Jueves, 05 de marzo de 2009


La empinada cuesta

Estoy subiendo la empinada cuesta

en este otoño desolado.

Por las grietas de las piedras milenarias

asoman hierbajos ya secos.

Las zarzas del camino muestran restos, de frutos

ya momificados.

La casa ya casi derruida,

tiene el cerrojo de su puerta echado;

y las campanas del reloj de la torre

recuerdan, que la vida no espera.

El viento levanta las hojas del suelo

y su sonido aterra,

a las palomas que en desbandada huyen.

Estoy subiendo la empinada cuesta en este otoño sola,

sin sol y con nubes. 


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Tags: MILAGROS MORALES

Publicado por gala2 @ 4:36  | POEMAS
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