Hay que entrar en el vacío para diluirse en lo insignificante.
Dios sólo existe en la brújula.
Sería una empresa útil volver a ser mono.
Un poema es un fracaso del silencio.
Callar, para oírse gritar.
Los mediocres no eligen la soledad.
Leer un aforismo para gozar de su silencio.
Entre la palabra y el silencio, la solitaria tinta.
El dolor se abre camino entre las grietas del tiempo.
Los versos más profundos pertenecen a las cenizas.
Una mujer: un trazo del laberinto de la natura.
Estos aforismos pertenecen al libro Hilos sueltos, de Fernando Menéndez, Valladolid, Difácil, 2008 (con una introducción de José Ramón González: «Notas sobre el aforismo» y portada de Kíker)
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