Lunes, 23 de marzo de 2009

 

AHORA QUE RECUERDO

 

Basta admitir

que estos ojos, nuestros ojos, son los ojos de las nubes.

JUAN GÓMEZ MACÍAS

 

 

Puedo verlos ahora,

frágiles, eternos ojos

que todo lo han visto inútilmente.

 

A veces las nubes se tornan grises,

ocres y violetas, se exhiben como cuencos,

botellas, cofres, cicutas, cuencas ciegas

donde la melancolía contempla con ojos de niño.

 

Sucede también en las nubes inmaculadas,

en los cielos celestes de los días soleados.

Como esta tarde, cuando vi a los viejos

descansando plácidamente al sol

en los bancos de aquella plaza.

 

Viven solos, o muy solos

puede percibirse la ceniza

que bulle en su sangre.

 

Los viejos caminan despacio

porque saben que todo conduce a la muerte.

Se conforman con no ser felices, sin embargo.

 

Y parecen decirnos, desde los bancos

que la historia ha cincelado para ellos:  

ahí está el futuro que es vuestro.

 

En los bancos de una plaza,

ahí donde aún persiste un primer amor

que como en una caracola, clama y revive.

 

Los viejos viven solos, al borde del olvido.

En la noche, los grillos dan voz a su silencio.

 

 

 del cuarderno nº 141 del Aula de Literatura José Cadalso, San Roque, Cádiz, diciembre de 2008.

portal de poesía

 


Tags: Rubén Pérez Trujillano

Publicado por gala2 @ 6:46  | POEMAS
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