OTOÑO
Créeme, ahora que han prescrito mis mentiras,
si te digo que no soy una persona,
que de niño fui aquel viejo manzano
que se asomaba a tu ventana
con las flores rosadas y blancas de abril,
que estas manos de madera eran ramas
y que mis raíces se hundían
cerca del riachuelo, bajo tu casa.
Lo que ocurre es que la nostalgia
se vuelve otoño y la finalidad de la primavera
ya no consigue que germinen
las yemas de mis dedos.
El tiempo es el fruto
de los anillos de mi corteza.
Tags: JUAN PARDO VIDAL