José Manuel Sanrodri
http:// poetadelx.blogspot.com
Ha publicado los siguiente libros:
Los Cinco Dedos de la Poesía (2003); Suspiros de una Tinta Joven (2005); El Libro Blanco de los Poetas Frustrados (2007); y para este año está preparando su último poemario titulado La Esfera de Sinmínimo que saldrá en Otoño de (2009).
Otras Publicaciones:
Desde el año 2007 publica, edita, dirige y escribe en la revista de creación literaria e ilustrativa denominada “EL PICUDO BLANCO”.
Poesías y textos en Otras Publicaciones:
Aeda la Ruta del Verbo [Libro Colectivo](2001); Penumbra y Amanecer [Libro Colectivo](2003); Momentos Eternos [Libro Colectivo](2003); Cuentos, Poemas y Relatos desde los Retazos del Alma [Obra de Teatro y Prólogo. Libro de Conchita Rivera Torivio](2007); Desorden Poético y Otros Actos [Poesías Escogidas y relato. Libro de Álvaro Fuentes Rocamora](2007); Cíngulo [Prólogo y poesía. Libro de Antonio Zapata Pérez](2007); Nueva Poesía Hispanoamericana [Vigésima Primera edición de esta antología](2008); Treinta Poéticas [Antología poética](2008); Un Mundo y Aparte [Antología poética versión digital](2008); Antología Irregular en Tonos Blanco y Azul [Antología poética](2008); Disparatemas [Epílogo y poesía. Libro de Ángela Daniela Diez Rivera](2009).
Textos en revistas y periódicos:
Ha cooperado como escritor y fotógrafo en el periódico “EL PUENTE QUE NOS UNE” (Elche,2006); le han publicado Veinticinco poesías en la revista VULTURE (Valencia,2006). Ha escrito artículos y poesías en “AQUÍ LLEGA” (Elche,2007); “NOTICIAS DE ELCHE” (Elche, 2006); “HORIZONTE LIBRE” (Puerto de Santa María, 2007); “BOTELLA DEL NÁUFRAGO” (Valparaíso, 2008).
Y numerosos escritos en Internet de poesías y artículos.
Además ha ganado varios premios literarios locales y provinciales.
ANILLOS DESPUÉS DE UNA BODA
Troncos que amurallan el horizonte solar
en su auténtica magnitud de hiperrealismo,
literalmente los corazones se barajan sin más,
transitando las huesudas torres corpulentas
con el apodo grabado de su idealismo.
Ardientes huecos abruptos sellando el olvido
que se refugia a través de la niebla sin habla
para inyectar en sus dedos tres anillos:
El primero: los recuerdos insaciables del niño,
el segundo: los reproches de luz que se extienden contigo
y el tercer anillo, tuerce uno de tus ojos de cuello
sobre la cúpula de hierro de la catedral del destino.
Rocíame delirante arroz amarillo
y clávame el cuarto anillo, de casada y casado
para esta jaula de mis desnudos grillos.
Ya te hablé cuando éramos viñetas desdibujadas
en barrancos dañados de cicatrices al amanecer,
palabras apócrifas que rebotan en sus edades efervescentes
y si la orfebrería del anillo aprisiona mi dedo
dejaré de ser una piedra que se cruce en un camino
de fábulas acechada por los espejos.
PRIVADA DANZA DE MÚSICA
Unos oídos que se han quedado ciegos
se resignan a escuchar el vértigo vacío de la música,
donde los violines de las chicharras descifran el silencio
y el frágil pentagrama interpreta irrespirables notas
para que dance una muñequita con ojos de goma
que pernota en el interior, de un joyero en madera rota.
Al hervir en el aire la vigilia de una melodía metálica,
los dedos de mis pies se apuntalan en el torpe zapateo
de secas polifonías, no se escucha el vinilo arcaico de burbujas,
y mis piernas, son remplazadas por los resortes de bisagras
de las que cierran y abren en el agua de ese cuerpo mío;
la música rescinde y la polichinela en el último giro se desarma.
PLÁSTICOS USADOS QUE FORRAN
LOS LIBROS DE MIS PIES
Los plásticos usados de mis pies
caminan sobre el azabache desierto
ofreciendo su espíritu a los libros
y a sus tapas de inmóviles esqueletos.
Sus letras se borran en los silencios
escupidos al revés;
y ni tan siquiera, se infiltran
en el huidizo tiempo
de hojas podridas que nadie las lee.
TRAMPOSO JUGO DE INFINITO
No existe el betún cuyo vientre de agua
sea un virus desértico que lo vaya engullendo,
que deje cáscaras de cristales
y cenizas que unten de mantequilla
las verdes hojas de los árboles,
humedeciendo con sus vísceras mojadas
ese secreto que se impregna de larvas,
ese néctar transparente que se desmenuza
en cada porción de vida que surge de la nada.
¡Regresa taciturna a tus orígenes!,
devolviendo tu cabellera de hambre
para que no ametralles con tu borrasca,
a la tierra sintética de arrugadas entrañas
y cuarteadas piedras que se desgarran en su sequedad;
instalando una por una a las sudadas bolsas de té,
bohemios contratos desaparecidos del arrendamiento físico
que no dice que deban de escupir gotas de equilibrios
e inviten a creer que despertará su aroma
en la alfombra aceitunada del suelo;
y llenará pantanos de eyaculado hormigón,
plasma que se dispersa fundido cuando le da la gana
y cuando una gota de su orina incolora
no se malgasta en el descatalogado suelo,
rezan las criaturas de insignificante alma,
proyectan ritos con sus agonizantes gritos
para que las nubes se acoplen y dejen caer
sus colirios milagrosos del cielo.
BARQUITO DE PAPEL ATEZADO
El enigma se derrite en el envase de serpentinas negras,
barco que zozobra en la voracidad de una tormenta
y escupe esmalte tostado coloreando las costas
hundiendo sus huesos de hierro bajo el aliento del mar
y la angustia absurda se balancea bajo las demoledoras olas.
El telediario camufla los rostros del océano,
las algas y moluscos se entristecen
ya que el día se ha impregnado de sombras,
el líquido amniótico barniza las rocas verdes
y las yagas duelen cuando no son tocadas por la aurora.
NUBES DE AGUAVIENTO
Zumban los camuflados confetis
al girar el cielo su tuerca.
El tenderete de andrajosas sombras
ventilan a los astros que cuelgan
de sus cuerdas mechadas sucias y tristes
y la esponja que los rodea
queda estática a las vendas del desquite.
Ebrios hilos emplastados a las lagunas,
enredados en sus descifradas lágrimas
que estrenan sus húmedos vestidos en el suelo
y se los despojan, mientras ven pasar el tiempo.
SE DESHACE TODO
Se deshace la chaqueta de espuma
en las petrificadas persianas de la nada.
Cercenadas polillas sin cabeza
vuelan a los mástiles de tus lágrimas
monasterio de gasolina cruda
vertida en el anuncio de tu espalda.
Se encienden las herméticas palabras
y con ellas se desarma la plata en la luna.
Ya no funciona el interruptor
que conectaba la sepultura de tus mañanas
desorganizando el polvo cuadriculado
del plutonio enriquecido que perfila tu alma.
SOMBRAS QUE SE MUEREN
La incógnita mancha muere
en la prolongación inexacta de su abdomen,
alcanza los sueños invisibles
para nacer, en el túnel de luz
y en la indomable calle
que instala figuras uniformes.
Se cansan tus ejemplos de cielo azul;
las sombras huyen siempre,
cuando las heridas de las nubes
las mezcla y las oscurece.
HUELE MI ALMA
Huele mi alma
a tubería de caña
y a podridas naranjas.
¡Así!, -huele mi alma-
a la asadura de la castaña
y al hojaldre sin nata
cuando la cepillo en la distancia.
Los excesos vaporizan las palabras
y cuando tú me apartas
el vértice de tu cara,
es porque huele mi alma, al frío de montaña
y también, a la fétida agua
que sale por las entrañas de mi garganta.
Desde la terraza de manos libres
percibes la paleta cromática del cielo,
no escuchas que en tu puerta, el cartero
toca tres veces abandonando los cadáveres
de correspondencia que provienen
de los arrecifes insensibles del viento.
Enjuagadas letras sobre tus ojos de tela,
el vidrio de tus párpados perfila el contorno
del tatuado cardenal, caricatura de tu existencia.
El eco de tu voz se incorpora pensativo
a tu sueño lejano y en tus entrañas surgen
profundas suplantaciones de primavera,
para que el agua sea el postre inequívoco de juventud
al que servilmente desempolvas con tu fuerza de luz.
Desde la angustiada imposible caída,
acuden a tus recuerdos de ave
elevándote por el deseo enmascarado del valle
libre de grilletes y bridas,
alcanzando enmudecida
el marco inaccesible de intervalos,
que perforan las entrañas de una calle perdida.
Tags: José Manuel Sanrodri