Jueves, 08 de enero de 2009

 

DORMILONES, ¿VAGOS?  MADRUGADORES, ¿ACTIVOS?

PUES… NO

 

A veces es entretenido reflexionar sobre algunos de los muchos tópicos que hay en esta vida. Digo entretenido, sí, para mí es entretenido, a veces hasta muy divertido, pues te das cuenta de lo contradictorios que son algunos de ellos. Otros como el que hoy me lleva a la reflexión me enfurecen… Bueno y ¿por qué me enfurece? Pues no lo sé, la verdad es que no es para tanto.

Se suele escuchar, (diferencia entre escuchar: prestar atención a lo que se oye, y oír: percibir los sonidos) “fulanita - fulanito”, ¡qué activos! Siempre se levantan temprano, tengan o no necesidad de hacerlo… ¡uf! “menganito - menganita” no sé, no sé… Todo porque a lo mejor se levantan a las nueve o diez de la mañana, no digo más tarde, y además, cuando son días en que no se tiene necesidad de hacerlo antes.

En mi entorno, hay personas que a las diez de la noche empiezan a “caer” y pasadas las once “caen”. Entiendo por “caer” que se les empiezan a entornar los ojos, van poco a poco desconectando de todo lo que les rodea, aunque ellos digan que se están enterando de lo que allí se está hablando… De pronto, ¡paf! la cabezada y al ratito dormidos. ¿Dormilones? No, ¡qué va!, porque antes de las siete de la mañana, están tan “frescos como una rosa”, un clavel o yo que sé… La verdad, es que no sé por qué se dice siempre está frase de “está más fresco o fresca que una rosa”, para explicar que una persona está espabilada. Puede haber otros muchos ejemplos para explicar esto, de todas formas, lo que decía, son frases que están ahí y a eso voy.

Conozco a otras personas, algunas cercanas, otras más lejanas, y hasta yo misma, que a las diez, doce, etc, de la noche… estamos o solemos estar, como la famosa “rosa fresca”, pero… ¡ay Dios mío!, a las siete de la mañana, estamos hechas un “trapito”, que también, no sé por qué como un trapito, pero se suele decir así. ¿Dormilonas? No.

Lo que pasa es que cada persona tenemos unos biorritmos distintos. Unos necesitamos más horas de sueño que otros. Los biorritmos de algunos se ponen a trabajar enseguida, oyen el despertador y ¡hala! Fuera de la cama inmediatamente, porque no aguantan más en ella, y a empezar el día. Unos trabajando de verdad y otros pasando el rato.

Los biorritmos de otras personas son más lentos, suena el despertador… y ¡hala! a empezar el día arrastrando tu cuerpo durante bastante tiempo, a pesar de ducha, baño o el “cafelito” que te has tenido que tomar rápidamente, para ver si te ayuda a despertar más deprisita, y ni por esas aceleras, nada, pasito a pasito hasta que pasa por lo menos una horita o así…

Estoy segura, (diré casi segura) que no es cuestión de costumbre, pues, por ejemplo, los que se levantan  o nos levantamos todos los días,  por necesidad claro, a las siete de la mañana, el día que no lo tienes que hacer, aunque lleves meses o años haciéndolo, te quedas en la cama un ratito, ratazo, o el tiempo que sea, más. Y que gustirrinín… cómo te lo agradece el cuerpo.

Refranes: “A quién madruga Dios le ayuda”. Contra-refrán: “uno que madrugó, la cartera perdió, quien más tarde se levantó, la cartera encontró”. “No por mucho madrugar amanece más temprano”, etc.

De todas formas, creo que hay que reconocer, que pertenezcas a un grupo u otro, hay cosas que merecen la pena hacer aunque te cuesten un esfuerzo tremendo y vayas con tu cuerpecito serrano a cuestas o arrastrando.

Pues sí. Merece la pena, por ejemplo, levantarte tempranísimo para ver amanecer desde el puerto de Hondarribia. Llegar aún de noche y mientras escuchas el rumor de las olas, ver cómo va clareando el día, ver las primeras luces que aparecen por los montes de Navarra. Poco a poco se va iluminando la Bahía de Txingudi y aparecen con toda claridad los barcos allí anclados. Si no hay bruma, extiendes la vista y ves todo ese precioso paisaje, las Gemelas, la playa de Ondarraitz, Irún y Hondarribia, y al fondo Jaizkibel y el Santuario de Guadalupe.

 

 

También merece la pena, por lo acogedor, entrañable y maravilloso que es, a las tantas de la noche, una buena tertulia, poca luz, luces indirectas, buena música y mejor compañía, una copita o simplemente agua pura y cristalina… Pero tertulia y compañía, eso sí imprescindible. (Reflexiono: hay silencios entre dos, maravillosos… ¡ah! Pero otros … odiosos). Si esto mismo en vez de en el cuarto de estar de casa, es en el paseo Butrón de Hondarribia, buena noche, y encima con luna llena ¡qué delicia! Hay infinidad de sitios maravillosos para poder disfrutar de estas cosas. Ya sé que no todo el mundo piensa igual, pero me parece que la noche es más apropiada para las tertulias, confidencias, intimidad… que la mañana… hay demasiada luz.

Sigo reflexionando sobre estas frases referentes a dormir o al sueño. “Dormir es morir un poco”. “Mientras duermes no vives”. Y ¿el que sueña? Y ¿el que encima se acuerda casi siempre de los sueños que ha tenido?

Saco conclusión de estas frases que escucho bastante a menudo. “Mientras duermes no vives”, ¿cómo que no? y si encima sueñas… Pues fíjate que ventaja, vives doblemente. Tu vida normal, diaria, y la de tus sueños. Y no me refiero a los sueños de soñar despierto, que eso es otra cosa, sino a los sueños de soñar mientras duermes. A veces, suelen ser la prolongación de los pensamientos que hayas tenido antes de dormir. Por eso hay que procurar tenerlos buenos, aunque en ocasiones suele ser difícil esto. Hay quien dice que al acostarte y dormir hay que dejar las preocupaciones en la mesilla de noche, pero ¿cómo se hace? Yo no lo sé…

Sigo con los sueños, pues sí, son vida. A lo mejor no te acuerdas de lo que has soñado, pero si te despiertas bien, con buen humor, relajado, seguro que has tenido un bonito sueño. Si tienes mal humor sin saber porqué, al despertar (a parte de por que suena el despertador, claro) y te sientes sin ganas de nada, seguro que el sueño no era de tu agrado.

Ahora, que cuando es bueno y encima lo recuerdas, ¡qué gusto da!, ¡qué experiencias has vivido!, y encima tranquilito en la cama. A veces en vez de soñar con amores maravillosos, viajes fenomenales, etc, sueñas con subir a un monte o subir y bajar escaleras y, aunque te lo pases bien, ¡jo!, qué agujetas a la mañana al levantarte. Lo peor es cuando te despiertas a mitad de un sueño que te gusta y te quedas sin averiguar el final ¡qué rabia!, ¡qué esfuerzo para volver a dormir e intentar recuperarlo!… El otro día me decía una amiga que ella lo suele conseguir, ¡qué suerte!… Yo desde luego nunca lo he conseguido.

Y si tu sueño es una pesadilla, ¿cómo te va a gustar soñar, y menos recordar este sueño? Pues sí, ¿por qué no? Todos son experiencias y en nuestra propia vida, en la de cada uno de nosotros mismos, hay vivencias que han sido unas auténticas pesadillas y bueno pues ahí están y han estado. Eso mismo nos va marcando y haciéndonos como somos. Dicen que a veces las pesadillas, suelen ser por las grandes cenas. Sin embargo, siempre recuerdo como una persona muy querida nuestra, nos solía contar los viajes que hacía en sueños. Decía que tenía estos sueños cuando cenaba mucho y se encontraba pesada. No sé si es lógico o no… pero las historias de estos viajes eran preciosas.

…Y reflexionando, reflexionando, me he ido de dormilones, no dormilones, activos, vagos, a los sueños. En realidad hay relación entre ello. Pero vuelvo al título de este relato. “dormilones, ¿vagos? madrugadores, ¿activos? pues… no”. Seguro que hay vagos y activos en los dos “bandos” y no está mal a veces ser un poco vago, sin pasarse. Vaguear oyendo música y leyendo un buen libro, tampoco está nada mal. Entendiendo por “buen libro” el que te gusta a ti o te venga bien en ese momento determinado.

Y tampoco está mal ser activo sin pasarse, claro. Te pasas y ya no eres capaz de parar, y entre otras cosas, la verdad es que sueles volver locos a los de tu alrededor.

Concluyendo. No hace falta ser dormilón para ser vago, ni madrugador para ser activo.

 

 


Tags: guadalupe serrano

Publicado por gala2 @ 3:56  | RELATANDO
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Comentarios
Publicado por Cigarra
Mi?rcoles, 08 de abril de 2009 | 10:17
Hola Guadalupe: soy Josefina, ya hemos charlado sobre Fuenterrab?a. Estoy encantada de haberte encontrado en este espacio. Sobre esto de madrugar o no, hay quien clasifica a las personas como "alondras" o "buhos". Yo soy claramente un "buho", me parece que como tu. Por m?s que haya estado madrugando toda la vida, el despertador me sigue pareciendo un enemigo, y en cuanto puedo quedarme en la cama hasta las 10, o incluso m?s tarde, lo hago. Pero en cambio por las noches ?como me cunde la vida! es cuando leo, coso, charlo, y hago todo lo que se puede hacer sin despertar a mi marido, que es una "alondra" de las que a las 11 de la noche hincan el pico, y a las 7 de la ma?ana est?n gorjeando. ?Qu? le vamos a hacer! Mis hijas dicen que los matrimonios tienen que "sumar diez" esto es, ser complementarios en todos los aspectos de la vida. Debe ser verdad. Un saludo