Domingo, 20 de abril de 2008

In Memóriam para Isaías Carrasco

Clamor de gritos, dos mujeres lloran, antes cinco tiros alquilados para matar a un hombre han roto la rutina del día. En la calle Nabas de Tolosa de Mondragón, cuando el reloj marca las doce y treinta, se atropella la libertad de un hombre dentro de un coche. Cinco tiros a disparado el pistolero a plena luz del día. Cinco llagas sangrantes en estos días cuaresmales. Cinco impactos en el cristal que denuncian al quebrarse lo indefenso que es un ser humano cuando otro se propone eliminarlo. No le ha temblado la mano al asesino, ni le importa el dolor ni la agonía de su víctima. Todavía, herido de muerte, Isaías Carrasco sale del coche y en esa vía dolorosa se derrama su sangre. Mientras tanto los mítines prosiguen. Feria de vanidades, ambición y mentiras envueltas en encuentros televisados donde miden sus fuerzas los representantes del pueblo. Trapos sucios, solapadas intrigas entre los maquilladores de imagen que buscan como atraer la atención de un público cansado de tanta campaña. Pasión del poder agazapado hasta en las puertas traseras. Pero hoy, una vez más, la muerte se ha cobrado su pieza. Una pieza mostrada para demostrar el poder que tienen los sucios manejos. ETA se yergue sobre la gente que sale a trabajar. Matar es poca cosa. ¿Acaso no se mata porque sí? ¿ Por que le da la gana y el placer a cualquier asesino? ¿Cuantos adoquines de otras tantas calles han sido manchados con sangre inocente? Sangre de mujeres asesinadas. Matadas impunemente. Tratadas como víctimas de violencia de genero femenino, porque queda así el asesinato cubierto de un barniz absurdo. Sangre de niños desaparecidos o encontrados con sus cuerpos de ángeles podridos en ciénagas y caminos, indefensos, masacrados, violados, abandonados por unas leyes carentes de ley.
Y eso que estamos dentro de una sociedad donde los derechos humanos se esgrimen y se muestran. Sangre a la manera de las malas películas de terror, sin tino ni concierto, como algo natural y cotidiano.
Mondragón, y en su Ayuntamiento, donde gobierna Acción Nacionalista Vasca, el 7 de marzo de 2008, se negó a condenar el asesinato de un ex concejal socialista, de un hombre, de uno de sus vecinos, de un padre de familia, de un amigo, de un camarada, de un trabajador que había creído en la libertad de la democracia. De un hombre al que lloran, porque ya sólo quedan lágrimas para él. Cuando pasen las horas y se olvide ese rostro sonriente de hombre fuerte y jovial, cuando en las urnas depositemos el voto y con la ingenuidad de quien todavía cree en los ideales miremos resultados. Cuando nos vayamos a dormir a nuestra cama, pocos recordarán que la mujer de Isaías Carrasco no tendrá el calor del amor de su esposo junto a ella. Y nos olvidaremos del niño huérfano de cuatro años, de los gritos de su hija, de la consternación y el ánimo abatido de los que lo amaban. Luego vendrán otros días, otras muertes y hasta se aplaudirá a los que mataron. Aplausos para nada, quizá para acallar con su ruido las conciencias de muchos.. De tanta cobardía envuelta en telarañas de vaguedades, Concierto de ociosos. Escabel para medrar, incluso aliándose con la miserable muerte.
En recuerdo y homenaje de Isaías Carrasco y de todos cuantos son vilmente asesinados, este manojo de palabras inútiles. Porque ya casi no es posible que la vida transcurra con normalidad. Porque lo anormal se ha hecho norma.
In Memórian a los que cayeron muertos por creer en unos ideales pisoteados por otros. In Memórian para que el aullido del dolor no se olvide.
In Memórian para que no resbale como agua baldía el asesinato de Isaías en los legisladores, en los políticos, en los gobernantes y en los nacionalistas, que todavía no se han enterado de que el mundo es grande, y no una parcela feudal regida por nefastos reyezuelos.
Y en medio del dolor y del hastío latente, deseo que la palabra democracia sea sencillamente un canto de libertad y de justicia, y no una sucursal de mediocres donde casi todo lo podrido es posible.
Ojalá que la sangre derramada una a los partidos políticos, para que los pistoleros de ETA o de cualquier otra ralea no medren a su antojo.

 

 


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Publicado por gala2 @ 5:52  | RELATANDO
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