Domingo, 15 de febrero de 2009

 

El fuego, el fuego,

enciende las pupilas

el viejo fuego.

 

 

Afina el pulso.

La piel del cuerpo es hueso

en su delirio.

 

 

Quietud de tarde...

Las lagartijas se aman

en la penumbra.

 

 

El calor de un

cuerpo amado,

es ya sosiego.

        

         (Cercanía)

 

La arena, en fuga,

desliza

retumba

reposa

en el fondo del tiempo.

                                  

            (Reloj-arena)


Del libro Esporas. Haikus y otros poemas, Madrid, Devenir, 2008.

 

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Tags: Manuel Junco de la Torre

Publicado por gala2 @ 4:34  | POEMAS
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