Mi?rcoles, 03 de diciembre de 2008

 

“MUJERES EN LÁGRIMAS”

 

                         A Teresa Arbex, por mujer y por poeta

                   A las mujeres de mi familia

 

                                   Dios es mujer... y poeta”

 

                            I

 

Digo, dicen, que dios es mujer

e hizo a la mujer a su imagen y semejanza...

                                              

                                               criatura, madre del creador

 

Dicen que la hizo mujer, madre y creadora

diosa-mujer,

creadora y cómplice,

por madre y por mujer

dueña de la  vida, de la vida y del amor

amorosa cómplice, creadora y tierna

hinche su vientre y rehace el mundo cada día;

 

la vida, ávida, vive en su seno,

crea el mundo cada amanecer

al despertar,

nace y renace el mundo y es mujer la creadora,

el mundo es mujer y la tierra es madre

vive y respira por la herida,

herida y puerta abierta,

abierta a la vida, al dolor y a la muerte

__ herida de muerte está su vida __

porque vive en sombras,

apacienta en sombras

en sombras y en silencio,

ella es la dueña del silencio,

                           

                            II               

                                               dueña de la palabra y en silencio

 

y sin embargo

la mujer es silencio

pero la dueña y señora de la palabra:

ella es la palabra y la palabra es creadora,

porque en principio fue la palabra y la palabra se hizo carne

la mujer-palabra

en lo oscuro y en silencio

su voz suena suave y sensitiva

mece los sueños

esa herencia le dejaron, la vida en segundo plano, tras la verja, tras el cancel, tras el velo, tras el hijab, el burka y los cerrojos,

aherrojada y arrojada al mundo como esclava,

vendida, entregada, atada al hombre, a los hijos, a los viejos, a la tribu,

postergada, limitada al escaño, al escabel, al fuego y la ceniza del hogar, a la estera, a la alfombra, al gineceo

atada al ritmo del hogar, al ciclo de cosechas,

al ritmo cereal de los panes y del barro,

al ciclo animal de las nacencias,

a la leche y a la carne, al amasado del pan

atada a la tarea, a la rueca, al huso y la devanadera,

atada al bastidor, a la máquina de coser, a la plancha y los fogones…

                           

                            III    

                                               esclava de todos, dueña de nada

 

la dueña del silencio y de las sombras entrevé la luz  filtrada en los visillos,

las sombras de la tarde tras las rejas,

tiene su lugar marcado desde siempre,

marcado en el nombre

marcado en el cerebro,

marcado a hierro y fuego en su piel de cobre

en su huesos y en sus piernas deformadas

en la oscura cuenca de los ojos, en la fatiga infinita de sus manos,

en el fruto estéril de sus labios,

en el cuenco exhausto de su vientre,

y también en el íntimo cerco del amor,

esclava y reina

__y las fronteras de su reino no superan los muros del hogar__,

reina y señora  y su reino acaba

en el dintel de la puerta, en el círculo de cenizas  del fogón,

en el altar de los penates y los lares,

en la alquimia de alimentos y remedios,

en las huellas del pasado y las venas abiertas del futuro,

en la memoria de los cuentos de la tribu,

en lo oscuro de la iglesia y del teatro…

 

                                      IV

                  

                            mujer,  un paso por detrás

                                     

no tiene su lugar en las calles y las plazas,

__un paso por detrás del hombre__

toma su lugar en el mercado—un paso por detrás del hambre,

en la segunda fila__

tras el hombre que vive en la libertad del ágora, que marca las distancias en el templo, que juzga y que enseña, que preside, que guerrea, que premia y que castiga __

y sin embargo…

ella pone los primeros balbuceos en los niños,

y mece los sueños y muñe los cuentos

y canta y cuenta

y en ella nace la lengua cada día

ritma el movimiento con la música

se hace canción y nana y grito de alegría

grita, ulula, gime y ahoga su grito en sombras y en silencio

porque, cuando todos han comido, ella come

cuando todos duermen, ella vela,

cuando todos ríen, cuando mueren, ella llora,

cuando celebran, retorna a la faena

cuando muere,

entonces y sólo entonces...  descansa,

                                     

                                      V

                                               mujer,  eje y sombra

 

lleva, trae, carga, portea, levanta, empuja, iza, acarrea,

sacos de arroz, de trigo y de maíz,

haces de leña, cargas de adobe, cubos de agua, recuas de hijos, rebaños de animales…

trota tras de la acémila y del marido, y de los hijos y los viejos

y no ceja en su afán un día y otro día,

sólo  señala los cambios de luna y de estaciones

con sudor y sangre

sólo señala los cambios de la edad con leves telas, con ropa oscura,

con cantilena fúnebre

con adornos de luz,

con cuentas de colores

                                     

                                     

                                      VI

                           

                                      mujer de sombra y sueño

 

también sueña

y a veces lee y escribe a veces

lee los cuentos de sus hijos, rastrea el saber misterioso en los cuadernos

__ nunca fue a la escuela__

lee y también escribe,

escribe cartas, tímidamente escribe

y lee también a hurtadillas otras cartas

y a veces llora sobre las líneas

y quema  y destruye los papeles, después de aprenderse unas frases de memoria, guarda las líneas para siempre en su regazo

y también las borra,

la mujer-memoria nunca olvida, pero borra,

borra sobre su historia, borra sobre los días, borra sobre las horas…

la mujer-lágrima

llora sobre la carne y sobre la sangre

amamanta la carne y la sangre de sus hijos

y no tiene lágrimas para ella

también ama sin esperar demasiada recompensa

 

                                      VII

                                               mujer en lágrimas

y llora y teme

teme por la vida y por la sangre, por el llanto de los hijos, por la tristeza y el dolor ajenos, __ella misma siempre enajenada__

y alienta toda esperanza,

espera y teme

la llegada del día, de la hora fatal

de la sangre lunar

de la muerte en vida, asombrada,

de la gravidez del vientre, del peso de los días

y del dolor renovado de los partos

del fruto de la entraña

de la muerte en la muerte de sus hijos

y siempre espera

la mujer-esperanza espera

el anuncio de la noche, la llegada de las barcas,

el regreso del combate

el fin del día,

la paz y el silencio del lecho…


                                     
y VIII

                                               mujer de perdón y de esperanza

 

espera siempre y a veces contra toda esperanza

y ama siempre

a pesar del odio,

a pesar del silencio opaco, de la indiferencia, de los golpes,

de la dentellada del hambre

del  sudor del frío, del miedo que aterroriza las entrañas

atada al dolor y a la vida

al dolor y al renacer eterno,

                   la mujer-poeta vive y sueña.

                                              

 

                                                      

                            Zaragoza,  noviembre de 2008

 


Tags: MARIANO IBEAS

Publicado por gala2 @ 21:46  | POEMAS
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Comentarios
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S?bado, 06 de diciembre de 2008 | 19:17
Gracias, ?ngela por la publicaci?n del texto.
Un abrazo
Mariano Ibeas