Domingo, 04 de enero de 2009

 

La última esperanza.

 

Se besarán,

serán arrebatados

por el leve peso del espasmo

de una ceguera lúcida.

 

Se olvidarán

del pasar de la gente,

los ruidos y la noche.

 

Pasearan su amor por la aceras

rozando las esquinas.

Crearán santuarios indelebles

porque, donde un hombre

y una mujer se aman

bendito es el sitio para siempre.

 

Dejarán pasar el último tranvía

ajenos al tiempo y a la lluvia

que bautiza las palabras nuevas

que estrenan ese día.

Se agarrarán la mano

como se ase la hiedra a los muros olvidados

y vivirán la gloria

de un dios alado que pasa y los saluda.

 

Sedentaran los bancos angostos de los parques

recónditos.

Se mirarán de frente y, asustados,

no entenderán el temblor con que amanecen.

 

Sembrarán de hierba y sombra los arriates

preñados de lirios amarillos escondidos.

 

Sementarán la tarde y sus premuras

con urgentes llamadas a las lunas

que, fulgentes, les circundan.

 

(Miro a través de mi ventana

e izo una bandera que saluda

la llegada de los clamores nuevos).

 

Llenarán de esplendor su primavera

mientras yo siento que mi otoño, macilento,

se revuelve en su sima y reverdece.

 

Se besarán,

serán amigos de ríos de mares y de brisas.

Poseerán la tierra

y los dioses

inclinarán sumisos la cabeza

ante un sueño

de nuevo amor que crece y los destrona. 

Que los astros o los dioses os colmen de bienaventuranzas.

Zorinak, Bon Nadal, Auguri, Felicidades.

Pili y Octavio.

 


Tags: OCTAVIO FERNÁNDEZ

Publicado por gala2 @ 4:39  | POEMAS
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