Mi?rcoles, 16 de julio de 2008

 

Yo escuché esa voz, yo te oí, te escuché, yo lo sé, eras tú,
desde ese lugar que yo vi, yo lo vi y lo sé, pero... ¿Dónde?


                                                                                         A Rafael Gallo Paredes




Reinvento el sueño
de una ciudad desconocida
una urbe colgada,
suspendida, al revés.
Era el lugar de ninguna parte
al que llegué sin minutos
y sin brújula, buscándote.
Érase que no sabía
si tenía los pies plantados
sobre el suelo quebrado
o si trepaba el cielo
de una ciudad sin mapa.
Sucedió que aquella noche
creí escuchar que me llamabas
desde el fondo de un abismo
y me incliné
a espiar por las ranuras
de la tierra.
Allí, bajo las sombras
de mi noche y de mi suelo
se escondían
el sol, los rascacielos,
avenidas, automóviles,
transeúntes y autobuses,
una ciudad-anverso
perfecta e indolente
una ciudad-espejo
en apacible mezquindad.
Bajo la fría capa
de lodo seco, en el foso
de ese otro universo,
unos seres me miraban
no menos confundidos
o incoherentes que yo
y yo
me vi
me vi
sobreviviendo a tientas
caminando a ciegas
y arrodillándome para hurgar
en las fisuras de la tierra
hincándome
para arañar las hendijas de la tierra
pero tú
tampoco estabas. 



Del libro Pecados de intención, Gijón, Ediciones Elogio del horizonte, 2008.

 

Enviado por PORTAL DE POESÍA

Tags: Janet Núñez Marroquín

Publicado por gala2 @ 5:56  | POEMAS
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Comentarios
Publicado por CarlosPL
Lunes, 13 de abril de 2009 | 12:34
Grandioso poema. =)