S?bado, 25 de octubre de 2008

 


Se desplomó entre mis brazos. No podía sostenerlo. Pesaba incomprensiblemente como un náufrago que arrastra la marea a los acantilados. Recompuse como pude su camisa y anudé a medias su corbata. Lo senté en el sillón, frente a la mesa escritorio y procuré colocarlo en la postura más natural posible, como si la muerte lo hubiera sorprendido de un modo dulce, muy dulce: escribiendo su último poema. Sería una muerte muy literaria en una escenografía encubridora.

 

 

Es un fragmento de la novela Cómo matar a un poeta, de Manuel Jurado López, XII Premio Ciudad de Jetafe, Madrid, Edaf, 2008.

 

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Tags: Manuel Jurado López

Publicado por gala2 @ 5:26  | RELATANDO
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