CREER NACERTE.
COMO UN INCIENSARIO
soñoliento y lejano
rememoro los días
olvidados de tu ausencia.
Igual que se va el olor del incienso
viene a mi tu recuerdo al momento.
LEJOS.
Lejos de todo...
soñoliento y sonámbulo
de racimos dorados
y espigas maduras.
Lejos,
como antiguos combates
que nunca llegaron
de los dioses a los hombres.
PARA MÍ el agua,
siempre el agua,
toda el agua,
y los peces que lloran
y las navajas y las algas.
Para mí el mar,
el barco, la sombra
de la parra en las arenas.
Un mástil solo de pie queda.
Y un largo río, largo y ancho....
envuelto en las hojas, en el fango,
en las riberas, sin ser llanto ni tierra.
TÚ ERAS LA TARDE.
Es la tarde. En esta tarde
redobla el sol las casas.
Es la tarde, y tú, en ella.
Y yo por las aceras
bajo los árboles prohibidos al verano.
Era. Eras. Tú serás la tarde.
Tú, aquella luz en las arcadas
de esta urbe universal varada:
las manos a los cuatro puntos cardinales.
Tú, aquel resto abigarrado
viviendo en la tarde y creciendo en ella.
Tú, tú eras la tarde: tú eras.
Agazapada, inquieta, indócil,
como un volcarse al aire,
y en él todo, replicar tu canto
en esta ciudad de río abierta.
Y llegar a ti hasta hacerme amaneceres,
luz contigo, campana u odre.
Subir a tus ojos diáfanos, y en ellos, ¡catedrales!
¡Balcones a las calles en fiestas!
En ti, la luz: tú eras.
TÚ NACÍAS AGUA.
Rumiar toda la tarde
y asentarla en el costado
acaparando restos de espuma,
al tiempo que una orla
amarilla se enjuaga en el agua
y rebota en tu frente,
es tomar un trozo de mar
y replegarlo en tus entrañas
para el recuerdo de otras tardes.
También dejar que la sal
del viento penetre tus cabellos,
y en ellos, cristalice como perlas,
es tomar un trozo de mar.
O levantar la marea
y subir la arena en tus manos,
es tomar un trozo de mar.
Como adentrarse en el pescador y las redes,
y ser al mismo tiempo, pez, red y pescador,...
es tomar un trozo de mar para tus manos.
PARTIDO EN DOS.
Vientos del sur me contemplaron de niño;
vientos del norte me contemplan de mayor:
entre dos mares tengo dividido el corazón.
FUGAZ.
Arrebato de campanas.
¡Fuego en la sierra!
En el cielo, estrellas.
NOCTURNO.
Rompes los hijos de la noche
a través de los aleros dormidos
que van a caer a las calles
desnudas y en penumbra.
Las calles no saben nada.
Sólo las estrellas te acompañan.
Pasas, sientes, observas y callas.
Todo está en silencio: la luna
y las estrellas y la calle que pasas.
TRIDENTE.
He tomado entre mis manos un tridente envejecido.
No sé por qué caminos se desvanece
ni por qué veredas llegó hasta mis manos,
ni siquiera cuando he de dejarlo tras de mí...
o quizá deba enterrarlo, desterrarlo de la vista.
Fue ayer, casi siempre se vive de olvidos,
tras los mares que sabían a mariscos endebles
y a ramas tronchas por unos pies salvajes.
¿Qué importa si todo queda irremisiblemente atrás...?
Bajo las olas que ocultaron un tridente en la arena.
FUE EL AGUA que en las casas se duerme,
la que en los grifos y en las tuberías se estanca.
Y el viento norte, el que a bosque huele
los días en que las horas mastican humedad.
Y tu risa abandonada en cualquier lugar
por el que paso, detrás de ti, desnudo.
Fue el niño que vino con las estrellas,
a través de las estrellas una noche de verano.
Y la mujer que comió las manzanas
recién cortadas de la rama del árbol.
Y el hombre que rompió las redes
porque creyó que los peces eran del mundo.
Por eso busco el agua, el viento, la risa,
a la mujer, al hombre y al niño...
en este campo habitado de sol y laureles.
ADIV VIBRANTE.
No debiera de haber más que un galope.
Aquel que sabe a yunque viejo
y como onda se expande:
quiero ser tu piedra para que tú me lances.
Quiero seguir tu trayectoria,
nunca quieto, siempre vibrante:
que lo alcanzo, que lo logro: ¡quiero encontrarte!
Quiero encontrarte
y tenerte en los recodos,
y vivirte en las ciudades,
y dejar que pase el soplo
llenándome de aire.
¡Vuela galope!
¡Golpe, suena!
Que entro y me rehago
y salgo y no me hallo.
Quiero ser campana
para esparcir crestas y valles.
Tocar lo que me circunda,
escuchar verdades.
Quiero ser punta,
sentir un cuerpo;
conocer a la mujer y al hombre
que nunca llegaron…
Quiero ser parte de ti, Adiv:
proyectil para que tú me lances.
SOBRE LAS MATAS
perezosas
descubrí yo tu cuerpo.
A flor de tierra
se hacía llorando.
Sobre
la tierra
descansamos
hacia el sol
tendidos.
APRECIACIONES
Soplo de viento
sentir quisiera
Haz de luz
visible apenas
Caricia tierna
amar pudiera
Beso blanco
sueño reviviera
Blanco velo
ráfaga aparente
Húmeda negrura:
vida o muerte.
GAVIOTAS.
El mar removía montañas
y el sol pegaba fuerte,
mientras las gaviotas
gemían en la arena
emborronadas de brea
como momias vivas
que ven la muerte cerca.
No tenían ni fuerzas,
ni aliento, ni esperanzas.
Estaban marchitas
deshojando la vida
que se les iba por las alas.
Miran agonizantes
lo que un día fue,
su espacio azul,
su mar de libertad,
su estepa solitaria,
con ojos melancólicos
desde sus negras cárcavas.
Y desde mi negros ojos
yo vi sus negros tristes ojos,
deseosos de un vuelo imposible,
y rodó una lágrima larga
hasta caer muerta a mis pies,
junto a ellas, en la arena.
DECIDME.
Hijos, decidme
del dolor de la madre.
Hijos, ¿tanto dolor
y tanto sufrimiento?
¿Tanto amor y esperanza
en la línea del futuro?
Porque sois pájaros pequeños
con alas grandes.
¡Con alas verdes
al viento del mundo!
Decidme, decidme pequeños míos,
¿dónde os habéis escondido;
dónde vuestra risa y vuestro vuelo?
Habéis bajado
del vientre oscuro…
y ahora, ¿dónde estáis?
Y vendrá el viento
y caerá la lluvia,
pero no vendrán los hijos
que se han marchado.
HOMBRE DE SAL Y AGUA.
El sol de la tarde
acunando los árboles.
Entre el césped
y la marea
un hombre de verano.
Un hombre de sal y agua,
de viento y adarce
sobre las playas.
¡Ay, peces
del hombre del agua!
¡Ay, peces
del hombre del sueño!
El sol de la tarde
acunando los árboles.
En el cielo aves
desplegando el plumaje.
Un hombre en el estío
adentrándose en las costas,
en los litorales penetrando…
Agua, sol,
viento y adarce,
del hombre del agua.
¡Ay, peces
del hombre del sueño!.
HIJOS DE LOS VIENTOS.
¡Oh vientos!,
¿por qué me elegisteis vuestro?
¿por qué llamáteis
a mi puerta perentoria?
En vuestras manos
me siento grande:
me hago libre de ver el mundo.
Ahora os siento
dentro, demasiado dentro
para renegar de la sangre
que redime del pecado.
¡Oh vientos!,
¿por qué me elegisteis
si yo sólo nací en la ribera
de los clásicos juncos anidados.
Vuestro mi primer llanto.
Vuestro mi primer beso.
Llegasteis despacio
Y entrasteis de prisa.
Como un soplo ascendente:
verte y no verte.
Vuestro mi último adiós.
Vuestro mi último suspiro.
Viento:
Hijos de los vientos:
Hijo del mundo.
DeL VIENTO Y DEL MAR.
Del viento y del mar
vendrán los días,
llamando a las puertas y a las ventanas.
Y un olor a penumbra
se irá abriendo,
como se abre una flor
o se siente el fuego.
Y un olor a pan
vendrá llegando,
como se llega la muerte
y se hace la distancia…
llamando a las puertas
y a las ventanas.
Y abrirás tu risa
y callarás tu canto,
como se hace el día
y se llega la noche tan callando.
Del viento y del mar,
Vendrán los días.
Que extenderás tus alas
y subirás al cielo
viéndolo todo
a vista de pájaro.
(Del viento y del mar,
vendrán los días).
AGUAS/VIENTOS.
Vientos tengo en el alma,
vientos que me arrastran.
Agua tengo en el cuerpo,
sangre que nieva o quema.
¿Adónde lleváis mis pensamientos, vientos?
¿Aguas, adónde lleváis mis cimientos?
Como agujas de infinito
me agujereáis por dentro:
Sangre y fuego. Agua. Hielo.
Como agujas de infinito
que al escaparse, vuelan,
y cantan y llegan.
¡Cómo doléis aguas!
¡Cómo doléis vientos!
Pero llevadme, seguid llevándome:
¡adonde están los pájaros;
adónde son los peces!
Signos.
Corpúsculos de luz
a través del horizonte,
a través de la noche
soplos y olores.
Venas que laten
y manos en las venas.
Soplo a soplo y beso a beso.
diente a vientre, y diente a flor:
Vacío. Cero. Nada.
Roces laterales y enteros
recorren las montañas…
Al llegar al sexo
del aire se abren
las espigas maduras;
se dejan acariciar
los grandes masturbadotes.
Signos,
como uvas calientes
en los labios de cal;
en los dientes alados,
licores prohibidos.
Como bastones de mando
entrando en la tierra,
como se abre la luna y el sol entra:
Suspiros, cadencias, silencio, signos.
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