Domingo, 08 de junio de 2008


ME HALLARÁS

Me hallarás , lo sé.

Cuando se despierte la noche

de su monótono sueño

para enredar sus lianas

de fulgores plateados

y aromas de cielo,

entornaré mis párpados

para ver bien dentro.

Y me hallarás, lo sé,

deshojando

los blancos y los negros,

desechando uno por uno

los viejos tapices

para colorear lo nuevo.

Abriré mis labios

para hablar sin tiempo

y me hallarás, lo sé,

entre los jazmines blancos

rociados de verbos

para recorrer tu yermo

y poblarlo de siempre.

En el haz imperceptible

del más bello suspiro

estará mi arco iris

de los siete sentidos.

Y si aún. al alba

no hallaste lo etéreo,

retorna a la noche

con tu propio universo

y me hallarás, lo sé,

mirando el horizonte

poblado de eterno.

SEMBRADÍO DE ESTRELLAS

Tal vez
un instante de lucidez
sirva para comprender
el enigma que encierra
el alma y su desnudez.
Tal vez
desmadejar los nudos
de la existencia del Ser
implica impedir que el niño
se abandone en brazos
de la vejez.
Tal vez
de derecho o de revés
se compadece la Natura
al ver nuestros finitos pies.
Tal vez
los enigmas en el cenit
de un paraje singular
observan nuestra ignorancia
con estilo y sin maldad.
Mas, esta visión ascendida
se olvida hasta de mí misma
tan sólo para esparcir
una esperanza compartida,
y vienen las preguntas
hacia la puerta de mi ermita.
Qué buscas hombre
en la sed de todos los días,
Qué voraz oscilación
se apoderó de tu vida,
Qué deseo puede más
en ésta ecuación egoísta
en que cada uno acude
a los brazos de su nodriza.
Mas, dime, si lo sabes
cuánto ha mancillado tu visión
encarnada en esta deriva
a esas pocas esencias
que luchan por multiplicar
estrellas jamás vistas,
cuántos manantiales ahogaste
en la debilidad de tus alardes
para convertirte en mar seco
sin tu corriente sanguínea.
Impío destino
permíteme
sembrar sin manos
sobre este nuevo firmamento
las voces y los hálitos
de todos los vehementes
que son sol en cada esquina
mas nadie los ve ni los siente,
permíteme
iluminar las redes
para multiplicar las luciérnagas
cuando la aurora se ausente.
Mas, permíteme un segundo más
con mi alma anacoreta
para vislumbrar la ciudad
con todas las luces despiertas.

 


Tags: Caliyuri, Ana María

Publicado por gala2 @ 5:59  | POEMAS
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios