LAS HOJAS ENVEJECEN
Las hojas envejecen. Las flores que llenaban
de rojo y alegría el tiesto se han helado
bajo los vientos fríos que anuncian el invierno,
y aquel gorrión, apenas posado sobre el árbol
para enterrar su trino, se pierde en el otoño
donde se pierde el verde y la canción; los anchos
cielos claros esconden esquirlas aguzadas
que hieren en lo vivo el alma de los pájaros,
y clavan tras las horas tediosas de la tarde
alfilerazos hondos de hielo en los geranios.
Y por la frente abierta del aire decembrino
se abre una brecha (noche sin velo entre los campos
que sueñan primaveras de amor y nuevas hojas
en las entrañas blancas del alma de los álamos).
Desde este gris crepúsculo de brotes adormidos
se va a la luz incierta del alba; por las manos
exánimes de otoño se extiende una caricia
total y venturosa. Vivimos en los altos
vértigos del prodigio, en el instante breve
del corazón del mundo, eterno; resbalando
por la raíz profunda del tiempo y la distancia,
contra la muerte muertos, hacia la muerte salvos.
Un tiesto en la ventana con flores
que agonizan entre la tierra viva:
puro latir del barro.
poema del libro A pesar de las sombras, de Antonia Álvarez Álvarez (Premio VII Certamen de Poesía Iberoamericana "Víctor Jara"), Salamanca, Amarú Ediciones, 2008. (PORTAL DE POESÍA)
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