Emigrante
Está cansado el hombre de tanto itinerario.
Le acosa la fatiga acurrucada entre su piel
y perece como un oscuro árbol por el fuego.
No sé de qué lugar abolido del mapa
ha venido este hombre. Ignoro sus pecados
como ignoro los míos a la hora de laudes.
Me asomo a sus pupilas tristes y sombrías
con escamas azules que festejan la muerte,
y veo un dolor que le asfixia y lo condena .
Tiene tantas derrotas este hombre de humo
que no le corresponde ni los violines de la lluvia.
cuando arden sus laderas cubiertas de yerbajos.
¿Desde dónde ha llegado con su derrota a cuestas?
Se mira las manos vacías y sueña con semillas.
Semillas que dejó sin sembrar en otro continente.
Y llama el corazón a la memoria de la casa
y del camino que se borran en un pueblo
donde no queda vida. Donde reina la muerte.
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