Jueves, 20 de noviembre de 2008

 

 

 este poema se lo dedico a una persona de Manresa y a Paulina por sus comentarios favorables hacia mí, gracias.


En una mañana fresca, paseando voy al campo

Y me quede sorprendida, a un almendro vi llorando

¿Por qué lloras? Le pregunto, ¡dime quién te ha hecho daño!

Fue la tramontana tonta, que anoche estuvo soplando

Y las hojas, una a una, de mi tronco fue quitando.

 

Cuando desnudo me vio ese pino esbelto y verde

De mis ramas se rió, y mis vergüenzas silbando

A los vientos proclamó.

 

Fueron pasando los días y llegó la primavera-

Regalándole al almendro un manto de flores nuevas

El pino que se reía, viendo desnudo al almendro

Ahora lo mira envidioso

,

Viendo con qué altanería va luciendo cada día

Su traje blanco, orgulloso,

Socarrón ríe el almendro, ofreciendo sus manjares

A toda clase de insectos que pululan por los lares.

 

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Campos de mi tierra, extensos y verdes,

Cuna de mí infancia, juguetona y alegre,

Sentada en una piedra la noción perdía

En las extensas llanuras de mi Andalucía.

 

Con cuánta alegría yo marchaba al campo y hacia la merienda.

Un puñado de aceitunas, y un trozo de pan, sentada en la tierra,

Venían mis hermanos, saltando y corriendo,

Y yo me reía porque  los trigales ellos Iván meciendo,

 

Allá en lontananza, donde el sol se pierde,

Hermosos olivos de sinuosos cuerpos y cabezas verdes,

Grandes extensiones de verdes trigales,

Que dan serenidad al alma,

Y rodea el cortijo campos de algodón cual sábanas blancas.

 

Calurosas tierras que se van nutriendo

Con sudor y sangre de los jornaleros,

Con las alpargatas rotas, con la camisa sudada,

Con la mirada perdida, y un botijo lleno de agua.

 

Antes de salir el sol, se dirigen hacia el tajo,

Unos ríen y otros cantan, y otros sueñan caminando,

Con un rictus de cansancio, los hombros caídos y la mirada baja,

Las manos sangrantes, los pies doloridos y tristeza en el alma,

Terminan las horas de dura jornada.

 

                                                                                            




Si todos sobre la tierra, caminásemos despacio,

Si todos pisáramos fuerte, bien cogidos de la mano,

Se abrirían todas las puertas, las de arriba y las de abajo,

Arriba están  las del cielo, que temerosos llamamos,

Abajo las del infierno, con Lucifer enredando.

 

Del cielo bajan las lluvias, como barrotes de celdas,

Del suelo suben candelas, achicharrando la tierra,

Y entre estos dos puntos se encuentra el túnel de las tinieblas,

Dicen que es grande y oscuro, y que en el se pierden las penas.

 

Dejemos que pase el tiempo, y que se vaya alejando

El túnel negro y brillante, que allí nos está acechando,

Tratémonos con cariño, seamos buenos y honestos.

Respetando a las personas, antes y después de muertos,

Que la vida son dos días, y hay que gozar el momento.

 

Compartir con los amigos, sin herir sus sentimientos,

Dejar fuera las envidias, y cualquier mal pensamiento,

Yo tengo muchos amigos, a los que quiero y respeto,

Son jóvenes divertidos, cariñosos y risueños,

Tú también me agradas mucho, ¿quieres ser uno de ellos?..

!!! Ven con nosotros de cena ¡¡¡ que lo pasarás de miedo.

 

 

                                                                                                             

 


Tags: ANA OLMO

Publicado por gala2 @ 5:00  | POEMAS
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Comentarios
Publicado por dulcinea6
S?bado, 22 de noviembre de 2008 | 16:18
Es verdad hay quienes gozan del dolor ajeno
como el pino del almendro,
sin ponerse a reflexionar
que somos arrieros,
por el camino andariegos
y en ironias de la vida,
para lo que unos es nuevo
para otros ya es viejo
tal es el caso del pino envidioso
y del airoso almendro.

me gust?, bello poema de filos?fica reflexi?n...
afectuosamente

Dulcinea6