MERCADO
La calle te vulnera, el ojo
es golpe, imprevisión,
cercanía de dados que repican:
un puesto de cerámicas, un toldo
frutal, manos y voces al unísono
sobre la estera de la sangre.
Esparto y cal, la pobreza barroca
sigue siendo pobreza,
ruido y color de obstinación,
y las mesas confunden sus reclamos
entre niños que piden sin palabras.
¿Quién las dirá por ellos?
Perder el rumbo, recobrarlo,
así caminas y consientes, te creces,
pisas el borde mismo
donde el mirar es calle, tránsito
ingobernable, intransitable,
los otros.
(inédito)
Poética y poesía, Madrid, Fundación Juan March, MMVIII (edición al cuidado de Antonio Gallego).
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