
Hoy no tengo palabras que ofrecerte,
sólo una mirada enigmática,
unas manos rígidas.
El cálido misterio que emana
de este ser creado por Klimt
que un día me enviaste
para que no estuviera sola.
Un fuerte abrazo amiga y gracias por tu presencia,
serena y oportuna siempre.
Tags: angela serna