Lunes, 28 de abril de 2008


Carrusel de poemas
Marcelino Menéndez Gonzáles
Editorial Azarbe, 2006




La poesía parte del misterio, de esa convicción irreversible con el destino, pero también es un viaje, una exploración purificadora de todo ser que se atreven a volcar sus sentimientos y emociones en algo tan vano y frágil como el papel. Escribir desde la libertad es para el poeta no sólo una pasión, sino una necesidad inmediata, un estado de urgencia, una catarsis íntima con la naturaleza de las cosas, pero a su vez, un deseo profundo por lograr belleza, ese arte imposible que se siente y se revela todos como una luz interminable al final del horizonte.

Carrusel de poemas (Editorial Azarbe, 2006) del poeta español Marcelino Menéndez Gonzáles (Asturias - España, 1933), nos abre esa brecha eterna hacia la palabra, decantando sus sentimientos desde una postura sutil y profunda, nos enfrenta al acto de vivir, a la emotiva lucha del sentimiento no sólo bello, sino también ensalzado, las palabras no son simples grafías intentando el sentir, sino que son formas expresivas en elector que intenta acceder a un nuevo mundo, ése que el poeta no duda en invitarnos a tocar, sentir, poseerlo eternamente en el asombro:

"Y al llegar a ese mundo indescriptible,
sin dudar y sin pensarlo, absorto,
me quedé cautivado para siempre." [1]

En este libro también podemos notar esa contradicción ante la ausencia, la nostalgia que deriva en triste recordar, la poesía intenta reconstruir el mundo, hay una fuerte evocación hacia el amor en la poesía de Marcelino, es cierto hay amor, pero a su vez podemos notar cómo es que magistralmente él amplía este concepto para relacionarlo íntimamente con el concepto de esperanza, esperanza, no vista sólo como una idea de regreso, sino también de aquélla que creará una transformación del ser, de su entorno más profundo:

"Así a través del cristal de las ilusiones,
ante eternas mareas de inquietud,
en ese mar de la propia vida
y olvidando las heridas del pensamiento,
y sin lacerar las sombras,
lograr ver un futuro amaneciente." [2]

En la mayoría de poemas de este libro, podemos notar no sólo la voz del poeta cantando, sino también a través de ese estilo sobrio que es lo que caracteriza a este libro hay una intención suprema por explicar el universo, pero no desde esa óptica casi ciega que es ver las cosas como son, sino más bien hay una relación muy estrecha con el hecho misterioso, lo arcano que apenas muestra lo necesario para dejarnos plagados de asombro; belleza fortuita:

"Lo mismo ante lo recóndito y arcano,
como otras veces ante lo inaccesible
a la razón y a la lógica, por lo difícil
de explicar o comprender en su
cualidad de oculto y enigmático." [3]

El poeta nos habla de los caminos, del andar, así remitiéndonos al poeta Antonio Machado, podemos evocar otra vez ese símbolo de caminante y camino, ahora desde la perspectiva de vida que parte de un inherente deseo por encontrar, un horizonte un objetivo, que en su transcurso nos llena de anécdotas de todo cuanto nos hace llegar los días, las tardes, aquella naturaleza que ha contactado en nuestro espíritu:

"Fue andar, en un mar de vida,
mar de tierra, mar de piedra,
mar de soledad compartida
con el sol compartido de la tarde." [4]


Sin duda este libro, no sólo nos abre nuevamente las puertas (y ventanas) a un mundo interior donde reverdea el tierno sonido de la naturaleza, el arte que exalta su propio misterio y se desnuda eternamente ante el lector, esto ya no es poesía, sino la única forma real y concreta de volver a nuestra esencia humana:

"Son presencias cautivadas
con niebla en mis ojos, condensadas
de penas y sufrimientos
pero derramadas, de esperanza..." [5]



Revista Literaria Remolinos

http://es.geocities.com/revista_remolinos/index_p92.htm

 


Tags: MARCELINO MENÉNDEZ

Publicado por gala2 @ 11:23  | RESE?AS
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