S?bado, 21 de noviembre de 2009

CREER  NACERTE.

 

                                          4

 

AGUA.

 

Volver al origen y encontrarte...

Nacer de nuevo,

y creer que los mares se desbordan.

Regresar a mi centro, ayer minúsculo,

y extender mis átomos de agua

a la tierra, al fuego, al viento,

para sentirte mía y no perderte,

libre como el viento en la mañana.

 

                                          5

 

SÓLO TU VOZ SOLA ME RECUERDA.

Sólo tu luz, tu mediodía,

el negro de tus ojos, tus profundas selvas.

Tu piel amarilla y húmeda y frondosa.

 

Sólo una vez te tuve, sólo una.

Como uno soy,  y en mí habito,

como uno soy y en ti me vacio.

Sólo una vez, sólo una.

Como una llegaste el día del agua,

y agua fuiste y mar y sales.

Como uno fui aquel día,

y espumas y signos y navajas:

gritamos un grito de luz y lo esculpimos.

 

Ido tu cuerpo regreso tu memoria:

tu agua sola como única agua.

Tu agua que al mar retorna,

que al mar, donde el mar es vida,

y deja un sabor entre los dientes...

y deja un líquido deseo de regresar de nuevo.

 

                                          6

 

MI PUEBLO.

                                         

Encerrado entre las sierras

mi pueblo se alza altivamente como un almendro.

 

De entre los acantilados se escapa

arrugando sus pétalos como un almendro.

 

Sus calles son de piedra

como la corteza de un almendro.

 

Sus paredes, ¡blancas!,

como las flores del almendro.

 

Por entre sus calles se desliza

la lombriz de invierno con el agua del almendro.

 

Y en las calzadas de tierra,

juegan los niños, dejando sus huellas de almendro.

 

Que en sus riadas de otoño

se escurren los barcos de papel de almendro.

 

Y yo, con plomo en las manos

y plata en las uñas, me parezco a un almendro.

 

Allá, entre las sierras,

se encuentra mi pueblo, blanco y pequeño como un almendro.

 

                                          7

 

DE ESTA TARDE EL NOMBRE.

 

Gemir, ése es el nombre,

ése el susurro,

el lamento, la víscera,

el agua leve que a veces

leve en la piel entra.

 

Éste el pasar de los días:

un hormiguero lleno de hormigas

o una colmena repleta de abejas.

El puente sobre el río...

y todo inmóvil queda.

El puente enlaza

tu colina y mi cintura:

todo varado, blanco, quieto.

(Un barco se repara en las arenas.

Un mástil se conduce en la bahía).

 

Éste es el nombre (no gemir: vivir).

El nombre de la rosa y el ave.

Esta tarde no hay más nombres,

sólo éste: el del ave y la rosa.

 

                                          8

 

SI VIERAS que también

en los meses cálidos del trópico

sueñan las hojas de los lotos.

Es blanca tu piel sobre almohadas.

Blanca la risa alegre de tu boca.

 

Si vieras que de la tierra

nacen flores sin semilla,

¿esconderías la vista de los ciegos?

Es negro tu pelo contra el crepúsculo.

Negros tus ojos que infinitamente beben.

 

Si vieras que la ceniza

llega hasta mi frente,

y en mi frente, se derrama...

Vienen afluentes de sal y agua

a besar tu tierra dolorida por el paso.

 

Si vieras que en la noche

la luna se ha dormido

alcanzarías mejor a ver las estrellas.

Vienen las manos a las manos.

Busca mi barco tu cálido seguro abrazo.

 

                                          9

 

DÉJAME.

Ser agua déjame.

Caer tendido a tus pies primeros

y sentir el parpadeo del agua.

Llover, sí, llover, y volcar en ti mi cuenco.

Llover en ti mi barro y mi carne y mis huesos.

 

Déjame caer bajo tus plantas

y ver como de ellas nacen las palomas.

No, no digas nada. Haz sólo que viva en tu boca.

 

No, nada, no digas:

dame lo que en ti de ausente queda,

lo que colma el vaso y se derrama.

Dame tu flor, también tus colinas.

 

No, no digas: agua.

Y el agua cae y se doblega,

cae la luz y se dispersa

en mis manos, sobre tu cabellera.

En mis dedos tiemblan los ruiseñores.

Sueñan los ruiseñores porque se dejan

acariciar como el tiempo te acompaña

 

Déjame, a tus pies, déjame

(Ser agua, déjame),

y me desate muy suavemente

al son vivo del líquido elemento.

 

                                          10

OLAS, ALAS.

 

Ha llovido otra vez.

El agua inunda los adoquines

de las calles y las aceras.

Drenan torrentes de vida

por las amelgas abiertas.

 

A lo lejos, del rayo

el estruendo detenido.

La llovizna trae olas

que como alas sobre

las riberas se despliegan.

 

Olas, risas de gentes despiertas

que bajan por las calles vivas.

Alas, verdes faroles lejanos

a la conciencia humana.

Olas, estruendo de martillos

golpeando el yunque justiciero.

Alas, guardianes aquiescentes

de una moral que no se pierde.

 

Olas. Alas.

           Alas. Olas.

 

Deslice de elementos sobre la arena.

Deslice de arena sobre la playa:

                                                                  Agua.

                                                                  Olas.

                                                                  Alas.

 

                                          11

 

NIEBLA.

 

La niebla pasa como un velo

por entre los rostros de la tierra.

 

La niebla pasa como un vuelo

por entre la carne de mis piernas.

 

Desde detrás de los cristales

apenas si se aprecia,

pero creo que son dos distintas nieblas.

 

Niebla blanca,

tu blanco aliento el de la tierra.

 

Blanca niebla,

tu blanco bostezo el reclinar de mi cabeza.

 

Niebla blanca.

                               Blanca niebla.

 

                                          12

 

ISLA DEL EGEO.

 

De calor de luna y restos de perlas

te recuerdo de la palma de Neptuno.

 

Por tus riscos lacerados corren vientos...

y se esparcen las aves en hileras.

 

Tus ojeras son tan largas como la noche fuera,

y en tus oídos sólo cantan las leyendas.

 

¿Acaso se esconden en tus entrañas los titanes

o se enroscan de plata a tus pies delfines?

 

Adivino a Venus mirándote sonriente.

Eros nació de tu vientre sereno.

 

Desde tus labios se esparcen las Hespérides

como brisas que Pandora libre deja.

 

¡Oh isla amada bajo el carro de Helios,

en brazos del Egeo tu cintura se estremece!

 

 

 


Tags: JUAN OROZCO

Publicado por gala2 @ 6:06  | POEMAS
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