Viernes, 07 de mayo de 2010



A su hermana, la Régula, le contrariaba la actitud del Azarías, y le regañaba y él, entonces, regresaba a la Jara, donde el señorito, que a su hermana, la Régula, le contrariaba la actitud del Azarías porue ella aspiraba a que los muchahos se ilustrasen, cosa que a su hermano, se le antojaba un error, que,
              luego no te sirven ni para finos ni para bastos,
pontificaba con su tono de voz brumoso, levemente nasal,
y, por contra, en la Jara, donde el señorito, nadie se preoccupaba de si éste o el otro sabían leer o escribir, de si eran letraddos o iletrados, o de si el Azaría vagaba de una lado a otro, los remendados pantalones de pana por las corvass, la bragueta sin botones, rutando y con los pies descalzzos e, incluso, si, repentinamente, marchab donde su hermana y el señorito preguntaba por él y le respondían,
               anda donde su hermana, señorito,

Miguel Delibes.
Los santos inocentes.
Azarías. Libro primero.


Avivamos la luz de la palabra si la compartimos. Un hermoso don la lectura, un hermoso vínculo que nos rescata de la banal y creciente alienación. Seamos los mejores embajadores del libro, haciendo de su mensaje un regalo, un presente a quiénes consideramos, amamos y honramos. Como es tu caso.

Hagamos de los libros y su lectura, un grato placer para el entendimiento y un robusto vínculo en la amistad.

Un fuerte abrazo.

Pedro Luis Ibáñez Lérida.

Perlas de lluvia.

Tags: MIGUEL DELIBES

Publicado por gala2 @ 4:45  | RELATANDO
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