Mi?rcoles, 03 de junio de 2009

 

DESTINO

 

Nunca he de preguntar si he de serte fiel, señor

y grandeza de lo oscuro,

si he de seguirte hasta que te estrelles

en el vastísimo vientre del universo,

siempre a la hora incierta

en los días pequeños y confiados

cuando danzas el ritual de fiesta pagana

devorando los ciervos temerosos de todos los siglos

y me posees con benevolencia

y me extingues complaciente

en la muerte puntual y exacta

con ese tinte de la noche renacida y luminosa.

 

No me acostumbro a que tu sombra lo inunde todo,

enlute azucenas como castigo para suicidas

o encienda la hoguera terminal que me condena

como un gobierno sin leyes,

no me acomodo a sucumbir a tu espada

y derramar en la huída

los últimos ecos del gris en los ojos.


¿POR QUÉ MUEREN LOS POETAS?   

 

Cuando bebemos ese licor amargo

en medio de espejismos turbios,

percibimos olor a pólvora,

oímos el cargador en la sien humilde

o a esa bestia de alcoholes y sudor bajo la piel,

las frías corrientes derraman la hiel en parajes

donde la luz se agobia,

las pasiones deshabitan su hondo perfume

y las olas se estrellan contra la suciedad trashumante

de los recuerdos.

 

Mientras, en mitad de un jardín endemoniado,

consignas ofrecen el cuello de púrpura

a las arañas danzantes de una lluvia espesa

para el asalto final al corazón.

 

Entonces cuelgan los pies de los áticos,

cae metralla por las venas

y un lodazal de pecados rutilantes

nos cierra los ojos.

Una oscuridad amante queda como herencia.

La belleza sobre la arcilla ingrata de la muerte.

 

Maiakovski, Pavese, ¿por qué mueren los poetas?.

 

 


Tags: FLORENTINO G.GABELA

Publicado por gala2 @ 3:03  | POEMAS
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