Domingo, 29 de noviembre de 2009

 DEL SEXO DE LOS ÁNGELES

 

ENTRE las nubes, revoloteando,

una mañana descubrí a un querube.

Tras las dulces mejillas sonrosadas,

un par de alitas mínimas

agitaban un mar de nubes blancas.

 

Viendo tal aparato abanicándose,

quise aliviar al ángel sus calores.

 

Al alargar mi mano, rumbo al jardín protervo,

no hallé carne, sino un largo vacío,

insípido y helado como la eternidad.

 

Con pícara sonrisa me espetó: ¿Ves, imbécil?

Muy pequeña es la mano de los hombres

para abarcar abismo tan inmenso.

 

 

 

Carnalia, XXIII Premio Cálamo de Poesía Erótica, Cuadernos Cálamo / Gesto


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Tags: Domingo F. Faílde

Publicado por gala2 @ 6:03  | POEMAS
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