RECUERDO DE TU VOZ TODOS LOS OCÉANOS
Entra la noche en tu mirada
como fuego,
yacen trigos en la hondura irisada de la boca
gráciles fulgores
y pétalos de olvido
vadean tenues tu levedad inabarcable.
Recuerdo de tu voz todos los océanos.
No existe el roce ni la herida
y apenas tu claridad sonora me comulga
y me persigue.
Los niños jugarán con tus ojos
yo te oigo crecer bajo los juncos
y en los sótanos, las iglesias y los pantanos
escucho mi latido de muerto
entonces no soporto tan grande dolor.
PASAN OTOÑOS
Pasan otoños y tristeza por la desnudez de la carne
como viento que vuelve
y acaricia los ojos,
donde llueve como el veneno la vida y se ha vaciado
en la intimidad de su líquido beso, mientras,
los poetas muertos conversan con el poeta vivo
y la tardía nieve se diluye en palabras o silencio,
luz o aire. A contraluz por tu cuerpo de cierva,
pasaron de largo los pájaros y las abejas
y maltrecho quemo los inciensos de la tarde,
y el mar, el mar más que nunca
entre estos infinitos temporales de los recuerdos,
mira qué lejanía y ausencia, hoy,
cuando los sueños no colman estas manos
en busca de su rosa imaginada,
cuando el verso sublevado o la diástole iracunda
no devoran ni calman la sed,
¿por qué mueren los poetas?, el otoño
solo es melancolía.
TU DOLOR MOJARÁ DE LLUVIA MI CUERPO
He perdido el gozo inalcanzable
y sé que tu dolor
mojará de lluvia mi cuerpo.
Me duele desesperada la soledad.
La espera será un temblor
entre la niebla adormecida
consumirse en aquella hoguera
fue un morir inmenso
para despertar en tus dominios.
Herido voy hacia el reposo
y caeré como el llanto de la piedra
en la dulce sombra de la noche.
Hasta que tus párpados detengan el frío de mis manos.
Vida que a mi vienes
como demonio o naufragio,
ábreme la puerta de los días difíciles
y la nieve ajusticiada,
asómate al corazón silvestre de mi cuerpo,
llaga este puñado de bocas
que todo lo manchan,
derrámate por estas plantas de criatura terrestre
sé mi torbellino de infiernos
hazme ingrávido útero de tus partos de hembra
anuda a mi cuello tu piedra de castigo,
llévame a la hondura
donde ruede la eternidad esculpida de la nada,
fecunda los cachorros solitarios de mi cautiverio,
y arranca,
arranca con el embate de fiera
este vientre profanado, el cordero aturdido
que en mi yace
y dame cacería.
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Libros publicados: Liturgia Del Tiempo (2006), Caballos Del Paraíso (2007), Últimas Devociones (2007), La Vida y Otros Agravios (2008). Editorial: Vision Libros.
Tags: FLORENTINO G. GABELA.