Martes, 27 de octubre de 2009

La exiliada

 

 

Exiliada…

Como asilada política

Permanezco y me repliego

Esperando de ti los subterfugios

Que me permitan seguir

En la esperanza de la noche

 

Pero a veces el corazón flamea

Como esa bandera que dejé lejos

Y ha sido mi elección el asilo

Este que de pronto consume el poco aire

De libertad recia que me queda esta noche

Que me convoca en este país de mentira

El que me inventé arrancando de ti

Ese que revienta las venas

Y las amarra después

Con los restos que quedan

 

Y así, mientras me reproduzco

Con el semen espeso de tus palabras

Atoradas en la memoria viva

Siento como copulas

Con la inseguridad a cuestas

Pero qué importa

Si  te sacudes en tu desespero

Y gritas en tu descarga eyaculadora

 

Dinamita pura que abre mi tierra

En la más ardiente consumación

Que yo invento acá

Donde hoy te recuerdo

 

Exiliada, entonces

No sé si llueve o son mis ojos

No sé

Pero hacia donde miro no veo claro

 

Este exilio voluntario me sobrecoge

Y me llena de absurdas conjeturas

De tal manera que me hago sensible a tu peso

Y a tu aroma penetrante

Y me estremezco pensando si valió la pena

El haberte subyugado entre mis piernas

 

En mi exilio voluntario, entonces

Hago un homenaje a las cartas que no existen

Porque no llegaron

Porque en el camino se extraviaron

Porque en el correo las abrieron

Y las timbraron de poco dignas

Como “desechadas por asuntos políticos”

 

Desde este lejano país elegido

Que se llama Ahogo

Y se llama Despedida

En la hora veinticinco del día

En libre voluntad, hiriente y mordaz

Te invito a que me visites ahora

Y me deambules con tu propio ritmo

El que conozco y resulta

Ven, amado, trae en tu visa de turista

Tu cuerpo estremecido

Salúdame despacio

Entre el vientre y mis rodillas

Porque también el exilio es deseo

Y ya mis pechos celosos

Te reclaman que los escales también

 

Y teje de sedas tus manos

Hazte potente en tu hombría

Tú sabes como hacer que yo lo crea

Deja que agonice en ti

Para despedirte luego

En la hora veintiocho

Con la primera estela de frío

Porque lo que empecé no lo termino

Exiliada estoy y exiliada sigo

Hasta que cambies tu dictadura

Tu gobierno de prudencias eternas

 

Desde este retiro autoimpuesto

Esperando está mi humedad

Labra en ella que es tierra fértil

Deposita las semillas de tu sexo

Veamos si florecen, y tal vez mañana

Me arranques de este exilio

Y rompas mi pasaporte rojo

De la sangre que vertí en esta tierra

Y por fin pueda vivirte entero

Olvidando mi angustia

Y mi destierro


Tags: Maritza Álvarez

Publicado por gala2 @ 7:04  | POEMAS
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