1999-2009. Al recuerdo de Ernestina
1905. Diez de julio. Oráculo.
Primeras lecturas:
chaise-longue del salón
en el angulo oscuro de la biblioteca.
Ahora, en silencio, la voz
del viento entona un cántico inútil
a las puertas de la guerra:
Bombas y sirenas para un exilio enamorado
en otras tierras. Otras gentes, otro espacio
para amar en la distancia y presenciar
el último adiós de aquella hazaña:
mil novecientos cincuenta y siete.
Lejos de España:
correspondencia cerrada - cárcel de los sentidos-
datada en México con el nombre
que me diste por remite.
Recuerdos de mares surcados hace tiempo:
Primer exilio en propia tierra,
última morada en la que huyeron todas las islas:
27 de marzo de mil novecientos noventa y nueve:
una fecha más en el calendario: último exilio.
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