Martes, 17 de junio de 2008

 

Me he hundido bajo el seno de Despoina. Reina del mundo inferior;
he pasado con pies anhelantes al Círculo deseado: y ahora me
presento como suplicante ante la Sagrada Perséfone.
Las Diosas, pág. 105

 

CANCERBEROS

 


Carcasas condenadas a la putrefacción
no pueden acumular tal exceso de podredumbre.
No pueden almacenar tanta tenebrosidad.

Abajo oías mis llamadas. Tras la puerta de hierro
me llegaba tu voz rota, a punto de llorar.
¡Malditos Cancerberos!
¡Canallas de la sangre!
¡Enloquecidos bastardos!
Vuestras miasmas contaminarán el Hades.
Caronte, horrorizado, se negará al tacto
impuro de vuestro denario.


(Del libro Conversaciones con el nicho 612, Edit. Devenir)

 


¿A QUIÉN LE DIRÉ AMOR?

Entre tu complicidad y la mía
crecen los bosques de nichos
sembrando ausencias
desparramados en adioses eternos.

Enterrados en fango de amor muerto
nos descompondremos
nos pudriremos como cadáver sin identidad.

Se borrará de mi evocación
tu cuerpo de paloma y gacela
y yo perderé años y palabras
¿A quién le diré amor?

El lenguaje de la memoria
desertará de la metáfora
pariendo vínculos de muerte
en todas las luces de neón.

Llegarán las preguntas envueltas
en goma de mascar.
No tengo respuestas
¿A quién le diré amor?

Los días fragmentados te traerán
te alejarán, te devolverán
reencarnada en madera, en beso
en isla, en aire de cementerio.

Y ante tu inmovilidad fotográfica
los abanicos huérfanos de tu mano
se negarán a la brisa lastimada
el negro se olerá en los corrales
detrás de los biombos
al compás de Cronos
cómplice de mi dolor
de mi fuerza creadora
fecunda, sabia, destructora.

No sabré a quién decirle amor.

(Del libro Cuarteada de olvidos, Edit. Semilunio)

 

UNA DE LAS DEMOISELLES D'AVIGNON

 

Es una vieja puta con una piel increíble
y la sonrisa más demoledora que he visto en mi vida.
Hace tiempo que no vende su cuerpo
aquel que inmortalizó un tal Pablo
un muchacho del sur de España
muy joven, muy tímido y gran fornicador.
Una vez intentó formar un hogar
pero no supo acostumbrarse
-en las noches que miran con los ojos abiertos-
al poco amor de un hombre.
Un día se fue -eso sí-
dejando comida en el congelador para una semana.
Volvió a ser una demoise D'avignon.
Sigue soñando con un patio con olor a jazmín
mientras pinta de negro sus largas uñas postizas
e intenta recordar alguno
de los nombres de sus muchos amantes.
Es una vieja puta que lee con avidez a Virginia Woolf.


(Poema incluido en la Antología, Nueva poesía Hispanoamericana, Lord Byron Ediciones)

 

 

PEPA CANTARERO. Podía haber nacido en cualquier parte, pero afortunadamente nací en el Sur. En un bellísimo pueblo de Jaén (Baños de la Encina). Mi vida ha sido intensa en emociones, tanto, que para barajarlas no me quedó más remedio que escribirlas. Escribo desde que... uf, ¿desde que supe juntar las letras? ¿Desde que tengo uso de razón? Bueno, para ser sincera, mi razón es algo inestable y voluble. Me ha tendido las mil trampas y ha intentado seducirme incontables veces para que traspase la línea. Por lo pronto le planto cara y estoy en este lado. Escribo con una necesidad patológica. Este vicio mío de juntar palabras me salva de la mediocridad de los días sin huella y me ayuda a huir de una realidad que no me gusta nada.
Aprendí a escribir como aprendí a amar, a vivir, a gozar, a sufrir... Durante un tiempo deambulé por colectivos y talleres literarios, pero es tan absurdo gastar energías compitiendo en el circo literario. Alterno la lírica con la prosa.
Me gusta regalar mis poemas y compartir mis universos de papel.
El dolor, la decepción y la rutina, las combato vomitando en el folio. La pasión la vivo con toda mi piel. Y si la lucidez no me abandona y mis neuronas llegan en buen estado, escribiré hasta el momento del tránsito.

Tengo mucho material inédito: cuentos, relatos, poemas, una novela... Y tres libros publicados.
-Cuarteda de olvidos (Semilunio)
-Conversaciones con el nicho 612 (Devenir)
-Hammam (Diputación de Jaén)

 


Tags: PEPA CANTARERO

Publicado por gala2 @ 21:22  | POEMAS
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