S?bado, 17 de mayo de 2008

Título: EL DÍA MUNDIAL DE LA INDIFERENCIA

Autor: Javier PÉREZ-AYALA (2008)

http://www.perezayala.com/Javier/

ISBN-13: 978-84-935903-1-4

Editorial: Poesía eres tú

http://www.poesiaerestu.com

Depósito Legal: SE-703-2008 U.E.

 

Enlace de punto de venta: http://www.casadellibro.com/fichas/fichabiblio/0,3060,2900001243252,00.html?codigo=2900001243252&ca=2324

 

La indiferencia es el sentimiento contrario al amor. Javier PÉREZ-AYALA nos muestra en su tercer trabajo una muestra elocuente de estos sentimientos encontrados. El libro está dividido en cinco secciones: Metapoesía, Oración, Ciudadanos, Indiferencia, Esfera. A lo largo de éstas se tratan los grandes temas de siempre: la poesía, la religión, la sociedad y, cómo no, el amor y su reverso.

 

            Javier PÉREZ-AYALA nos sugiere en su libro que, al igual que existe un día mundial para la poesía y para el amor, debería existir un día mundial para la indiferencia. Ésta, tan presente en nuestra sociedad actual, no hace sino darnos la medida de la fragilidad y de la quebradiza y preciosa naturaleza del amor.

 

 

 

EXTRACTO DE LA OBRA:

 

El asesino

 

Hoy he sido bueno, hoy no he matado a nadie.

Sin embargo, me persiguen las sombras

de mis anteriores crímenes.

 

Lo confieso, soy el asesino.

Después de todo, sólo basta

una bala rebotada para matar

la fragilidad de algunos cuerpos.

 

El asesino,

a quemarropa o certero,

que no ofrece a la víctima

ningún consuelo.

 

No uso un patrón

ni una medida,

sólo mato

porque estoy preparado

para ello.

Nunca mato

por dinero.

 

Te he elegido

porque estás leyendo esto,

tú serás la víctima

de mis desaforados versos.

 

 

 

Hijos de la libertad

 

Hijos de la libertad, nos decían

para que nos sintiésemos orgullosos de ellos

y nos insistían cada día para que les votásemos.

Primero venía uno y nos decía

que había que ir a la guerra para defender la paz,

el siguiente nos instaba a un proceso de paz

para ir a la guerra.

 

Nos agolpábamos en las universidades

pero no para defender nuestras ideas

sino para aprender las de ellos,

pronto parecíamos un hormiguero,

todos juntos, apiñados

en busca de un título para nuestra pared.

 

Luego hacíamos cola para cobrar el paro

y nadie decía nada, sólo nos preparábamos más.

Como no teníamos pobres

los trajimos de fuera. Estaban hambrientos

y eran hijos de una cultura ágrafa.

Así parecíamos mejores.

 

No teníamos casas, ni dinero,

ni ideas propias,

salíamos a beber a las calles,

pero luego les resultó un problema,

dijeron de higiene, y lo prohibieron,

pero no se molestaron

en poner un servicio público.

Dijeron que el tabaco y el alcohol

eran malos y los subían de precio

para ganar más.

 

Los billetes de avión eran más baratos

y todos salimos a conocer otros lugares

pero allá donde íbamos todo era lo mismo,

aún así, nos agolpábamos

en las terminales de los aeropuertos.

 

Hijos de la libertad, nos decían,

borregos del mundo, peleles de la tierra,

esclavos del dinero, hacer lo que os decimos

para defender la libertad y la paz.

Olvidar Reykiavik

 

Encuentro desgraciados los tiempos que corremos

 

Aún tengo impresa en la memoria

aquella tarde en la que discutí contigo,

no es que me guste recrearme en el dolor,

tan sólo es que no hallo la forma de pedirte perdón.

 

Ahora la casa me parece más vacía y fría.

Comienza noviembre

y yo no estoy preparado para este frío

que no puede borrar la memoria.

 

A veces quiero el olvido

y no puedo evitar pensar en aquellos días

que latían con más fuerza.

 

Olvidarme de Reykiavik

fue muy fácil

porque nunca estuve allí,

lo difícil fue olvidarme de ti.

 

 

Las cosas que me enseñaron

 

Camina erguido; no corras;

saluda a las visitas; no cruces la calle solo;

no chupes el cuchillo; no salgas sin la bufanda;

da las gracias;

no te acerques a la puerta del ascensor;

ponte el pijama; sécate bien después del baño;

la letra con sangre entra;

no comas nada antes de la misa,

en pie para recibir al profesor;

cede el paso a los mayores;

abre la boca para que te vea el médico;

lávate las manos; haz los deberes;

recoge tu cuarto;

límpiate antes de beber;

no te muerdas las uñas.

 

Saluda niño, saluda.

­­­─ Disculpe usted. Es que el niño es tímido.─

 

 


Tags: Javier Pérez

Publicado por gala2 @ 5:36
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Comentarios
Publicado por manoly
Domingo, 12 de octubre de 2008 | 1:13
Yo tabien soy buena a?que nadie me creer?, pero ni importa javier s? que digo la verda, mi verdad.
Ni soy tan mala ni tan buena.., solomente soy manoly
nada m?s que lucha por la verdad simplemneten nada m?s.

Se feliz amigo te quiero y es de veradad.

MANOLY GONZ?LEZ NARANJO