Lunes, 08 de diciembre de 2008

 

           RECUERDO DE TU VOZ TODOS LOS OCÉANOS

 

 

Entra la noche en tu mirada

como fuego,

yacen trigos en la hondura irisada de la boca

 

gráciles fulgores

y pétalos de olvido

vadean tenues tu levedad inabarcable.

 

Recuerdo de tu voz todos los océanos.

 

No existe el roce ni la herida

y apenas tu claridad sonora me comulga

y me persigue.

 

Los niños jugarán con tus ojos

yo te oigo crecer bajo los juncos

 

y en los sótanos, las iglesias y los pantanos

escucho mi latido de muerto

 

entonces no soporto tan grande dolor.


                      PASAN OTOÑOS

 

 

Pasan otoños y tristeza por la desnudez de la carne

como viento que vuelve

y acaricia los ojos,

donde llueve como el veneno la vida y se ha vaciado

en la intimidad de su líquido beso, mientras,

los poetas muertos conversan con el poeta vivo

y la tardía nieve se diluye en palabras o silencio,

luz o aire. A contraluz  por tu cuerpo de cierva,

pasaron de largo los pájaros y las abejas

y maltrecho quemo los inciensos de la tarde,

y el mar, el mar más que nunca

entre estos infinitos temporales de los recuerdos,

mira qué lejanía y ausencia, hoy,

cuando los sueños no colman estas manos

en busca de su rosa imaginada,

cuando el verso sublevado o la diástole iracunda

no devoran ni calman la sed,

¿por qué mueren los poetas?, el otoño

solo es melancolía.


               TU DOLOR MOJARÁ DE LLUVIA MI CUERPO

 

 

He perdido el gozo inalcanzable

y sé que tu dolor

mojará de lluvia mi cuerpo.

 

Me duele desesperada la soledad.

 

La espera será un temblor

entre la niebla adormecida

 

consumirse en aquella hoguera

fue un morir inmenso

para despertar en tus dominios.

 

Herido voy hacia el reposo

 

y caeré como el llanto de la piedra

en la dulce sombra de la noche.

 

Hasta que tus párpados detengan el frío de mis manos.


                  VIDA QUE A MI VIENES               

 

 

Vida que a mi vienes

como demonio o naufragio,

ábreme la puerta de los días difíciles

y la nieve ajusticiada,

asómate al corazón silvestre de mi cuerpo,

llaga este puñado de bocas

que todo lo manchan,

derrámate por estas plantas de criatura terrestre

sé mi torbellino de infiernos

hazme ingrávido útero de tus partos de hembra

anuda a mi cuello tu piedra de castigo,

llévame a la hondura

donde ruede la eternidad esculpida de la nada,

fecunda los cachorros solitarios de mi cautiverio,

y arranca,

arranca con el embate de fiera

este vientre profanado, el cordero aturdido

que en mi yace

y dame cacería.

 

 

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Libros publicados: Liturgia Del Tiempo (2006), Caballos Del Paraíso (2007), Últimas Devociones (2007), La Vida y Otros Agravios (2008). Editorial: Vision Libros.


Tags: FLORENTINO G. GABELA.

Publicado por gala2 @ 4:22  | POEMAS
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