica de gran fineza.
En una fosa de anhelos azules descubrimos las razones del poeta para escribir: "escribo poes?a porque amo el riesgo, la Aventura con may?sculas. La concibo como catarsis suprema, catarsis que limpia las toxinas del alma y me salva de la ruina que soy y en la que estoy. En mis poemas expreso con dureza lo que Rimbaud llam? el desorden del esp?ritu, desorden sagrado como un templo, resplandeciente como sat?nicas tempestades" 4
El poeta confiesa situarse en esa otra orilla que le sirve de desahogo porque le permite deformar la realidad "embelleci?ndola".
Por su parte, El desorden de la mano que mata, su ?ltimo libro publicado hasta la fecha y uno de los poemarios m?s admirados por sus incondicionales lectores, intenta conciliar los dos polos en los que todo ser humano se mueve. Entre el primer poema, en el que el poeta se pregunta "a trav?s de todas las palabras: ?d?nde estuve y para qu??" y el ?ltimo, en el que afirma: "Tu, poeta / no tendr?s nunca sosiego: / has nacido para escribir con tu sangre / la desolaci?n...", encontramos una po?tica resumida en 63 p?ginas de buena poes?a.
Amargamente Vital es el poemario que m?s me ha marcado y, probablemente, el que m?s he amado. Por ello, en este breve espacio esbozar? algunas de las impresiones que, en su d?a, fueron surgiendo al hilo de su lectura.

De ?Amargamente vital?:

Cuando entro por primera vez en Amargamente Vital, el libro me transporta al territorio de lo parad?jico: si por un lado, el t?rmino "amargamente" reenv?a a nociones como la tristeza, el desenga?o, el desaliento, la desesperaci?n..., por otro lado, el t?rmino "vital" nos sit?a en el extremo contrario: el dinamismo, la energ?a, la fuerza, el vigor... Desde el t?tulo, incluso antes de traspasar el umbral del libro, intento establecer un puente que me permita atravesar el abismo que se dibuja, o parece dibujarse, entre "amargamente" y "vital".
Este primer juego de contrastes muestra la existencia y la inconsistencia de lo enunciado, al tiempo que advertimos, vagamente, que amargamente vital no debe ser interpretado como dos t?rminos unidos por el azar po?tico, sino como una sola palabra, met?fora de una realidad que se quiere distinta y en la que podr?a contemplarse algo as? como las dos caras de una misma moneda, el d?a y la noche, o el recto y el verso de una hoja de papel: un espacio inexistente en s?, pero posible e imaginable para el poeta: un espacio-tiempo resbaladizo e inc?modo.
Precisamente, es este espacio-tiempo el que encontramos a lo largo del libro: espacio-tiempo de soledad, de desenga?o, de amargura... en el que habitan los solitarios, los desenga?ados y los resentidos, junto a los melanc?licos, los tiernos...: dos polos de una misma realidad:

En el fondo,
en lo m?s profundo y altivo,
es preciso mirar las estrellas
para no quedarse sin ojos,
y ocupar estas oquedades
aunque sea con la sangre de los humillados. 5

Se trata de una mirada a la vida desde el lado m?s crudo de la vida, ese lado a menudo silenciado o escondido que constituye un universo poblado de seres, de sensaciones, de im?genes, de sugerencias con cierto aire mallarmeano. Un mundo, en definitiva, en el que resuenan multitud de influencias y ecos de las innumerables lecturas realizadas por Mariano I?igo: Baudelaire, Rimbaud, Lautr?amont, Cirlot, Eduardo Arribas... Y es que Mariano I?igo es un hombre que escribe porque "necesita expresar el desgarro y el desasosiego que la realidad del mundo en que vive provocan en ?l", al tiempo que es conocedor, por encima de todas las cosas, de la importancia de la vida: "la vida con su belleza y su fealdad, con su desnudez y su complejidad, con su misterio..." Un mundo en el que, con la capacidad de s?ntesis que la poes?a le procura, Mariano I?igo opone resistencia a una sociedad consumista que se mira demasiado el ombligo.
Gracias a su forma de escribir vitalista, yo dir?a incluso visceral puesto que parte de las entra?as y surge de una rebeld?a profunda, Mariano I?igo se muestra como un observador cr?tico de cuanto le rodea. Es un hombre para quien escribir poes?a es ir m?s all? de lo que ven los ojos, mirar del otro lado del espejo, descender a los abismos del alma e intentar extraer todo lo bello y lo feo que encuentra ("perdedores, habitantes del subsuelo..."), ?nica forma de crear un revulsivo, pues seg?n el poeta, y haciendo un divertido y amargo juego de palabras, no existe s?lo Marbella, sino tambi?n Marcloaca, y cuando se trata de poes?a Marcloaca es, para ?l, mucho m?s aut?ntica que Marbella.
Est? convencido de que la poes?a sirve para nombrar, pero sobre todo sabe que puede acercarnos a las cosas y a los seres humanos, al hombre con sus angustias, sus deseos y frustraciones, sus amores... pues en el arte como en la vida todo es acercamiento.
Proclama su amor por la belleza en la medida en que la considera, al igual que Rilke, el inicio de lo terrible, es decir, aquello que los poetas pueden soportar.
Precisamente, el libro va lentamente deshojando las flores del mal que lo componen y, puesto que "la ruindad, el pecado ocupan nuestras almas, y nosotros nos nutrimos de remordimientos":

Alg?n d?a saldr?n de las cloacas los homosexuales,
las prostitutas, los macarras, los travest?es, los locos,
todos los esp?ritus martirizados,
todos los indefensos e indigentes: gui?apos, drogados,
malditos y empachados de desesperaci?n,
esperanzados en abrazar a la Muerte,
con un terr?n de az?car en la boca... 6

Como si de una letan?a se tratara, "debajo de los pies de Cristo", poema que abre el libro, se convierte en la antesala del grito desesperado del poeta: "Reb?late":

Debajo de los pies de Cristo
los negros barrotes de las c?rceles
se nutren del humo de las muchachas fr?gidas

Debajo de los pies de Cristo
todas las desilusiones caen sobre el horizonte desesperado
a golpe de hojas secas,
de rugosas ramas y gestos de nostalgia.
(...)
Los vampiros se han establecido en la curia romana
para beber el menstruo de esa mujer
de esa imagen ca?da en la miseria del carnaval. 7

Grito desesperado que, en "Fantasmas que son musas", pretende despertar al lector:
Reb?late, hombre acorralado
por el insomnio de todos los dioses,
contra el esplendor de la tormenta
y contra el rito abyecto de este c?rculo;
apaga con tu palabra h?meda el fuego
en que arden la belleza y las d?divas de los desahuciados... 8

A partir de ese grito inicial, el libro se trasforma en un terreno propicio para sembrar todo tipo de sensaciones que provocan, en ocasiones, una sonrisa amarga, mientras que en otras descubren la impotencia y la rabia contenidas, el sonrojo..., sin olvidar los peque?os y fugaces oasis, espacios reservados a la nostalgia, al sosiego9: reductos todos ellos de una paz ef?mera, pues al final el poder de la memoria nos devuelve a la realidad y el poeta termina oyendo el blanco terror de su infancia.10 As? pues, el respiro de vida se destruye inmediatamente por esa voz doliente de la memoria a la que el poeta hace alusi?n: demasiados recuerdos acumulados en una sola existencia!
A menudo llega a crear una atm?sfera envolvente que golpea directamente las entra?as de la conciencia en el deseo de invitar al lector a perder la inocencia, o al menos la falsa inocencia. Su libro es una constante provocaci?n destinada a que el lector salga de su letargo y reaccione. Es consciente de su exigencia cuando pide al lector, irrit?ndole incluso, que sea activo en la obra y en la vida:

...Vuestras vidas son demasiado tranquilas, demasiado tediosas,
y no tendr?n valor si no penetr?is en el bosque,
donde los genios sue?an y los desdichados lloran...
No dej?is que ante vuestros ojos
se marchite el sauce de vuestra vida...11

No pretende, sin embargo, crear un abismo entre ?l y el lector cuando dice: "mi m?scara es un cortejo de palomas buscando un vuelo a su medida...", al contrario, se trata de un intento, con tintes baudelerianos, de anular las distancias que les separan: Pero ambos, poeta y lector, estamos atrapados en una misma realidad: en este nuestro mundo que nos ha tocado vivir y en el que, tal vez, lo ?nico que nos queda es morir en manos del destino "imagin?ndonos ser el terror que ahuyente a la jaur?a":

Amores despedazados por la jaur?a
Noches que reptan, ventas ambulantes
T?nicas negras, f?nebres dichas
Almas enjutas, rostros abolidos
Huida constante hacia tu sexo...
Qu? soy sino un hombre que vomita fantasmas
Qu? soy sino un hombre en ruinas
Que recibe el Poder del poema, la sombra de los espejismos perversos...
Destino, oh destino, la ?ltima tragedia del hombre
El ?ltimo vigor del fuego que se me ofrece
Quiero morir en tus brazos imagin?ndome ser
El Terror que ahuyente a la jaur?a.12

En este caso, la ?nica salida posible es el viaje a lo desconocido: descender al abismo donde "cielo o infierno" son lo mismo, donde lo ?nico que le queda al poeta es la liberaci?n a trav?s de la palabra, de la poes?a, pues "las palabras m?gicas ser?n el lecho en que morir es mi deseo" 13

Todo el libro, desde la primera hasta a ?ltima p?gina, est? lleno de osad?a, de dolor encubierto, y de una cierta impotencia. Adem?s, desde la primera hasta la ?ltima p?gina, participa de toda una serie de reenv?os, ecos... que enriquecen el conjunto. El t?tulo nos lleva directamente al poema del mismo nombre, dedicado a un amor perdido:

... Aquella noche, en la cual bebiste de un trago
la lluvia c?lida, espesa, l?ctea, amargamente vital,
me ha devuelto la voz,
la voz doliente y salvaje de mi memoria. 14

A partir de ah?, temas recurrentes constituyen la antesala de una visi?n apocal?ptica del futuro:

Una irradiaci?n venenosa
destruir? nuestra identidad
en una noche de cruces y sabios,
de sirenas y caricias estrelladas,
y el Mundo ser? una enorme monta?a de ceniza que las ratas eternizar?n.15

Dependiendo del estado de ?nimo con el que el lector se introduce en el libro, tanto los t?tulos como el contenido de los poemas se nos antojan machacones, obsesivos... pero una vez que tenemos la visi?n de conjunto comprendemos que no podr?a ser de otro modo. Es precisamente esta atm?sfera la que acaba atrap?ndonos y nos lleva a considerar Amargamente vital como un libro repleto de ecos que resuenan en nuestra cabeza como si todo estuviera previsto para ello.
Todo el poemario es un escaparate de seres marginales, seres con los mismos derechos que los dem?s, seres sin futuro o con un futuro incierto. Pero adem?s, el libro va dibujando im?genes de la propia biograf?a del poeta de tal modo que asistimos, en alternancia y sin un orden cronol?gico preciso, tal y como funciona el recuerdo, a sus momentos m?s dif?ciles y a sus deseos m?s ?ntimos.

Desde la conciencia del propio ser:

Mi ser es un golpe atroz de melancol?a...
Mi ser es el polvo del heno en la aurora...
Mi ser es un clavel ardiendo...
Mi ser en este centro en ruinas...
Mi ser es una isla habitada por n?ufragos...
Mi ser son dos manos atadas al poste de la noche...
Mi ser es un paisaje desolado,
un blanco lucero, olvidado de laberintos secretos... 16

hasta la renuncia de s? mismo:

Me gustar?a renegar de m? mismo,
creer en mis fracasos,
huir de este mi desarraigo con Dios
y con las muchedumbres... 17

va atravesando espacios y tiempos de su existencia: sus or?genes en Villarramiel: Tu alma, Villa de Herramel,/ es m?sica de silencios amarillos / que hace galopar a los caballos / y bajar las estrellas18; la reconciliaci?n con una madre "furiosamente matriarcal" : ... y he llorado / y mis l?grimas han humedecido de nostalgia mis ojos, mi / rostro y mis manos / y por un instante he cre?do salir del laberinto / he cre?do verme en el espejo / verte suplic?ndome, pidi?ndome perd?n / y he temblado, he temblado inmensamente19; los espacios y tiempos del amor, un amor perdido y siempre recordado: Dejadme amar lo oculto de estos cuatro minutos de est?o20; o aquel espacio con el que m?s se identifica: la ciudad, aquella que le acogi? en 1968 y por cuyas calles sigue encontrando motivos para vivir y para escribir, aunque sea desde una cierta marginalidad:

Ciudad-laberinto cuatro y dos son mis padres...
Ciudad memoriaolvido
enloquecida por los d?as de tormenta...
Ciudad despierta que ya es hora...
Ciudad-l?tigo pegado a la piel de la Historia...
Ciudad no hay nada que cure mis nervios...
Ciudad peque?a que finge ser grande... 21

Y es que, a fin de cuentas, Mariano I?igo es uno m?s de esos seres que pueblan sus libros.
Amargamente Vital es un poemario a la medida del poeta; tal vez pueda resultar inc?modo para lectores aburguesados, cuyas prioridades empiezan y terminan en ellos mismos. Desde luego, no es un libro c?modo pues remueve conciencias y hace reflexionar. Puede desagradar por el tono y el l?xico empleados, e incluso puede ser tildado de osado o impertinente. Lo que s? puedo garantizar, es que este poemario no deja a nadie indiferente.



Notas

1.- Amargamente vital, Libertarias / Prodhufi S.A., Madrid, 1993.
2.- F. Santamar?a, pr?logo de Bohemia interior , Vitoria-Gasteiz, 1983. p. 4.
3.- "Poemas existenciales", in Cartapacios de Lucerna, Libertarias / Prodhufi S.A., Madrid, 1992; En una fosa de anhelos azules, edici?n del autor, Vitoria-Gasteiz, 1992; El desorden de la mano que mata, edici?n del autor, Vitoria-Gasteiz, 1997. Este ?ltimo poemario tal vez sea el m?s maduro y en el que se observa un mayor equilibrio entre el lado oscuro de la vida y ese otro lado m?s dulce. En breve, de la mano de ed. Arte Activo 2000, Mariano I?igo publicar? el poemario No?ra Rocelina, t?tulo que da cuenta del ?vesre?, idioma utilizado por el poeta en algunas de sus publicaciones m?s recientes.
4.- En una fosa de anhelos azules, op. cit., p. 7.
5.- Amargamente Vital, "La tristeza', p. 46.
6.- Amargamente vital, "De nuestra alma m?s pura", p. 38.
7.- op.cit., "Debajo de los pies de Cristo", p. 10.
8.- op.cit., "Fantasmas que son Musas", p. 11.
9.- op.cit., "tus manos", p. 36.
10.- op.cit., "El poder de la memoria", p. 39.
11.- op.cit., "Amad al ciervo que en mis brazos muere", p. 28.
12.- op.cit., "Quiero morir en tus brazos imagin?ndome ser el Terror...", pp. 25-26.
13.- op.cit., "Amad el ciervo que en mis brazos muere", p. 29.
14.- iop.cit., "Amargamente Vital", pp. 23-24.
15.- op.cit., "Una apocal?ptica visi?n del futuro", p. 48.
16.- op.cit., "Se?as de identidad" (Recordando a Juan Eduardo Cirlot), pp. 13-14.
17.- op.cit., "Las ?rbitas angustiadas del invierno", p. 41.
18.- op.cit., "Villa de Herramel", pp. 30-31, dedicado a su hermana Marce.
19.- op.cit., "A mi madre que tuvo la desfachatez de parirme", p. 51.
20.- op.cit., "Dejadme amar lo oculto", p. 27.
21.- op.cit., "Neuravictoria", pp. 19-20
_________________

* Ofrecemos aqu?, abreviada, la versi?n espa?ola del art?culo que con el t?tulo ?Mariano I?igo, po?te am?rement vital? se public? en franc?s, en la revista Rimbaud revue, n? 23, Francia, enero 2001 y en espa?ol en la revista Arte Activo de Vitoria-Gasteiz, en el n? 1, oto?o 2001.

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Publicado por gala2 @ 21:22  | POETAS
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