Lunes, 03 de mayo de 2010

Mujeres

 

Mañana de suburbio

y el autobús se acerca a la parada.

 

Hace frío en la calle, suavemente,

casi de despertar en primavera,

de ciudad que no ha entrado

todavía en calor.

Desde mi asiento veo a las mujeres,

con los ojos de sueño y la ropa sin brillo,

en busca de su horario de trabajo.

 

Suben y van dejando al descubierto

en los cristales de la marquesina,

un anuncio de cuerpos escogidos

y de ropa interior.

Las muchachas nos miran a los ojos

desde el reino perfecto de su fotografía,

sin horarios, sin prisa,

obscenas como un sueño bronceado.

 

Yo me bajo en la próxima, murmuras.

Me conmueve el recuerdo

de tu piel blanca y triste

y la hermandad humilde de tu noche,

la mano que dejaste

olvidada en mi mano,

al venir de la ducha,

hace sólo un momento,

mientras yo me negaba a levantarme.

 

Que tengas un buen día,

que la suerte te busque

en tu casa pequeña y ordenada,

que la vida te trate dignamente.

 

Cincuentena, con Epílogo de Piedad Bonnet, Madrid, Hiperión, 2010.



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Tags: LUIS GARCIA MONTERO

Publicado por gala2 @ 2:56  | POEMAS
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