Jueves, 18 de diciembre de 2008

 

ESOS DESAYUNOS DE INVIERNO

 

¡Qué ricas saben las tostaditas calentitas con mantequilla y un buen café con leche, sobre todo las mañanas de mucho frío!

 

Bueno, pues a nosotros en Navidades, y no porque sea una cosa típica de esta época del año, sino porque son vacaciones, desayunamos más despacito y hace frío (y esto tiene que ser con mucho frío, más que nada por las calorías que tiene), lo que más nos apetece son unas buenas rebanadas  de pan tostadito con manteca “colorá”. No, no es típico de Navidad, ni tampoco de aquí; es de mi tierra, de Extremadura. Lo que pasa es que como aquí hace más frío, pues “pegan” mucho y lo tomamos muy a gustito.

 

Hay un problema: aquí no hay manteca colorada; bueno, pues se hace. Antes, en Extremadura,  se tomaba a partir de Noviembre; que es cuando empiezan a hacerse todas las matanzas. Pero ahora se ha puesto de moda y la puedes tomar en cualquier época del año, es el desayuno típico en todos los bares de Badajoz.

 

Es curioso: hay comidas que son típicas de un sitio determinado y que, si encuentras la materia prima, puedes hacerlas, degustarlas y disfrutarlas en cualquier otro lugar en cualquiera época; otras, que no. Acostumbrada a tomar bastante a menudo gazpacho muy fresquito,  durante el verano de 40º o más de Badajoz,  aquí no me seduce nada hacerlo;  ni siquiera, los días de más calor. Sin embargo (ya lo voy a decir en “castúo” y todo), “la rebaná de pan con manteca colorá” sí me apetece aquí, y más en invierno.

 

¡Qué desayunos!. Primero, levantarse; ni demasiado tarde ni demasiado temprano, y por supuesto sin prisas. Después ir a por el pan, asomarse un poquito a coger la brisita del mar y a casa, a desayunar . Me gusta volver a casa con un poco de frío y calentarme con el olorcito del café y el pan tostado. A continuación, el desayuno con la manteca “colorá”. Su receta es muy sencilla; voy a poner poca cantidad en los ingredientes, no vaya a hacer alguien la prueba, no le guste y ¡fíjate qué faena!... Mejor poco; que gusta..., pues se repite y ya cada uno pone su toque especial:

 

RECETA

          ½ kilo de manteca de cerdo blanca.

          ¼ hígado de ternera.

          2 cucharadas soperas de pimentón dulce.

          2 dientes de ajo.

          Ralladura de una naranja y un poquito de sal.

 

Se funde la manteca en un perol o sartén honda. Cuando esté fundida y caliente, se le añade el hígado en pedazos pequeños (que habrá estado previamente en adobo, con los ajos machados, la sal, la ralladura de naranja y el pimentón, durante dos horas aproximadamente). Una vez frito todo esto, sin que se dore demasiado,   y antes de que se enfríe, se pasa por el pasapuré o batidora. Queda más rico por el pasapuré, pero cuesta más trabajo. Inmediatamente se vierte en una cazuela de barro, se deja enfriar, y cuando se enfríe (o solidifique) ya está preparado para comer. Suele quedar una capa colorada arriba y la “zurrapita” (que es el hígado frito y triturado) debajo.

                                                          

 

¿Cómo se toma? De la siguiente forma: se coge el pan tostado y se unta con la manteca.  Tiene que estar el pan muy calentito para que se deshaga un poco la manteca y se note más la “zurrapita”. Está riquísimo así. También se puede tomar de aperitivo o entremés, porque es una especie de paté.

 

Después de estos desayunos hay que salir a pasear. Se coge el camino de Guadalupe, por el Calvario, y ¡hala!, despacito, despacito, quemando calorías... hasta arriba. Una vez allí, a descansar mirando lo precioso que se ve Fuenterrabía, sobre todo los días de bruma.  Cuando sucede esto,  me gusta esperar para ver cómo, poco a poco, se va despejando la niebla y poder ir  disfrutando de este precioso espectáculo.

 

 

Pero como una ya no está  para tanto “trote”, me parece que tampoco está mal hacer el “ejercicio” de coger el coche para llegar arriba, incluso hasta el Parador de Jaizkibel. Allí pasear un poquito por  los alrededores, respirar aire puro desde lo alto del torreón, después bajar y completar el ejercicio; intentando aparcar el coche un domingo, por La Marina de Fuenterrabía.  Lo que tampoco está nada mal, para seguir quemando calorías y perder la paciencia.

 

Es gracioso: en Badajoz, la gente que conocía nuestra “mezcla” (madre vasca, padre extremeño) nos preguntaba ¿cómo se cocina en vuestra casa?. Les decíamos: Muchos platos al estilo vasco, por ser la parte vasca la cocinera; otros a lo extremeño. Y luego, a veces, estilo vasco con aire extremeño y extremeño con aire vasco. También dependía mucho de la materia prima, como pasa casi siempre.

 

Los que hemos vivido estas circunstancias creo que tenemos suerte, porque hemos conocido unos inventos muy ricos en la forma de guisar. De todas formas cuando tu vida está, o ha estado, en dos partes, si estás en una sueles a veces desear algún caprichito de la otra y viceversa. Por ejemplo: en Badajoz, ¡lo que nos acordábamos del queso de Idiazabal y la txistorra...!  Estás aquí, en Fuenterrabía, y echas de menos la morcilla patatera (consta de patata cocida, ciudadosamente triturada, gordo de cerdo y cebolla, pizca de sal, pizquina de orégano y comino),  las Tortas de Castuera (un tipo de queso extremeño), etc. ... La verdad es que no hay quien nos entienda: siempre queremos lo contrario de lo que tenemos en un momento dado.

 

Estoy aquí muy distraída, con estos pensamientos y, ¡Dios mío!, no me doy cuenta de lo que me viene encima, como en casa se enteren de que estoy escribiendo sobre la manteca colorada. ¡Me van a matar!. Pues todos los días me están “dando la lata” para que la haga, que ya hace frío ... Y yo haciéndome la remolona... ¡La voy a tener que hacer...!

 

¡Ah! ¡Felices desayunos!

                                                                                                                      LUPE

 


Tags: GUADALUPE SERRANO

Publicado por gala2 @ 12:56  | RELATANDO
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