Viernes, 25 de abril de 2008


A "KENT".


ES EL AZUL DE TUS OJOS LA INMENSIDAD
de un océano tan justo y noble
como los pilares de Joquim y Boaz,
desempeñados en Egipto por el Annu
u ombligo ascendente de Heliópolis
y la oscura tez de Tebas, ¡oh jerarca!

Tu sombra es el talismán de los robles
que hay al sur de la ciudad umbría
de los antiguos ritos sagrados y dulces
allá en la Galia vitalicia de ... (Indra).
La rama pura del magnolio se adentra
por la puerta, en el corazón, del Templo,
"¡oh Jeremías calzado!". Tu Amor por Dios
es eterno como un cometa de nardos
recién habitado en un reguero de luz
junto al venero donde fluye el sexo
libre de todo pecado. Tú eres un "mensajero"
de la tribu de Levi, esbelto dueño,
que conjuras las fuerzas celestes
en el año estelar de la novena potencia,
abriendo el plexo solar hasta la octava
consonancia de la vida que se multiplica...
(sin cesar desde ti, y pronto, desde mí)
alrededor de este sistema solar
inmenso y bello en su extensión vitalista.

Hay tantas flores por abrir en este mundo
suculento de esperanzas y ambrosías,
tantas sustancias fluctuando en el universo
de este planeta en expansión cósmica.


Tanta lindura cobijando tus brazos extendidos,
tanto honor en tu mirada, joven sol
que canta en este lugar del fecundo Cosmos.
Es tan extensa tu versión de mi Amor,
que creo es la más completa hasta ahora,
amigo mío, hecha por otro ser humano.
¿Cuánta capacidad de retomar "las horas"
tienes, escudo pleno de simientes pletóricas,
para anidar en mí el elixir eterno
de la eterna juventud, humano gozo?

Tú me proteges con tus brazos aguerridos,
tiernos, potentes, exultantes y limpios:
exhortante es mi carne atenta y plena
como el terciopelo de la quintaesencia suprema
que conjuga el universo de mi ser con el tuyo.
Tengo tanto de preciosas esencias núbiles
en mi pecho para enseñártelas como se enseña
una oración de sin par belleza, hombre,
en este ahora, en este tiempo, en este lugar
tan nuestro. Tan sublime al Sur, en la región
de las Columnas arcanas, en la Torre del Amor,
en éste que fuera Edén de las Hespérides, hogar
de lunas planetarias y prismas alzados
a lo alto como un rito sagrado de...
generaciones venideras en nuestras sangres
infinitas, primor de la enseñanza primera
para un prolongado acercamiento, hermano,
hijo de Eva, denso manjar del banquete
de los dioses de antaño, rubor mío en éxtasis,
claridad pristina en el presente y más potente
en el futuro que nos encuentra y fortalece,
por igual; manojo de rosas que se adentra


y penetra con su olor mi alma hasta impregnarla
del aroma silencioso de los "viajeros del espacio".

Me adentro en tu forma, doncel de vida,
pleno en el amanecer del nuevo día,
que ya está aquí, aunque no queramos.
Un día que es esperanza por habitar
en plenitud de esencias abiertas, ¡oh leal!,
como un rosal se abre en el aire
desde la tierra al calor del sol terreno.
Yo soy tu agua en este ahora, tú eres
mi Amor último y más esbelto.
Tu cuerpo es exquisito, galáctico, inmenso.
El mío un emblema a la paz del mundo:
Soy un regalo de los dioses a tu plegaria,
una ruta, un sendero que ha de andarse
para retomar el camino de la vida
con más gracia, más salero, más donaire, ¡oh lucero!.

Soy plenitud del gozo en tu amistad prodigiosa,
un surtidor de agua multicolor que... abre
una nueva dimensión de tu ser en este orbe.

A partir de hoy hay un nuevo hito
en mi interior oculto, una cinta eterna
que gira alrededor de mis huesos de marfil,
un gen fecundo de amistad sublime en la potencia
de un nuevo reconocerme en la plegaria grandiosa
de tus hermosos ojos de un inmenso azul.

 

 


CÍRCULO PERPETUO DE MI EXISTIR,
simiente pura de mi contento,
hoy te tengo de nuevo, ser inmaculado,
has regresado al seno de mi abrazo,
has vuelto a mi boca y mis labios
para hablar de divinos tesoros y
antiguos conceptos guardados y olvidados
en el Arcano del Amor humano.

Tengo tanta gracia en haberte
encontrado de nuevo, través de las edades,
que estoy en gozo perenne desde ahora,
¡oh gavilán eterno de luz irisada,
simiente del vellocino solar del edén,
principal elemento emergente del montículo
de San Miguel arcángel, oh joven...!

Tu savia fluye como un inmenso
río de amaneceres que refulgen
oradando la piedra y formando
el cauce infinito hacia el futuro,
porque tanto tú, Kent, como yo,
somos de una estructura diferente
por mucho que no queramos... somos
luces del alba de un nuevo florecer,
la dimensión brillante de una casta
estelar que se despierta en el horizonte:
(y que estuvo guardada por los dioses)
tremendo pulsar de una nueva canción
que abre las puertas de la galaxia


a lo más hermosamente bello de la esencia
sin par del Amor en el regocijo humano:
Dos albas presentes del Tabernáculo.



KENT, DE ALDEBARÁN FLORIDO,
te encuentro en mi recuerdo
inmenso. Desde antes de ayer siento
que amo el mundo más que antes.
Tus besos eternos han abierto
un deseo en mí, tan grande,
por tu persona, hombre honesto,
que sólo de pensarte me excito.

Empalmo el miembro en tu memoria,
en tu contacto puro, en tu ámbar
elocuente y esbelto como una palma.
Y en los dátiles rememoro tus pezones,
libres como los celestes de tus ojos,
elocuentes y abiertos al placer.
.
Te empiezo a querer porque...
desde el primer momento me entregué.
Te empiezo a querer... porque
tus besos han desbloqueado mi alma.
Tus besos inmensos, emergentes, lucientes
como el sol que he visto junto al Peñón
en este amanecer en que regreso
por unos días al pueblo que
me viera nacer, admirado ante Dios.

Este pueblo al que ya no quiero
como antaño porque mi amor se abre
y mi alma es más grande
que un pequeño lugar en el mundo,
oculto entre los lirios, con una marca


al cielo: ("un pentáculo de Salomón")
un trebol quatrivium , que inscribe
cinco círculos en su planta, Amor.

Yo soy un ángel del antiguo paraíso
que ha regresado por Amor a Dios.
Yo soy un hombre bueno que ama
al Salvador y sus Coros; y tú, Kent,
eres un trono como yo, sentado
en la inmensidad del océano cósmico.

Por tanto, amo más tu alma serena
que tu hermoso cuerpo principesco...
Es tanto mi arrobamiento, que abriría
un cauce de luz infinita hacia
el Creador del Universo, por darle gracias,
por haberte encontrado al fin.

 

 

SÓLO HAGO QUE PENSAR EN TI,
Amor. Sólo en tu boca
tienes un jardín paradisiaco;
¿qué será cuando nos fundamos
por primera vez? Al abrazarte
te cobijé en mis alas y te ofrecí
una nueva forma de pensar el vuelo...
Te imagino, halcón, viajando, ¡oh luz!,
con tu imaginación sobre mi piel
que siente maravillas cuando tú
la tocas con tus palmas y tus labios,
con tu lengua, tu saliva y tus yemas...

¡Oh sol que elevas mi frecuencia!
Ternura de la séptima ovalación,
de la sempiterna y edonista octava,
de la novena esencia, tan peculiar,
y tan poco frecuente: tú y yo.

Te amo, honor de mi luz, luz
misma que avanza sobre otra luz.
Y nosotros, sin problemas, hacemos
un trígono sin conflicto que,
no totalmente conectado, incidimos
beneficiosamente sobre nuestros corazones
gracias a la Divinidad Suprema.





AMADO AMORES.

 

 

 


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Publicado por gala2 @ 10:44  | POEMAS
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