FUENTE
Tú me ofreciste alegre borboteo,
y yo bebí de ti.
Todo sucede
eterno y sin atrás: un ir pasando
nos amordaza el cielo de los ojos
mientras los labios mueren beso a beso.
Te vi y te deseé.
Sed me pusiste
dentro del corazón,
y descendimos
juntos el gozo y yo para abrazarte,
hundiéndonos a un tiempo en tu esperanza,
al hilo de tu voz hecha tersura.
Venías de linderos misteriosos
(en el oscuro pozo del silencio
busca su fuente clara el infinito),
codiciosa de luz.
Y me sacié de ti.
Por un instante,
inicio fui contigo de pureza,
claror sacramental del agua viva.
(Del poemario Agua, con el que acaba de obtener el premio “Artífice” de Loja.)
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