Mi?rcoles, 18 de junio de 2008


Cuento 19 --- RELATO DE BARRIO

Es un barrio relativamente nuevo, edificado después de la inundación hace seis años. Estas viviendas fueron entregadas en forma gratuita por el gobierno municipal.
Los beneficiados son pobladores evacuados de zonas inundables, para evitar situaciones de emergencias en el futuro y a la vez erradicar las casas-ranchos. Con sus paredes pintadas de amarillo viejo, sus albercas de verde oliva y las aceras de cemento, estas casas en dos grupos paralelos con una calle central en la cual construyeron el cordón-cuneta, seguidamente rellenaron con carbonilla la parte central, dando al conjunto aspecto de prosperidad e higiene.
Al llegar cada familia trajo sus mascotas y aves de corral, la única diferencia es que antes estábamos diseminados y ahora somos vecinos, la mayoría trabaja y como doña Adela, pero no puedo negar que también haya desempleados, drogadictos, ebrios y rateros que se mantienen ocultos y no molestan en las inmediaciones.
Mi habitación es un apéndice de la casa ya que fue construida posteriormente, es un ariete hiriendo el amanecer, ubicada en la esquina de la cual se puede ver en todas direcciones por la posición privilegiada al final de la calle y cerca de la parada del tren.
Recuerdo que la noche anterior había llovido.
Esa mañana me desperté con ardor en los ojos y sabor amargo como resultado de haber trasnochado. Luego de dar varias vueltas en la cama me levanté y miré hacia fuera a través del vidrio semiempañado de la ventana, el día era brillante!, esto y recordar que era sábado diluyó por completo mi mal humor, luego de higienizarme preparé unos mates amargos y mientras hojeaba una revista me deleitaba oyendo música de un programa de radio que finalizaba a las 11,30 horas ; el resto del día lo pasé sin penas ni glorias mirando televisión.
Al anochecer como era habitual llegó Carlos. Era joven, alto y de ojos claros, simpático y divertido. Nos conocimos en una despensa que tenia su madre a orillas del río. Con el marcado afín de lograr sus metas superando cualquier obstáculo se convertía en un ser despiadado, violento y muchas veces cruel. Estos aspectos de su personalidad lo identificaban con el estrato social en el cual se crió y aún así era uno de los mejores de este lugar por su falta de vicios, respetable instrucción y buen gusto para vestir.
Cuando lo conocí ya trabajaba en un correo privado con muy buen sueldo, aunque por sus comentarios comprendí que éste no cubría sus expectativas de progreso. Aquí conoció a Anya Luz, una bella morocha como no hay dos, que al verlo quedó prendada a su sonrisa espontánea; es cajera de un autoservicio, con la que tengo un trato formidable y por momentos mejor que con él, por lo que daba lugar a chistes subidos de tonos, puede iluminar toda la calle con su sonrisa y cuando pasa a mi lado el meloso aroma de su piel envuelve todos mis sentidos como un tul y mientras la observo alejarse sus labios dibujan una picara mueca que confunde mis emociones.
Ella teje sueños de familia numerosa, pero al ver el rostro de Carlos se podía intuir que él no estaba muy convencido que esta relación fuera duradera, por el contrario ella ha invertido muchos sentimientos y horas de espera y le disgustaba pensar que era un viaje hacia ninguna parte. Yo los escuchaba a ambos pero trataba de no opinar para no empeorar las cosas.
A las veintidos salimos los tres con atuendos elegantes. Me separé y me quedé en el casino, ellos continuaron caminando hacia una heladería. Anya quería llevarlo hasta la vidriera de una joyería para ver unas alianzas que estaban de ofertas, yo lo sabia, pero callé porque lo conocía y se que de saberlo no iría. Ellos formaban una pareja frágil y por mi parte trataba de evitarles disgustos y contratiempos.
Al rato con el bullicio los olvidé completamente.
Dos horas después alguien me tocó el hombro y al girar estaba nuevamente él pero solo, ella se encontró con unas amigas y él aprovecho para zafarse. No me siguió hasta la ruleta pues tengo un sistema que probaré y a mi compañero no le interesaba ese juego de cálculos con finales inciertos, hoy vine para esto y no claudicaré antes de intentarlo.
Se aleja por unos momentos y lo vi regresar con una mujer bastante mayor que traía del brazo. Sonreí al verlo pues es un galán y mientras se acercaban pensé - la habrá conocido aquí hace unos momentos. Al llegar donde estoy se adelantó a presentarnos y a contarme que a fin de mes se irían a vivir juntos, que se aman y que era el momento oportuno para concretar los planes que tenía. Creí que era parte de su juego amoroso y sonreí, pues en muchas oportunidades le oí decir frases como éstas. Veinte minutos después ella se retiró por unos momentos.
Él, cambiando el tono de su voz, me aseguró que era su pasaje a una vida acaudalada y dijo - no mas trabajos agotadores, sólo paseos, sexo y piyamas de seda.- y agregó - después de un mes todo lo vivido hasta ahora será un mal recuerdo! Le hago un gesto de afirmación con la cabeza mientras pienso que está hablando incoherencias a causa de lo que estuvo bebiendo en abundancia. Gané algo y salimos, la mujer nos trajo hasta mi casa.
Dos días después Anya haciendo honor a su buen humor sonríó con un nuevo brillo y me anunció que está esperando un hijo. Que ese fin de semana se cambiaria a la casa de él para llevar un embarazo feliz junto a su hombre y que él lo sabia desde anoche. La nueva situación hace que ella olvide las pretensiones matrimoniales. Algo me aprisionó el corazón pero ella no se dio cuenta pues conservé la mueca de mi sonrisa hasta el fin de la charla.
Fue jueves por la tarde, invité a Carlos a ir caminando hacia el otro barrio, aceptó. Regresamos por las vías del ferrocarril, ese es un lugar muy peligroso ya que era de noche y a esas horas hay un grupo de jóvenes que cobran para dejar pasar en un cruce de calle. Tuvimos suerte y sólo hallamos a dos adolescentes drogados buscando problemas. Mi compañero se adelantó y golpeó salvajemente a uno de ellos sin darle tregua, viendo esto el otro huye despavorido. Cuando lo vio tirado entre la hierba inmóvil, se relajó y dijo a viva voz - ¡El lunes será otro, ya no volveré a estos barrios miserables, y creedme, si me ven no se molesten en saludarme, los desconoceré a todos y a cada uno de ustedes, en otras palabras todos dejarán de existir para mi, todos, inclusive ella, su hijo, mi madre, todos los del lugar- Con sorpresa oí que sus planes estaban intactos con lo que me lastimé profundamente.
Al sentirlo reír como con vileza la idea llegó a mi mente con toda claridad y no dudé en aferrarme a ella como a un salvavidas. El otro estaba sentado entre la vegetación semiinconsciente, protegido por la penumbra que nos rodeaba, tomé el cuchillo que tenia en su cintura y me acerqué a Carlos que no advirtió el arma en mi mano y sin dejar de sonreirle le asentó una puñalada en el pecho. Me miró sorprendido, al balbuceo indescifrable acompañó un borbotón de sangre que salio de su boca y tiñó sus labios de color carmín. Me extendio con desesperación una mano al mismo tiempo que sus ojos perdían el brillo, luego se estremeció y antes de tocar el suelo ya estaba muerto.
De su cuerpo que ahora parecía tan mínimo y grotesco al estar carente de vida, retiré el arma y la limpié, seguidamente la arrojé cerca de su dueño. Saqué el teléfono con lentitud mientras luchaba por controlar el temblor que se había apoderado de mi, luego de un largo instante cuando por fin pude articular algunas palabras llamé a la policía, pero antes de poder lograrlo me equivoqué varias veces al tratar de marcar ese número tan simple de sólo tres dígitos.
El patrullero tardó sólo un breve lapso de tiempo pero alcanzó para reponerme casi totalmente. Arribó al lugar con su sirena encendida y sus luces rasgando la noche al tiempo que el aturdido se levantó y al ver su cuchillo tirado lo asió y corrió pero lo atraparon.
El resto fue lo de siempre, se llevaron el cuerpo y di aviso a sus familiares de la tragedia acontecida en mi presencia y todos lloran consternados. El barrio entero lo veló y acompañó su féretro hasta el cementerio, comentaban los buenos sentimientos que tenia por todos. El joven de la pelea ya salio por ser menor de edad, la nueva fama de matador que le brindara lo colocó en un efímero lugar de privilegio entre sus pares y con una mayor probabilidad de morir de forma violenta antes de lograr su adultez.
Todo vuelve lentamente a la normalidad, sobre la pared del muro de la escuela pintaron un mural recordatorio, pues para todos sus vecinos pasó a ser una victima inocente de esta ciudad convulsionada, un mártir barrial, un ausente bien amado como dicta la leyenda escrita al pie del dibujo. Han pasado seis meses de aquellos acontecimientos, Anya Luz sólo piensa en su hijo y comenta de la oportunidad que no tubo el padre de verlo crecer.
Ahora nos vemos con bastante asiduidad pues esta reuniendo el ajuar del niño mientras espera ansiosa la fecha de su llegada.
Cada martes y sábado trae a mostrarme todas esas pequeñitas prendas y completamos su visita con largas charlas mojadas con mate y adornadas con galletitas dulces.
Su aroma embriagador embebió hasta las telarañas de mi pieza y persiste aún en su ausencia dándole coraje a mis rimas.
Como cada uno de esos días se despide con un beso en cada mejilla y luego de retirarse unos pasos, gira levemente y me obsequia una sonrisa, al tiempo que mis pensamientos se adormecen nuevamente al ritmo mágico de sus caderas.- FIN.-


ROBERTO ATTIAS
de Fontana-Chaco-Argentina
Nominado al PREMIO IBEROAMERICANO EN HONOR A LA EXCELENCIA EDUCATIVA 2008
www.robertoattias.galeon.com

 


Tags: Roberto Attias

Publicado por gala2 @ 5:33  | RELATANDO
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Francisco Cenamor
Mi?rcoles, 18 de junio de 2008 | 23:34
Hola, hemos enlazado tu blog a nuestro Blog literario Asamblea de palabras. Un saludo.
http://franciscocenamor.blogspot.com/2007/09/algunos-blogs-interesantes-para-visitar.html
Publicado por gala2
Viernes, 20 de junio de 2008 | 19:50
Muchas gracias por el enlace. espero que la poes?a sea el puente en el que nos encontremos alg?n d?a. Un saludo. Gala.