Primero la voz
En el cuello siento tus piernas, quédate, me dices, tu nuca doblada
y mis dedos que la recoge como un pájaro cojo que salta,
columpiamos los miembros al compás del quejido, gemido de la
garganta honda, tuya,
como esto que sostengo y que brilla por su ojo parado, morado,
redondo,
como mi cabeza que oscila y no te encuentra, mareada, besando,
subiendo, entrando,
te das cuenta? puedes venir, me dices, mirando como con una
manzana en la boca,
como si entonaras una flauta, tus labios cubriéndola, así, y poco a
poco,
voy brotando de tintes rosados y te invito a que comas, común y bello,
y dices que se prolonga, pues aceptas que yo vaya, termine y acabe,
importa?
y después entonces comienza a caer una quietud amontonada
de sábanas y almohadas y yo apuntalado, te oigo, demasiado tarde,
por hoy, quédate, me dices,
y me sigues tirando y estirando, jalando y alargando, amasando, con tus
manos.
Fábulas ocultas, Ediciones Lar, "Literatura Americana Reunida", Concepción, Chile, 2006.
Tags: Oliver Welden