Martes, 03 de noviembre de 2009

FILOSOFOS

 

Imaginemos por un momento

Que la moral de Sócrates fuera degenerada,

Que la peripatética de Aristóteles fuera a caballo o en auto,

O que Tomás de Aquino fuera hereje.

 

Imaginemos que al pensar a Descartes existiera,

Que Hegel odiara las ideas y amara lo material,

Que Kant pensara que la razón es locura

Y que Nietszche sintiera apego al cristianismo.

 

Que sin la filosofía, la sabiduría no tendría

Cabida, ni el amor, el amor de altivar al otro,

De allanar y sanar su cobardía.

 

El mundo no tendría cuerpo de hombre,

Alma de humano ni espíritu de ser,

La materia se descompondría al pensarla

Y la idea diáfana al contemplarla.

 

 

AMERICANO

 

Hombre del Nuevo Mundo,

Que pisas fuerte sobre tierra firme,

Alcanzas el cielo con tus manos

Y dueño del mar eres.

 

Desde Alaska hasta Ushuaia,

Tejes las redes de tu historia,

De los vestigios de tu misterio,

Y el orgullo de tu mestizaje.

 

Las razas se asoman por tu piel,

Y tus lenguas se disuaden por doquier,

¡Penetrad tu juventud!

¡Combatid tu aviesa abulia!

 

Que en el encomio por tu suelo,

Sobre las raíces de tu encanto perfumado,

Del pino, del abeto y del abedul,

El cóndor trémulo divide el aire,

El águila sobre el lago se yergue sobre un nopal,

Su anhelo de devorar al pecado colonial.

Hombre eterno, arquitecto de perfectas dimensiones,

Guerrero alzado y dominado,

En las alas de tu destino te sostienes

Como la esperanza no prosperada.

 

 

NIÑA

 

Niña, efímera y placiera,

Te veo en silencio, te hablo con la mirada,

Toco tu cuerpo en llamas.

 

Saboreo el dulce higo entre tus muslos,

Beso tus labios húmedos de mar,

Respiro entre tus montes divinos,

Y entre tu cascada de lienzos cabellos.

 

Niña, amor eterno de pasión,

La manta cubre el frío de nuestro cuerpo,

Del canto estribo en tu corazón,

Asomando la evaporación del amor.

 

En la apoteosis de tu figura,

Del baluarte claro e impávido,

De tu infinita mirada,

La estela fugaz de tu lindura.

 

Los pasos nocturnos,

Del recorrido de tu cuerpo,

Poco a poco, te tomo cerca,

Unidos en un encuentro natural.

 

Siento penetrar en tu alma,

Brotamos fuego de los volcanes,

El movimiento rítmico de tus caderas,

Tu sensual y descansada parsimonia de la calma.

 

 

 

Viesca Dorantes Roberto (1987) estudia en la Facultad de Ciencias Políticas en la carrera de Relaciones Internacionales 4° semestre.

Ha presentado tres trabajos de poesía en la Casa de Lago en Chapultepec y aspira a ser miembro del colectivo devrayativa.


Tags: Viesca Dorantes R.

Publicado por gala2 @ 6:26  | JOVENES POETAS
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