Viernes, 11 de julio de 2008


Triduo Pascual


Se abre el Triduo Pascual,
el pórtico misterioso,
Eucaristía y sacrificio,
festejo, venida anual.

Tu, mi maestro de servicio.
Tu mi ejemplo de caridad.
Tu "El que Sirve" de verdad,
Mi "Edicto nuevo", mi vicio.

Eres mi cuerpo, mi sangre,
mi huerto de los Olivos,
sangre y cuerpo, mis suspiros,
mi pasión, amor en grande.

Sirvo a tu cruz Padre mío,
a la oración universal
Misterio Místico real,
victoria al pecado mío.

Tu amor siento, toco y miro,
la salvación así avanza,
amor, entrega, esperanza,
tus lecciones... mi suspiro.

Veo al pié de la cruz a María,
OH, Jesús crucificado
una llaga en tu costado
que te sangra aun hoy día.

Hoy se ha apagado la música,
he quitado los adornos,
hay silencio en los contornos
hora de la liturgia mística.

Como Luz es su palabra,
un cirio blanco se enciende,
es el agua que se entiende
nuestro baptisterio hoy abra.

¡Qué dolor el de la Madre!
"Su hijo en el sepulcro frío"
-tres días y estará vacío-
"Regresará, nuestro Padre"


***


Poema Épico
"Tecum Umán"

El ave de plumas verde-esmeralda
vuela sobre el Señor de Utatlán,
dice, de San Martín Zapotitlán
que con Xetulul, doblaron su espalda.
--
Ensordecedor es el llanto de Tun,
lluvia de gritos, o cantos del timbal,
en Xelajúj Noj, despierta al quetzal;
diez jefes, eligen guía común.
--
Un adalid quiché, fiero capitán
que blindará con arrojo y valentía
desde la cuesta de Santa María;
a quienes vienen de Totonicapán.
--
Con sus bestias entraron por Xelajú
miles de hombres de armas, caballo,
un sujeto con su rubio cabello...
es Pedro de Alvarado, es Tonatiú.
--
Es lluvia de truenos, en suelo frío
resuenan tambores con grito fiero,
muy dispar batalla, grande guerrero
Sangrienta batalla, dispar poderío.
--
Soberbio Rey quiché, Tecum Umán,
con su pueblo y solamente una lanza;
6 días de furia libró con pujanza
frenando jacas, parando al caimán.
--
Fue un infausto veinte de febrero
del año mil quinientos veinte y cuatro,
de cuando en la cumbre se formo un teatro...
cuando su Nahual de verde plumero,
--
agotado por tan cruenta batalla
vio a Tecum Umán, morir de un disparo
de flecha, certero, y en su desamparo;
vio el cielo, héroe, cómo el ataque falla.
--
Lentamente, en sangre, cayo el pedernal.
--
La casa Ixquin Nehaib, quedó de luto,
Shelajúj Noj pasará a la historia
llano del Pinal; Urbina; Santa Lucía;
Sak´Kahal, todo quedara escrita.
--
Hoy la marimba la vida acrisola
y juramos los Cavék; Tzutuhiles;
Mames; los orgullos Kakchiqueles...
"La cruz de Pakaj, nunca dejar sola"




Tags: Rafael Mérida Cruz

Publicado por dali1 @ 5:53  | POEMAS
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