Domingo, 08 de noviembre de 2009

 

OTOÑO

  

Créeme, ahora que han prescrito mis mentiras,

si te digo que no soy una persona,

que de niño fui aquel viejo manzano

que se asomaba a tu ventana

con las flores rosadas y blancas de abril,

que estas manos de madera eran ramas

y que mis raíces se hundían

cerca del riachuelo, bajo tu casa.

Lo que ocurre es que la nostalgia

se vuelve otoño y la finalidad de la primavera

ya no consigue que germinen

las yemas de mis dedos.

El tiempo es el fruto

de los anillos de mi corteza.

 


Tags: JUAN PARDO VIDAL

Publicado por gala2 @ 3:26  | POEMAS
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