Jueves, 09 de abril de 2009

 

José Manuel Sanrodri

 

http:// poetadelx.blogspot.com

 

Ha publicado los siguiente libros:

Los Cinco Dedos de la Poesía (2003); Suspiros de una Tinta Joven (2005); El Libro Blanco de los Poetas Frustrados (2007); y para este año está preparando su último poemario titulado La Esfera de Sinmínimo que saldrá en Otoño de (2009).

 

Otras Publicaciones:

Desde el año 2007 publica, edita, dirige y escribe en la revista de creación literaria e ilustrativa denominada EL PICUDO BLANCO”.      

 

Poesías y textos en Otras Publicaciones:

Aeda la Ruta del Verbo [Libro Colectivo](2001);  Penumbra y Amanecer [Libro Colectivo](2003); Momentos Eternos [Libro Colectivo](2003); Cuentos, Poemas y Relatos desde los Retazos del Alma [Obra de Teatro y Prólogo. Libro de Conchita Rivera Torivio](2007); Desorden Poético y Otros Actos [Poesías Escogidas y relato. Libro de Álvaro Fuentes Rocamora](2007); Cíngulo [Prólogo y poesía. Libro de Antonio Zapata Pérez](2007); Nueva Poesía Hispanoamericana [Vigésima Primera edición de esta antología](2008); Treinta Poéticas [Antología poética](2008); Un Mundo y Aparte [Antología poética versión digital](2008); Antología Irregular en Tonos Blanco y Azul [Antología poética](2008); Disparatemas [Epílogo y poesía. Libro de Ángela Daniela Diez Rivera](2009).

 

Textos en revistas y periódicos:

Ha cooperado como escritor y fotógrafo en el periódico “EL PUENTE QUE NOS UNE” (Elche,2006); le han publicado Veinticinco poesías en la revista VULTURE (Valencia,2006). Ha escrito artículos y poesías en  “AQUÍ LLEGA” (Elche,2007); “NOTICIAS DE ELCHE” (Elche, 2006); “HORIZONTE LIBRE” (Puerto de Santa María, 2007); “BOTELLA DEL NÁUFRAGO” (Valparaíso, 2008). 

Y numerosos escritos en Internet de poesías y artículos.           

 

Además ha ganado varios premios literarios locales y provinciales.


 

                          

            ANILLOS DESPUÉS DE UNA BODA

 

Troncos que amurallan el horizonte solar

en su auténtica magnitud de hiperrealismo,

literalmente los corazones se barajan sin más,

transitando las huesudas torres corpulentas

con el apodo grabado de su idealismo.

 

Ardientes huecos abruptos sellando el olvido

que se refugia a través de la niebla sin habla

para inyectar en sus dedos tres anillos:

El primero: los recuerdos insaciables del niño,

el segundo: los reproches de luz que se extienden contigo

y el tercer anillo, tuerce uno de tus ojos de cuello

sobre la cúpula de hierro de la catedral del destino.

Rocíame delirante arroz amarillo

y clávame el cuarto anillo, de casada y casado

para esta jaula de mis desnudos grillos.

 

Ya te hablé cuando éramos viñetas desdibujadas

en barrancos dañados de cicatrices al amanecer,

palabras apócrifas que rebotan en sus edades efervescentes

y si la orfebrería del anillo aprisiona mi dedo

dejaré de ser una piedra que se cruce en un camino

de fábulas acechada por los espejos.
        

 PRIVADA DANZA DE MÚSICA

 

Unos oídos que se han quedado ciegos

se resignan a escuchar el vértigo vacío de la música,

donde los violines de las chicharras descifran el silencio

y el frágil pentagrama interpreta irrespirables notas

para que dance una muñequita con ojos de goma

que pernota en el interior, de un joyero en madera rota.

 

Al hervir en el aire la vigilia de una melodía metálica,

los dedos de mis pies se apuntalan en el torpe zapateo 

de secas polifonías, no se escucha el vinilo arcaico de burbujas,

y mis piernas, son remplazadas por los resortes de bisagras

de las que cierran y abren en el agua de ese cuerpo mío;

la música rescinde y la polichinela en el último giro se desarma.

         

           


 

 

 

PLÁSTICOS USADOS QUE FORRAN

         LOS LIBROS DE MIS PIES

 

Los plásticos usados de mis pies

caminan sobre el azabache desierto

ofreciendo su espíritu a los libros

y a sus tapas de inmóviles esqueletos.

Sus letras se borran en los silencios

escupidos al revés;

y ni tan siquiera, se infiltran

en el huidizo tiempo

de hojas podridas que nadie las lee.

    


 

 

TRAMPOSO JUGO DE INFINITO

 

No existe el betún cuyo vientre de agua

sea un virus desértico que lo vaya engullendo,

que deje cáscaras de cristales

y cenizas que unten de mantequilla

las verdes hojas de los árboles,

humedeciendo con sus vísceras mojadas

ese secreto que se impregna de larvas,

ese néctar transparente que se desmenuza

en cada porción de vida que surge de la nada.

 

¡Regresa taciturna a tus orígenes!,

devolviendo tu cabellera de hambre

para que no ametralles con tu borrasca,

a la tierra sintética de arrugadas entrañas

y cuarteadas piedras que se desgarran en su sequedad;

instalando una por una a las sudadas bolsas de té,

bohemios contratos desaparecidos del arrendamiento físico

que no dice que deban de escupir gotas de equilibrios

e inviten a creer que despertará su aroma

en la alfombra aceitunada del suelo;

y llenará pantanos de eyaculado hormigón,

plasma que se dispersa fundido cuando le da la gana

y cuando una gota de su orina incolora

no se malgasta en el descatalogado suelo,

rezan las criaturas de insignificante alma,

proyectan ritos con sus agonizantes gritos

para que las nubes se acoplen y dejen caer

sus colirios milagrosos del cielo.

 

       


 

 

 

 BARQUITO DE PAPEL ATEZADO

 

El enigma se derrite en el envase de serpentinas negras,

barco que zozobra en la voracidad de una tormenta

y escupe esmalte tostado coloreando las costas

hundiendo sus huesos de hierro bajo el aliento del mar

y la angustia absurda se balancea bajo las demoledoras olas.

 

El telediario camufla los rostros del océano,

las algas y moluscos se entristecen

ya que el día se ha impregnado de sombras,

el líquido amniótico barniza las rocas verdes

y las yagas duelen cuando no son tocadas por la aurora.

 


 

 

 

   NUBES DE AGUAVIENTO

 

Zumban los camuflados confetis

al girar el cielo su tuerca.

El tenderete de andrajosas sombras

ventilan a los astros que cuelgan

de sus cuerdas mechadas sucias y tristes

y la esponja que los rodea

queda estática a las vendas del desquite.

Ebrios hilos emplastados a las lagunas,

enredados en sus descifradas lágrimas

que estrenan sus húmedos vestidos en el suelo

y se los despojan, mientras ven pasar el tiempo.


              

 

 

 SE DESHACE TODO

 

Se deshace la chaqueta de espuma

en las petrificadas persianas de la nada.

Cercenadas polillas sin cabeza

vuelan a los mástiles de tus lágrimas

monasterio de gasolina cruda

vertida en el anuncio de tu espalda.

Se encienden las herméticas palabras

y con ellas se desarma la plata en la luna.

Ya no funciona el interruptor

que conectaba la sepultura de tus mañanas

desorganizando el polvo cuadriculado

del plutonio enriquecido que perfila tu alma.

 


 

 

 

     SOMBRAS QUE SE MUEREN

 

La incógnita mancha muere

en la prolongación inexacta de su abdomen,

alcanza los sueños invisibles  

para nacer, en el túnel de luz

y en la indomable calle

que instala figuras uniformes.

Se cansan tus ejemplos de cielo azul;

las sombras huyen siempre,

cuando las heridas de las nubes

las mezcla y las oscurece.


       

      

 

                           HUELE MI ALMA

 

Huele mi alma

a tubería de caña

y a podridas naranjas.

¡Así!, -huele mi alma-

a la asadura de la castaña

y al hojaldre sin nata

cuando la cepillo en la distancia.

Los excesos vaporizan las palabras

y cuando tú me apartas

el vértice de tu cara,

es porque huele mi alma, al frío de montaña

y también, a la fétida agua

que sale por las entrañas de mi garganta.

 

 

 

   


             
                           LONGEVA LUZ
       DE RIMA REJUVENECIDA

 

Desde la terraza de manos libres

percibes la paleta cromática del cielo,   

no escuchas que en tu puerta, el cartero

toca tres veces  abandonando los cadáveres

de correspondencia que provienen

de los arrecifes insensibles del viento.

Enjuagadas letras sobre tus ojos de tela,

el vidrio de tus párpados perfila el contorno

del tatuado cardenal, caricatura de tu existencia.

 

El eco de tu voz se incorpora pensativo

a tu sueño lejano y en tus entrañas surgen

profundas suplantaciones de primavera,

para que el agua sea el postre inequívoco de juventud

al que servilmente desempolvas con tu fuerza de luz.

 

Desde la angustiada imposible caída,

acuden a tus recuerdos de ave

elevándote por el deseo enmascarado del valle

libre de grilletes y bridas,

alcanzando enmudecida

el marco inaccesible de intervalos,

que perforan las entrañas de una calle perdida.

 


 

 

  DESFLORADA SO

Tags: José Manuel Sanrodri

Publicado por gala2 @ 3:20  | POEMAS
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Alicia
Mi?rcoles, 22 de abril de 2009 | 18:34
Y la ?ltima poesia que dice desflorada so de que va?
Por cierto muy buenas las poes?as de este autor que no conocia...