NÁUFRAGO
Cómo decirlo
para que no resulte tan vulgar
como para no decirlo:
no queda fuego donde sepultarme
ni tierra en la que arder eternamente.
Siquiera importa lo que hay
al otro lado de mi cuerpo.
Pero un náufrago siempre llena una botella
con sus palabras
y la lanza al mar.
El caníbal, Premio "León Felipe", Prólogo de Iban Zaldua, Salamanca, Celya, 2008.
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