Mi?rcoles, 25 de marzo de 2009

 

 

 

EL TIEMPO Y LA ETERNIDAD

 

Estoy cansado de ser alguien parecido a sí mismo cada día,

de ser ese destello de sol en mis ojos cuando el agua desnuda

un cuerpo que deseo, de ser esa gaviota

que planea en el ciclo de mi mano y un instante después,

cuando la cierro,

desaparece,

                                            cansado de ser tiempo en vez de fruta,

de ser espacio en vez de luz -o ni siquiera luz: un soplo que vacíe,

un vendaval inmóvil que me borre del todo-,

cansado de ser alguien parecido a las cosas que contempla y a los cuerpos

               que abraza

pero distinto de las cosas y los cuerpos, incluido su cuerpo,

ese animal extraño y acezante que persigue mi rastro más allá de la muerte.

 

Si supiera dormirme en las manos del tiempo, como duermen durazanos

              y granadas,

en vez de suplantarle, de intentar ser yo mismo el tiempo,

lo que mirara y abrazara ya no serían cosas, ya no serían cuerpos:

estaría mirando y abrazando mi propia eternidad.

 

 

 

 cuarderno nº 140 del Aula de Literatura José Cadalso, San Roque, Cádiz, noviembre 2008.


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Tags: Jesús Aguado

Publicado por gala2 @ 4:51  | POEMAS
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